Blog Squad: Sebastián Ciano

Bienvenidos a la sección de Blog Squad en Español, una colección de artículos de opinión, de periodistas, artistas y especialistas en básquetbol alrededor del mundo, quienes han querido compartir sus pensamientos acerca de la NBA. Aquí podrás consultar las columnas de opinión de cada uno de nuestros invitados especiales.

Los puntos de vista expresados en Blog Squad en Español representan únicamente la visión de quienes escriben en ella. No representan la posición de la NBA.com/español, de la NBA o de alguno de los equipos de la liga.


Sebastián Ciano - @Seba_Ciano
Periodista
De Mar del Plata, Argentina. Periodista desde 2003. Trabajo desde 2006 como responsable de la sección NBA en la web www.pickandroll.com.ar de aquel país y en el programa “Pick and Roll Radio”.



El método Zen
Publicado por Sebastián Ciano 25 de marzo del 2014

Spurs

La última vez que se vieron fue en 1973. Por aquel entonces, los Knicks y Phil Jakson se unían en un abrazo, un festejo, el del segundo y hasta el momento último anillo que conseguiría el equipo de la Gran Manzana. Cuarenta y un años después, el entrenador más exitoso de la NBA vuelve al Madison Square Garden, pero en el rol de ejecutivo.

James L. Dolan contrató al Maestro Zen como el nuevo presidente de la franquicia con una única meta: Cambiar, de una buena vez por todas, la mentalidad del equipo y hacerlo ganador, o al menos serio contendiente; Que el mundo del básquetbol tenga una visión diferente de la Nación Knickerbocker.

Como todo lo que ocurre en New York, su repercusión mediática excede ciertos límites, aún dentro de una liga que vive a través de los medios. Los Knicks son otra cosa. Todo resuena más si sucede bajo el aura de la ciudad que nunca duerme. Todo lo que cae produce más ruido. Todo lo que se estimula, se agranda hasta estallar.

Y el que llegó a New York para cambiar la historia es nada menos que una verdadera leyenda de la NBA, aquel capaz de manejar los egos más pesados. El mismo que dirigió a Jordan y Pippen junto a Dennis Rodman. Que no es otro que el que también convivió dentro de un vestuario con Kobe Bryant y Shaquille O’Neal. Ese mismo Phil Jackson, un verdadero sabelotodo del básquetbol, acaba de comenzar una nueva etapa en su vida profesional, con un desafío para nada pequeño.

¿Por dónde empezar cuando hay tantas cosas por hacer? El verdadero desafío, o el trabajo principal para que el barco llegue a destino, será cambiar la mentalidad basquetbolística de un grupo de jugadores que, en principio, se desconoce cómo estará integrado. Claro que existe una salvedad: Jackson ya no estará a un costado del rectángulo dando indicaciones. Entonces, su tarea no se resumirá en hacerse cargo de tamañas decisiones como la de elegir un técnico - si se queda o no Woodson y quién sería su eventual reemplazante - , un General Manager, saber si Carmelo Anthony será parte del proyecto y armar un plantel, sino también inyectar su dosis de conocimiento baquetolístico como así también saber transmitir su capacidad de liderazgo para permitirle a los Knicks dar un salto de calidad. Su imagen dentro de la organización es demasiado fuerte como para desentenderse de esas cuestiones. Solo hace falta leer las declaraciones del propio Woodson cuando fue consultado sobre la histórica ofensiva triangular. “Absolutamente puedo ensenarla, pero sería mucho mejor que él me ayudara a hacerlo ¿Quién mejor para enseñar la ofensiva triangular que Jackson?”.

A pocas horas del ex entrenador de Bulls y Lakers, Woodson ya asumía que su trabajo iba a ser seriamente filtrado por el gran maestro. Ahora todo parece recaer en sus manos repleta de anillos (tiene 11, y solo 10 dedos). Todo New York estará pendiente de cada uno de sus pasos.

Una de las principales cuestiones que Jackson deberá atender es Melo Anthony. Hay fuertes rumores en el mundo NBA que indican que el ex alero de los Nuggets tendría la decisión de no volver a vestir la camiseta de los Knicks a partir de la temporada que viene, algo que puede convertirse en un gran dolor de cabeza o terminar siendo una solución perfecta; Pero para eso hay que tomar las decisiones correctas.

“Con toda la habilidad de Phil, puedo hablar con él, usarlo como mentor y así alcanzar otro nivel. Quiero mejorar”, comentó Anthony. Otro llamado de atención para Jackson, otro aviso de que su labor excederá la toma de decisiones, sino que también tendrá que hacer trabajo de campo.

Siendo un modesto entrenador de la CBA, donde dirigía al equipo neoyorquino de Albany Patroons, a Phil Jackson le llegó el turno de pasar a la NBA de la mano de los Bulls y de Jerry Krause, por entonces Manager de Chicago, quien en 1989 lo eligió para comandar lo que terminaría siendo uno de los mejores equipos en la historia del deporte estadounidense y mundial.

La apuesta por Jackson fue una de las cosas que hizo Krause al frente de Chicago - básicamente fue el mentor de los Bulls de los noventa, aunque muchos lo culpan de su disolución también – y aunque el dirigente siempre fue un personaje dentro de aquel equipo, seguramente Phil lleve dentro de sí mismo algún recuerdo de aquella época en la que vio cómo se forjaba un hito del básquetbol. Los Knicks vuelven a verse a la deriva, y fueron por Phil Jackson. Necesitan que sea un presidente que esté dentro del vestuario y cerca del banco. Necesitan de su filosofía Zen.



Es el momento de Portland
Publicado por Sebastián Ciano 16 de Enero del 2014

Spurs

Hasta qué momento hay que seguir llamándole sorpresa a un equipo que, previo a la temporada, no venía iluminado con el potencial de los grandes? Quizás exista un hecho, algún punto en el que se marca la diferencia entre una revelación y un contendiente. Seguramente es muy difícil de hallar, debido a que permanentemente la espera de un tropiezo que empiece a declinar el futuro está latente.

Por eso todavía hay que hablar de los Trail Blazers como una grata sorpresa de esta 2013/2014, un equipo que durante el verano no acumulaba expectativas para encarar el año exitosamente pero que a dos meses y medio de competencia está peleando con los aspirantes al título ¿Cuánto tiempo más los veremos codeándose en los primeros puestos? ¿Cómo llegarán a la postemporada? Preguntas que se develarán a futuro.

Entre los méritos que lograron que los hinchas en Portland vuelvan a portar una sonrisa se encuentra la química que logró Terry Stotts en su segundo año en el equipo, y cómo elevó el nivel de jugadores vitales para el futuro de la franquicia.

Los Trail Blazers pasaron de pensar en terminar la era LaMarcus Aldridge a pensar en un nuevo contrato para su estrella, quien afirmó que quiere quedarse en el equipo (el año que viene es el último de su vínculo). “Ahora me siento más inteligente como jugador. Cuando estás ocho años en la liga, el juego cobra más sentido. He escuchado que dicen que cuando te ponés más viejo el juego se hace más lento para vos. Siento que estoy en ese momento justo ahora”. Puro estado anímico.

Antes de la temporada, “L-Train” tuvo una charla con Neil Olshey, General Manager de Portland, quien le prometió que cumpliría con su deseo de tener un pivot al lado suyo para que lo ayude en la pintura. El dirigente tomó cartas en el asunto y apostó por Robin Lopez en un intercambio a tres equipos del que también formaron parte New Orleans y Sacramento. Asimismo, en la décima posición del draft se hicieron del prometedor escolta C.J McCollum, proveniente de Lehigh.

Jugados casi cuarenta partidos de la fase regular, la contratación parece haber tenido el éxito esperado. Lopez y Aldridge conforman una dupla muy sólida, y los números así lo avalan. El ala pivot está teniendo una temporada digna de un All Star; Se mantiene séptimo en la liga con un promedio de 23.8 puntos por partidos, al tiempo que marcha sexto en la lista de mejores reboteadores con 11.2 de media. Por su parte, el ex Phoenix y New Orleans está teniendo una de sus mejores campañas en lo individual con una media de 10.2 tantos y 8.3 tableros, ésta la más alta de sus seis años como profesional.

Pero en conjunto la dupla se potencia y, sobre todo, se complementa. Portland es el segundo equipo reboteador de la NBA con 46.7 rpp de promedio, un dato para nada menor, sobre todo si se tiene en consideración que no está firme a la hora de defender (permite 102.9 ppp, cuarto peor). Y el dato más sobresaliente, según brinda el moderno apartado estadístico de la página oficial de la liga, es el siguiente: Aldridge es el quinto jugador en la NBA que más chances tiene de tomar rebotes, con 17 oportunidades por noches, de las cuales toma el 64.7%, Pero lo mejor es que solo el 29.2% de esos rebotes que captura son con un rival que está a un metro o menos de distancia, es decir que tres cuartas partes de sus tableros los toma sin gran oposición, un gran mérito de su compañero de aventuras. Lopez, mientras tanto, debe pelearse un poco más, por lo que toma la mitad de sus rebotes con un rival cerca.

Pero la química de los Trail Blazers no está dada solamente en la pintura, por supuesto. Ningún otro quinteto en toda la liga pasa más tiempo junto dentro del rectángulo. Lillard, Matthews, Batum, Aldridge y Lopez jugaron todos los encuentros y se ubican terceros en cuanto a minutos por partido (20.1 mpp); Pero si se tiene en cuenta que el segundo (Ridnour, Mayo, Butler, Ilyasova y Pachulia, de Milwaukee) solo jugó junto dos partidos, éstos no tienen punto de comparación.

El de Stotts es el equipo más anotador de la liga, con una media de 109 ppp, gracias al nivel que sostienen sus jugadores. Al margen de LaMarcus, Damian Lillard (12° en la NBA), Wesley Matthews y el polifuncional Nicolas Batum se reparten las dosis a la hora de marcar, teniendo en cuenta que el francés junto con Aldridge representan la dupla más goleador con 77.3 puntos en 33.7 minutos por encuentro.

Lillard, presente y futuro de la franquicia de Oregon, representa algo más que la presencia de un gran jugador. De a poco va forjando su imagen de líder. Es el cuarto jugador que más toca el balón en la NBA, pero el que más anota (0.24 pts por cada oportunidad) cada vez que éste pasa por sus manos. En otro orden, a Batum no le alcanza solo con anotar. Es el mejor defensor perimetral del equipo y, además, se convierte en una pieza fundamentan del sistema siendo el jugador del plantel que más pases hace, lo que le genera a los Blazers un promedio de 13.3 puntos por noche.

Se viene una gran prueba para los Blazers, que es la de mantener este mote de buen equipo que legítimamente se han ganado. La aparición - tras la lesión - del rookie McCollum era muy esperada y puede aportarle una inyección de puntos desde le banco, al mismo tiempo que también un poco de descanso a las piernas de Matthews. Rip City está de para bienes, y quiere que este momento no termine jamás.



Las claves del Heat
Publicado por Sebastián Ciano 26 de Junio del 2013

Spurs
LeBron James volvió a ser determinante en Miami

Sexto juego. Restaban 28 segundos para el final y el marcador favorecía a San Antonio 93 a 89. Emanuel Ginóbili tenía el balón entre sus manos y se preparaba para marcar a fuego el quinto anillo en la historia de la franquicia texana. Sin embargo, solo metió uno de sus disparos.

Al otro costado, LeBron James fallaba un triple, pero Mike Miller tomaba el rebote ofensivo y se la devolvía al Rey, que no fallaría por segunda vez a larga distancia. Con el encuentro ahora 94-92 a favor de los Spurs, y 19 segundos por jugarse, Kawhi Leonard - gran baluarte en la serie para los visitantes - tenía la chance de finiquitar el asunto desde la línea. Al igual que el bahiense malogró el primero, y le dio vida al Heat.

Una vez más la bola fue a James y éste marró el triple, pero los de Spoelstra volvieron a tomar el rebote en el cristal ajeno; Bosh encontró a Allen sobre la esquina derecha, y el mejor triplero en la historia de la NBA tenía el aro entre ceja y ceja, y no falló. Partido igualado en 95, y a suplementario luego que los Spurs no pudieran encestar la En la prórroga Miami fue más y se llevó la victoria por 103-100 que igualó la serie 3 a 3 y la mandó a un séptimo y definitivo partido. Eh aquí una de las claves principales a la hora de explicar el segundo título consecutivo del Heat, el tercero de su historia. Este momento marcó un cambio psicológico en la serie, que aunque si bien los Spurs estuvieron con chances hasta último momento, todos reconocen que en los últimos 28 segundos del sexto partido se les escapó el Larry O’Brien de las manos.

“Habíamos visto el podio para los campeones ya preparado, la cinta amarilla. Por eso es que jugás hasta que suena la chicharra. Es, por lejos, el mejor partido del que me tocó ser parte”, le decía LeBron a la prensa tras el emblemático y determinante sexto Pero la final contó de siete encuentros, todos ellos con diferentes matices pero ninguno exento de emoción0; Y a lo largo de la serie la defensa del Heat se lleva una mención aparte. El equipo de Spoelstra demostró, y mejoró, ante San Antonio todo lo que había desarrollado a lo largo de los 82 partidos de la fase regular, en la que finalizó quinto en la liga con un promedio en contra de solo 95 puntos por noche.

La presión en la primera línea fue asfixiante y mucho tuvo que ver con las 16 pérdidas de promedio que tuvieron los Spurs en la serie. Asimismo, los dejaron en un 43.6% de cancha y un porcentaje de rebotes de un 23.1% a lo largo de los 7 encuentros.

Otro aspecto destacable de su defensiva fue la manera en la que la ejecutaron sobre los pick and roll directos, en los que obligaban al jugador con el balón a alejarse, perdiendo así la perspectiva de la jugada, al tiempo que la rotación al canasto fue de manual. Por otra parte, cada vez que Spoelstra quería cambiar el rumbo del juego de alguna manera, mandaba a LeBron sobre Parker, un emparejamiento que favoreció ampliamente al Heat cada vez que se vio en cancha.

No obstante, existió un denominador común noche a noche que dentro del análisis se destaca por encima de otros factores y se convierte en la forma más acabada de explicar por qué hoy Dwyane Wade tiene tres brillantes y costoso anillos adornando sus manos. Cada vez que Kawhi Leonard, y los Spurs en general, lograron absorber a LeBron James la victoria quedó para ellos, en cambio cuando el Rey impuso su jerarquía, fue el Heat quien terminó la noche sonriente.

No hay nada peor que tramar una estrategia defensiva sobre James, porque es intentar detener lo indetenible; Sin embargo Gregg Popovich logró hacerlo en varios pasajes de la serie de la mano de un Leonard superlativo; El plan fue darle el tiro a media y larga distancia, y pudieron generar que LeBron pierda confianza y no asuma su rol ofensivo. Pero cuando esos lanzamientos comenzaron a entrar el resultado fue invariable. El cuatro veces MVP cerró una serie con una media de 25.3 puntos, 10.9 rebotes, 7 asistencias y 2.3 robos en 43 minutos por juego, por eso se convirtió en el único jugador después de Michael Jordan en conseguir el premio al jugador más valioso de la fase regular y de las finales en dos años consecutivos.

Las finales son historia, y nadie puede negar que el Larry O’Brien podría haber quedado en otras manos. Sin embargo quedó en Miami, y es el Heat el equipo que volvió a escribir su nombre en la lista de campeones de la NBA.



James Harden: El 'todo terreno' que llegó para salvar a los Rockets
Publicado por Sebastián Ciano 5 de Febrero del 2013

Spurs
'La Barba' tiene una media de 25.9 puntos, 4.4 rebotes y 5.4 asistencias en 38.3 minutos

Como eslogan de campaña para la temporada 2012/2013 el equipo texano había escogido la frase A new Age (una nueva era), que simbolizaba claramente cómo iba a ser el futuro inmediato de la franquicia.

Seguramente, la organización haya hecho un programa tan grueso como un diccionario destinado todos aquellos que acudieran al Toyota Center para conocer a los jugadores que vestirían sus colores, ya que deberían aprenderse y conocer diez nuevos nombres, que fueron los que contrataron para esta temporada. Como contrapartida, para la conformación de, prácticamente, un nuevo plantel muchos de los jugadores que militaban en el equipo desde hace años emigraron a otras ciudades, como Luis Scola, Kevin Martin, Kyle Lowry, Chris Budinger, Courtney Lee o Goran Dragic.

La estrategia era clara: Barajar y dar de nuevo. La despedida de los nombres antes mencionados no solo significaba un simple cambio de figuritas sino que se trataba de casi el equipo titular entero, mientras que el nuevo roster se estaba poblando de jugadores jóvenes que hacían pensar en unos Rockets con un largo período de transición por delante.

Sin embargo hubo un click. La NBA se inflaba con los rumores de negociaciones entre los Oklahoma City Thunder y James Harden. Las reglas del nuevo Convenio Colectivo de Trabajo oscurecía el panorama financiero de la franquicia conducida por Sam Presti, quien enfrentaba uno de los momentos más difíciles de su gestión como Manager al tener que acomodar los salarios de un equipo finalista de la NBA.

Era un rompecabezas difícil de armar, debido a que el libro de pago de OKC está muy comprometido con otras tres de sus estrellas, como Kevin Durant, Russell Westbrook y Serge Ibaka. Solo por ellos tres el Thunder tendrá que desembolsar cifras siderales. A saber: En la temporada que viene cobrarán 45.7 millones de dólares; El número asciende a 47.9 millones para la 2014/15 y a 50.2 en la 2015/16. La Barba ya no tenía lugar.

Y así fue que recaló el Houston, un equipo que se encontró con esta tan alegre como inesperada noticia a tan solo dos días del inicio de la presente temporada. Llegó como la estrella, y demostró que la ropa le quedaba a la perfección: Debutó nada más ni nada menos que con 37 puntos (14/25 de cancha), 12 asistencias y 6 rebotes en 44 minutos para darle la victoria a los Rockets sobre los Detroit Pistons 105 a 96.

A tres meses del primer salto que dio inicio a la 2012/13 no es descabellado decir que Harden es el dueño de los Rockets. Un aspecto muy importante a tener en cuenta es que no le costó convertirse en el jugador más importante de un equipo luego de tener el rol de suplente de lujo con la camiseta del Thunder. Sus números lo avalan: Está promediando

25.9 puntos, 4.4 rebotes y 5.4 asistencias, cuando en su mejor temporada en Oklahoma City su media fue de 16.8 tantos, 4.1 tableros y 3.7 pases gol.

Su juego se beneficia con la idea de Kevin McHale, gustoso del contraataque y las ofensivas rápidas. De esta manera los Rockets logran sacarle el máximo jugo posible a todo su talento, que no se concentra solo en anotar, sino también en tomar rebotes, defender y, sobre todo, generar juego. Harden es un todo terreno. Gane o pierda su equipo, Harden siempre es figura, como en el recién terminado mes de enero, en el que Houston ganó 8 de 17 partidos y pasó su peor momento del año, con 7 derrotas en forma consecutiva, del día 9 al 19.

Gracias a estar atravesando el mejor momento de su carrera es que consiguió su presencia en el All-Star Game, que lo tendrá en el centro de la escena ante su público en el Toyota Center. El derecho de jugar el clásico de mitad de temporada le llegó en su mejor momento: Harden se convirtió en una estrella desde que pisó Houston, un todo terreno que cambió la vida de los Rockets.



Un nuevo “clásico” acaba de nacer
Publicado por Sebastián Ciano 30 de noviembre del 2012

Spurs
Bastó el primer partido para entender de la nueva rivalidad en NYC

La primera temporada oficial de la NBA data del año 1946. Desde aquel entonces la mejor liga de básquetbol del mundo tuvo un camino ascendente que aún hoy no se detiene, y que la llevó a ser la mega empresa de entretenimientos más grande del mundo deportivo alrededor del planeta.

Miles de historias emocionantes, partidos épicos, anécdotas, jugadas que quedarán en el recuerdo de todos se sucedieron desde aquel salto inicial 66 años atrás; El noventa por ciento de los mejores jugadores de básquetbol que existieron - y existen - pasaron por algún equipo de la máxima categoría profesional de los Estados Unidos, y como consecuencia de aquellas batallas memorables es que, a través de los años, se fueron creando “clásicos”.

A diferencia de lo que se conoce como “clásico” o “derbi” en el mundo del fútbol, las “rivalidades” (así se llaman en los Estados Unidos) no están marcadas por algún hecho puntual en la historia de alguna de las franquicias involucradas, ni con el lugar de origen de cada una, sino que tiene que ver con lo sucedido dentro del rectángulo de juego: Enfrentamientos de playoff, finales, o una sucesión de hechos “calientes” entre ambos.

Así es que conocemos varios casos de equipos que, a la hora de enfrentarse, crean una atmósfera especial en la previa y durante el encuentro. Puede tomarse como punto de partida aquellos duelos que quedaron inmortalizados en fotos entre Wilt Chamberlain y Bill Russell, dos pivot que con su altura dominaron la NBA cuando ésta era un embrión de la “máquina de dinero” en la que se convirtió.

No obstante, el ícono de todos las rivalidades creció en la década del sesenta entre los Boston Celtics y los Lakers; Entre ambos disputaron seis finales, la de 1962, 63, 65, 66, 68 y 1969, y todas tuvieron como ganadores a los de verde, que incluso habían obtenido también todos los campeonatos desde 1959 a 1964.

Éste es, quizás, el mayor clásico en la NBA. Luego se acrecentó la leyenda de la mano de Larry Bird y Magic Johnson en los ochenta, cuando se vieron las caras en las definiciones de 1984, 85 y 87, quedando las últimas dos en California, en el marco de una década en la que entre ambos se repartieron ocho de los diez títulos.

Otra rivalidad que quedó marcada fue la de los propios Celtics con los Detroit Pistons, en épocas de los “Bad Boys”, con más de un choque de playoff encima; También la de los Chicago Bulls y los New York Knicks a principios de los noventa, cuando Michael Jordan y compañía eliminaron a los de la Gran Manzana en tres temporadas consecutivas, una en primera ronda (1991), al año siguiente en semifinales de conferencia, y en 1993 en las finales del Este. La particularidad fue que los de Phil Jackson consiguieron el “Threepeat”.

Más próximo a los días que corren encontramos a los San Antonio Spurs y sus recordadas batallas ante los Phoenix Suns, que comenzaron en la finales de conferencia de 2005, y siguió con las semis de 2007, primera ronda de 2008 y continuó en segunda de 2010, cuando por fin los de Arizona se dieron el gusto de dejar en el camino a los texanos. Como si fuera poco las instancias que estaban en juego, los partidos – en muchas ocasiones – estuvieron cargados de condimentos extra basquetbolísticos, como expulsados y lesionados.

También la de los de Gregg Popovich con los Dallas Mavericks, donde también comienza a tallar que ambos equipos no solo se disputan el liderazgo del Oeste, sino también de la división Southwest y del estado de Texas.

Esta semana asistimos al nacimiento de un nuevo clásico, una nueva rivalidad en el mundo de la NBA. El huracán Sandy quiso que fuera el pasado lunes 26 de noviembre: Los New York Knicks y los Brooklyn Nets disputaron el primer partido entre ambos desde que la franquicia de Mikhail Prokhorov se mudó al barrio neoyorkino.

Y no bastó más que un solo partido para que supiéramos que algo especial existe entre los dos equipos. Por las declaraciones de los jugadores, las estrellas que hay en cada plantel, el ambiente que se vivió dentro del Barclays Center, las expectativas de ambos en la temporada, por ser rivales divisionales y, porqué no, por el tipo de encuentro que resultó, con victoria para los de Avery Johnson en tiempo suplementario 96-89. Todos éstos condimentos nos dan la pauta que tendremos muchas historias en los próximos 10 años.

“Ésto era lo que hemos estado soñando desde que estamos aquí. Somos como el chico nuevo de la cuadra tratando de ganarse su territorio”, decía Johnson luego del partido con el que sus dirigidos alcanzaban la línea de los Knicks en la punta de la división Atlantic. “Hubo clima de playoff, se podía sentir en la cancha. Fue un gran parido para ser parte”, sostuvo Deron Williams, autor de 16 puntos, 14 asistencias, 6 rebotes y 3 recuperos en 43 minutos de juego.

Del otro lado, un nativo de Brooklyn es la cara de los Knicks, Carmelo Anthony, quien está atravesando un gran momento personal en la 2012/13. “Fue una noche increíble. Un lugar muy especial para jugar. No hay nada como haber sido parte de este ambiente”, sentenció Melo luego de sellar una planilla con 35 tantos y 13 tableros.

El calendario de la temporada marcó que el debut de Nets y Knicks fuera entre ambos, sin embargo los problemas climáticos que azotaron a los Estados Unidos hizo que tuvieran que esperar para enfrentarse. La próxima vez que se vean las caras será el 11 de diciembre, nuevamente en Brooklyn, mientras que el 19 de ese mismo mes chocarán en el mítico Madison Square Garden; Un mes después se enfrentarán por última vez en el mismo escenario.



Nuevos desafío argentinos
Publicado por Sebastián Ciano 4 de septiembre del 2012

Spurs
La base de la selección argentina 'desparramada' en la NBA

La 2012/13 será una temporada con nuevas sensaciones para la armada argentina en la NBA, que contará con cuatro miembros de la Generación Dorada de dicho país. Cada uno tendrá en el futuro inmediato una prueba, un nuevo desafío en sus respectivas carreras; Contarán con la chance de comenzar dentro de un nuevo proyecto en el que formarán parte de diferentes maneras, como así también se pondrán a prueba para estar a la altura de los mismos.

Es que tres de los cuatro jugadores argentinos que participarán en la próxima edición de la mejor liga del mundo lo harán vistiendo una nueva camiseta, al mismo tiempo que se producirá el debut de Pablo Prigioni, que con 35 años se convertirá en el rookie más veterano en la historia en debutar en la NBA; Lo hará nada menos que en la Gran Manzana.

Luis Scola es uno de ellos tras ser cortado por su anterior equipo (Houston Rockets) a través de la cláusula de amnistía y firmar para los Phoenix Suns. Por su parte, Carlos Delfino ocupará el lugar que dejó el Luifa en el vestuario, ya que decidió no continuar en Milwaukee y mudarse a Texas.

Prigioni acaba de transformar en - excelente - recuerdo trece exitosos años en España, donde vistió las camisetas de Fuenlabrada, Alicante, Baskonia y Real Madrid, para pegar el salto a las siempre atrayentes luces de New York. Al base cordobés le cayó del cielo esta oportunidad en el momento cúlmine de su carrera, en la que, por ejemplo, se dio el lujo de conducir a la selección argentina al bronce en los Juegos Olímpicos de Beijing.

Su vínculo con los Knicks es por un año; Ese es el lapso en el que deberá intentar cursar el “master NBA”, que consistirá en adaptarse y ajustar su juego – después de 15 años de carera – a una liga que impone su estilo, como así también brindarle toda su experiencia a un plantel que de la mano de Mike Woodson buscará escalar a lo más alto de la conferencia Este.

El ex entrenador de los Hawks, y el general Manager de New York, Glen Grundwald, cenaron con Prigioni y le demostraron su interés para que forme parte del plantel. Se desconoce cuáles son las pretensiones de Woodson para con el argentino, lo cierto es que se habló de trasladarle sabiduría a un joven como Jeremy Lin, pero “Linsanity” ya no es parte del equipo.

Junto a Prigioni también llegó el gran Jason Kidd, a quien Woodson dijo que tendría como segundo base, detrás del también incorporado Raymond Felton. Eso estará por verse. No obstante, con un jugador del calibre del ex Dallas y Phoenix, más otro conocido tras su anterior buen paso por la franquicia (Felton jugó 54 partidos en la 10/11), lo del oriundo de Río Tercero será aportar minutos de calidad cuando le toque, haciendo jugar al equipo, aprovechando los pick and roll con Amare (cuando compartan el rectángulo) y abastecer a otro jugadores que necesitan del balón, como Carmelo Anthony o J.R Smith. Ojalá le den confianza.

Distinto es el caso de Carlos Delfino. Esta temporada vestirá la camiseta de los Houston Rockets, su cuarto equipo desde que arribó a la NBA en la temporada 2004/05. Daryl Morey le dejó a cargo a Kevin McHale un plantel con la idea de comenzar de cero luego de formular cambios de mucha ingerencia en el futuro de la franquicia, modificaciones en la que – por supuesto – está incluido el Lancha.

Se fueron nada menos que Luis Scola, Goran Dragic, Kyle Lowry, Chase Budinger (todos titulares), Samuel Dalembert y Courtney Lee, que es lo mismo que decir la base de los últimos dos años. Ante esta situación el mensaje que envía la dirigencia de la franquicia es de “borrón y cuenta nueva” a partir de esta 2012/13.

En consecuencia, Delfino llega a unos Rockets que colgaron en la puerta el cartel de “en construcción”, y cuyo primer objetivo será volver a los playoff, instancia que no juegan desde 2009. Houston pudo llevarse a una de las sensaciones del año pasado, Jeremy Lin, luego de que los Knicks no lograran igualar la oferta que le realizaron. En él confían y recaerá mucha responsabilidad, como así también en Kevin Martin, máximo anotador del equipo en la 2011/12; Ambos conformarán una media cancha muy prometedora.

Delfino difícilmente será titular en este equipo a pesar que McHale puede utilizarlo tanto de escolta como así también en la posición de alero. Martin es una figura inamovible en la estructura de la gloria de los Celtics, al tiempo que para ocupar el puesto de “tres” el Lancha deberá luchar con Chandler Parson, un chico que sorprendió gratamente en su temporada debut y que probablemente se quede con ese lugar, al menos en un principio.

Lo bueno es que Delfino podrá proveerle talento desde el banco a los Rockets, desde lo que en los Estados Unidos se conoce como “la segunda unidad”, gracias a su capacidad goleadora y la versatilidad con la que logra ser útil en varios aspectos del juego, no solo anotando.

Scola se fue de Houston, o mejor dicho, los Rockets decidieron que el Luifa se fuera. Utilizaron la cláusula de amnistía con el objetivo de hacer lugar en su presupuesto y así ir en busca de Dwight Howard. Sin embargo, semanas después vieron cómo sus posibilidades se esfumaron cuando “Superman” se sacaba fotos con la camiseta de los Lakers entre sus manos.

El destino quiso que el Valle del Sol sea su próxima casa. La situación del ala pivot con respecto a la Delfino, en relación a la llegada a un equipo que intentará reconstruirse, es similar. Los Suns darán inicio a la etapa “post Nash”, otra de las rimbombantes incorporaciones de los Lakers en este mercado 2012. Y lo hará con una base de jugadores completamente nueva, que tiene como caras visibles al argentino, su ex compañero en Houston Goran Dragic, y Michael Beasley, los tres recientemente incorporados.

Scola, que jugará con el dorsal número 14, pasó sus primeras cinco temporadas en Houston; Allí jugó un total de 386 partidos - solo se ausentó en 8 encuentros de la 2012/11 – y tuvo un promedio de 14.5 puntos (51 % de cancha), 7.7 rebotes y 1.9 asistencias en 30.2 minutos. Aterriza en un equipo que siempre se caracterizó por la rapidez de sus ofensivas ¿Cómo encajará en esta forma de jugar de Alvyn Gentry?.

Como ala pivot hay un jugador como Channing Frye, quien en la 2011/12 tuvo una media de cuatro lanzamientos triples por encuentro. Lleva más de mil intentos de larga distancia en su carrera, y ahora contrastará con un Scola que no es atlético, pero tiene 2,08 metros de puro talento, capaz de avergonzar a cualquiera bajo el poste con su movimiento de piernas.

El 30 de Octubre comenzará una nueva temporada, una nueva edición del espectáculo deportivo más grande alrededor del planeta. La 2012/2013 les presentará a los argentinos nuevos escenarios a los que tendrán que acostumbrarse, algo que seguramente ocurrirá gracias a su talento y competitividad.



Garnett, siempre a la altura de las circunstancias
Publicado por Sebastián Ciano 11 de junio del 2012

Spurs
Hoy, con 36 años, Kevin Garnett está lejos de su peor momento.

Su carrera estuvo ha estado por una palabra: Liderazgo. Kevin Garnett asomó en la NBA allá por 1995, con solo 19 años, cuando fue drafteado por los Minnesota Timberwolves en la quinta posición de aquella promoción que tenía nombres como Joe Smith, Antonio McDyess, Jerry Stackhouse, Rasheed Wallace, Michael Finley, Damon Stoudemire y hasta propio crack yugoslavo Dejan Bodiroga, quien nunca pisó la mejor liga del mundo.

Con una superioridad apabullante entre los jugadores de su edad, Garnett se decidió a ser elegible sin vivir el paso por alguna universidad; Desde la Farragut Academy de Illinois directo a los flashes del profesionalismo. Toda una apuesta.

Pero rápidamente, el ala pivot demostró que el gran salto no iba a ser problema para él. Como en la gran mayoría de los casos, Garnett llegó a un equipo que esperaba de su desarrollo para obtener ese salto de calidad que le permitiera, en un futuro, crear un equipo competitivo alrededor de él, algo que comúnmente ocurre con los muchachos talentosos que terminan entre al menos las primeras cinco posiciones de la grilla.

Y así fue que, de a poco, los T’Wolves fueron armándose con Garnett como estandarte. En aquella primera campaña solo obtuvieron 21 victorias, y finalizaron en la sexta posición de la vieja división Midwest. Sin embargo, dos temporadas después, bajo la dirección técnica de Flip Saunders ganaron 40 partidos y clasificaron – por primera vez en su historia – a los playoff, donde cayeron en primera ronda ante los Houston Rockets.

Su mejor año con la camiseta de Minnesota fue en la 2003/2004. Promedió 24.2 puntos, 13.9 rebotes, 5 asistencias, 1.5 robos y 2.2 tapas, número que lo llevaron a ser el MVP de la temporada. Lideró a su equipo, junto a Sam Cassell, Latrell Sprewell y Wally Szczerbiak, a las finales de la conferencia Oeste, en la que no pudieron con los Lakers de Shaquille y Kobe. En aquella serie, que perdieron por 4 a 2, Garnett tuvo una media de 23.7 tantos y 13.5 tableros.

Sin embargo, en las siguientes tres temporadas los resultados no fueron los esperados. Se fue Saunders, en su reemplazo llegó Dwane Casey, y éste no logró devolver a los Timberwolves a la postemporada. Llegaba la hora de un cambio de rumbo; El ciclo de Garnett estaba terminado.

Con su salida de Minnesota llegó el verde esperanza de los Celtics, nada más y nada menos. La franquicia más ganadora de la NBA no saboreaba las mieles del éxito desde 1986, cuando un tal Larry Bird jugaba en el equipo. Con la meta de devolverle a los hinchas las emociones de aquella época, Danny Ainge lo juntó al lado de Paul Pierce y Ray Allen para formar un Big Three que ilusionaba.

Y, más que ilusionar, concretó rápidamente. En la primera campaña Boston volvió a gritar campeón de la mano del trío y de un joven que mostró sus credenciales con un anillo y que paulatinamente se fue adueñando del equipo: Rajon Rondo.

El rol de Garnett no fue el mismo que en su época como timberwolve, sobre todo porque estaba rodeado de muchísimo más talento. No obstante, no dejó de ser influyente, líder y determinante. Con él en la organización Boston dominó el Este accediendo a tres finales de conferencia en cinco años, de las cuales ganó dos (incluido el título de 2008).

Hoy, con 36 años, Kevin Garnett está lejos de su peor momento. Esta temporada, por momentos apuntada como la de la ruptura del ahora “Big Four” luego de un inicio con muchas dudas, “The Big Ticket” parece haberse hecho cargo de la situación y logró absorber la presión, siendo uno de las razones principales por las cuales los Celtics llegaron hasta donde llegaron.

Garnett tuvo una segunda mitad de temporada excelente, y ese gran momento lo prolongó durante los playoff, donde fue el máximo anotador y rebotero del equipo de Doc Rivers con un promedio de 19.2 puntos y 10.4 tableros. Desde el All Star marcó 17.7 tantos, 8.5 rebotes, 3.2 asistencias y 1.1 robos en 31.4 minutos por encuentro; Resurgió ante la presión sobre sus espaldas - lógicamente, no era el único - para cambiarle la cara a los Celtics.

Pero su vida y la de Boston en estos playoff llegó al final. La estadística marca que los 14 puntos, 7 rebotes y 2 asistencias con los que completó su planilla no fueron suficientes para derrotar a Miami en ese séptimo y definitivo encuentro, en el que los Celtics estuvieron a un cuarto de las finales, pero no pudieron con el Big Three del Heat durante el cuarto período; Los exigieron al máximo, pero no alcanzó.

Y ahora las especulaciones están a flor de piel; Se habla de que ese encuentro en el American Airline Arena puede haber sido la última función que haya dado el cuarteto con la camiseta verde. Los cinco años de este proyecto generaron un título en 2008, las semis de conferencia en el año siguiente en la que cayeron en siete juegos ante Orlando; Campeonato del Este y posterior caída – también en un 7mo encuentro - ante los Lakers en las finales de 2010; Semis de conferencia 2011 (1-4 vs Miami) y ahora esta definición ante el Heat.

El proyecto de Danny Ainge dio sus frutos a pesar de haberse quedado “corto” en cuanto a la obtención de anillos; Sin embargo, a un equipo protagonista no es justo que se le exija campeonatos, sino que esté a la altura de la circunstancias, y Boston lo estuvo siempre. Garnett también.



El poder de Chicago y San Antonio
Publicado por Sebastián Ciano 23 de abril del 2012

Spurs
Ambos equipos han mostrado mucha variedad en su plantel

Desde un principio se supo que no iba a ser una temporada normal. Primero, en los escritorios y vestidos con elegantes trajes, jugadores y dirigentes se enfrascaron en una discusión por el futuro de la propia liga, de su dinero y la redistribución del mismo. El lockout amenazó con terminar lo que nunca había empezado.

Con el sol reluciente a raíz de un acuerdo que dejó conforme ¿a todos?, se estipuló que la temporada constaría de 66 partido y no de los habituales 82 debido a que tras las negociaciones los tiempos se fueron acotando, y la actividad recién pudo comenzar el 25 de diciembre. A partir de este punto insoslayable es que se vislumbraba que el año tendría un sabor especial.

Jugar dicha cantidad de partidos en solo cuatro meses obligaría a los equipos a realizar ciertos ajustes; El desgaste sería aún mayor que el que viven durante una temporada normal, ya que al estrés por los viajes, los hoteles, la seguidilla de partidos, ahora se le sumaba la amenaza de los “back to back to back”, es decir que en algún momento de la fase regular los equipos tendrían que enfrentar un pasaje en el que deberían disputar tres partidos en tres noches. Fulminante.

Por eso es que mantener la regularidad significaría un verdadero desafío para cualquier equipo de la NBA, sin importar si fuesen contendientes al título o no. Durante el primer tiempo de competencia se notó, y mucho, sin embargo a medida que fue pasando el tiempo algunos equipos (por supuesto, los del lote de aspirantes) se fueron acomodando e instalando en los puestos de vanguardia, dentro de los cuales hay dos que lograron imponer sus reglas ante cualquier obstáculo que la temporada les comenzó a imponer. Los Bulls y los Spurs lograron conformar quizás los dos planteles más largos de la NBA, y pueden jactarse de haber navegado entre las peores tormentas.

Chicago y San Antonio hoy son los líderes de las conferencia Este y Oeste, respectivamente, y se encaminan una vez más a ganar cada zona, tal como lo hicieron el año pasado. El equipo que dirige Tom Thibodeau (48-16) le saca una pequeña ventaja de un juego a los de Gregg Popovich (46-16) con respecto a la localía si llegaran a verse las caras en una hipotética final.

En el segundo año con el ex especialista defensivo de los Boston Celtics en el banco, los Bulls alcanzaron un nivel de solidez muy alto. Y la muestra más fehaciente de ello fue darse cuenta que a pesar de contar con uno de los mejores jugadores del planeta, no necesariamente dependen de su inspiración.

En esta 2011/12 Derrick Rose (22.2 ppp, 3.5 rpp y 7.5 app) no pudo acompañar a su equipo en 23 oportunidades, pero lejos de perder el control los Bull lograron ganar 16 de esos partidos sin su máxima estrella. En uno de los encuentros tras su regreso, el reinante MVP de la NBA tuvo una de sus peores noches como profesional, y nada menos que ante los Miami Heat: Terminó con 2 puntos y solo 1/13 en tiros de cancha – la marca más baja en su carrera -, sin embargo su equipo sacó la cara, C.J Watson mandó el partido a suplementario y Chicago se llevó la victoria con 47 puntos del banco de suplentes. Todo un orgullo para Thibodeau.

Asimismo, son el mejor equipo defensivo de toda la liga con un promedio en contra de solo 88.4 puntos, al tiempo que también encabezan la NBA en cuanto a rebotes por partido con una media de 46.8, y una diferencia de +6.4. Con estos números y el andar del equipo (fueron los primeros en asegurarse una plaza en los playoff) cuesta creer que todavía la dirigencia de los Bulls no haya hecho uso de la opción para renovarle el contrato a quien ganó el último premio al entrenador del año.

Una vez más, San Antonio está siendo el equipo más caliente de la NBA con una racha de 6 triunfos en forma consecutiva que los devolvió a lo más alto de la conferencia Oeste, relegando al segundo lugar a los Oklahoma City Thunder, quienes todavía se encuentran muy cerca (medio juego).

“Pop” ha tenido que trabajar y mucho. Se sabe que la dosificación de los minutos en sus estrellas – Manu, Duncan y Parker – es el tema principal para lograr que el trío llegue en las mejores condiciones físicas a la postemporada; Pero no fue lo único con lo que el entrenador tuvo que lidiar durante el año, ya que las lesiones fueron otro dolor de cabeza.

Y dentro de los contratiempos que los Spurs debieron afrontar por la baja de sus jugadores, el peor - incluido el retiro de T.J Ford - sin dudas fue tener que jugar sin la presencia de Emanuel Ginóbili. El bahiense, máximo referente del plantel texano, se perdió 31 encuentros durante dos períodos diferentes.

En primer lugar, por una lesión en el quinto metacarpiano de su mano izquierda y luego por una lesión abdominal. No obstante, el equipo respondió ante semejante baja habiendo ganado 21 de esos partidos gracias al poderío de su plantel, que en el triunfo del 6 de abril ante los Hornets (128-103) contó con 82 puntos de sus suplentes, ya con Manu en actividad.

Los Spurs, quienes ya se adjudicaron el título de la división Southwest, son el segundo equipo más anotador de la NBA con un promedio de 103 puntos por noche; Solo los Denver Nuggets están por encima de ellos con 103.7 ppp. Popovich ha encontrados verdaderas “joyas” que lograron “rejuvenecer” el roster. El equipo no se reciente con los ingresos de Gary Neal (que juega tanto de base como de escolta), de Daniel Green (titular), Kahwi Leonard, el rookie que está encontrando su función, o Tiago Splitter; Stephen Jackson ha alternado buenas y malas, pero es un jugador experimentado que si mantiene la cordura ayudará y mucho en playoff.

Estamos en la semana en la cual finalizará la tardía 2011/12. A partir del 28 del corriente esta “mini temporada” que significan la postemporada comenzará y desatará miles de historias nuevas que serán leyenda en los años venideros. Chicago y San Antonio estarán allí con posibilidades de escribir las más recordadas.



La locura no se comió a Rondo
Publicado por Sebastián Ciano 21 de marzo del 2012

Rose
A los 26 años Rondo es uno de los mejores bases del mundo.
NBAE/Getty Images
Como siempre el escenario era la inmensa New York. Corría el año 2006 y todos los ojos del mundo NBA se posaban en “la ciudad que nunca duerme” ya que ésta albergaba una vez más el draft, la ceremonia en la que los nuevos talentos se unen a las estrellas. Otra noche más en la que caras de las futuras joyas de la liga se calzan sus gorras y sonríen junto a David Stern en una foto que pasa a la eternidad.

La ronda comenzó a girar, un italiano (Andrea Bargnani) sería el primer europeo en ser seleccionado - por los Toronto Raptors - en el puesto número uno. Sin saberlo, estábamos en presencia de lo que sería una dupla que le dio ciertas esperanzas a los Blazers, ya que en la posición dos escogían a LaMarcus Aldridge y obtenían nada menos que a Brandon Roy en la sexta, seleccionado por los Timberwolves.

Llegó el turno de Rudy Gay (8º), quien se puso “el cohete” de Houston en su cabeza y luego sería enviado a Memphis, en donde hasta ahora es una de las principales figuras. Pero no mucho más. Los nombres comenzaron a sucederse, los puestos pasaron y hoy en día vemos que aquellos apellidos que aparecieron entre las posiciones nueve y veinte no fueron muy influyentes en la vida de la NBA.

Pero llegaría el turno de los Phoenix Suns, quienes optaron por hacerse del base de la Universidad de Kentucky; Su nombre: Rajon Rondo. Oriundo de Louisville, jugó 64 partidos con la camiseta de los Wildcats y plasmó un promedio de 9,6 puntos (49,3% de cancha), 4,5 rebotes y 4,2 asistencias por juego, al tiempo que fue incluido en el “All American Team” de la NCAA en 2004.

Por aquellos tiempos los Suns eran animadores no solo de la conferencia Oeste, sino también de la NBA. Con un estilo de juego que regaba las cancha de espectáculo de la mano de un increíble Steve Nash, el equipo de Mike D’Antoni peleaba por un anillo que hasta el momento la franquicia de Arizona no tiene.

Además del canadiense, el roster de los Suns contaba con Marcus Banks para su reemplazo; Su misión consistía en darle algunos minutos de respiro al armador estrella dueño del equipo. Por eso en Phoenix consideraron que no era el momento de Rondo, y el 4 de julio decidieron traspasarlo a Boston junto a Brian Grant y una futura selección, más una suma de dinero. Así comenzó Rondo su carrera en la NBA, en un equipo histórico en vías de reconstrucción.

Seis años después se puede afirmar que aquel movimiento sería uno de los más importantes en la historia de Danny Angie como Manager, y vital en la vida de los Celtics. En apenas su segundo año Rondo se convirtió en el conductor de uno de los equipos más importantes del mundo, que con la llegada de Kevin Garnett y Ray Allen, y junto a Paul Pierce, formaron una base que devolvió a Boston a los primero planos de la NBA, conquistando el campeonato 2007/2008 tras vencer en la final nada más ni nada menos que a los Lakers.

A los 26 años Rondo uno de los mejores bases del mundo. Su capacidad para guiar las ofensivas y su lectura de juego son envidiables; Muy pocos jugadores influyen tanto en el armado de los ataques como él. Su primer objetivo siempre es el pase, y si bien son reconocibles los problemas con su tiro a media y larga distancia, siempre encuentra la manera de anotar y ha sido en más de una ocasión el goleador de los Celtics; En esta temporada promedia su marca más alta en puntos (13.4), junto con 10.3 asistencias, 4.8 rebotes y 1.6 robos. No obstante, la 2011/12 está siendo muy dura para los Boston Celtics. Hasta el momento marchan séptimos en el escalafón de la conferencia Este, y en algunos pasajes de se vio afuera de los puestos de postemporada. Como no podía ser de otra manera, esto trajo mucho malestar en el ambiente “bostoniano” y los rumores de cambios comenzaron a retumbar en los pasillos de Garden. Llamativamente el nombre de Rondo no estaba exento.

¿Alguien imaginaba que Rondo podría ser enviado a otro equipo? La idea – se comentaba – era que en Boston desembarcara un jugador que ayude a Paul Pierce en el trabajo de anotar, y sin dudas que el base sería una gran moneda de cambio para cualquier equipo. Sin embargo nadie podría ver a Rajon vistiendo otra camiseta que no tenga el verde y blanco.

Lejos de verse afectado por los comentarios, el extraordinario base celta sacó relucir su mejor versión, en primer lugar para sacar del pozo a su equipo, y también para demostrarle a toda la dirigencia que trasferirlo sería un grave error. Así fue que en febrero tuvo un rendimiento excelente con promedio de 13.2 puntos, 9.9 asistencias y 5 rebotes, mientras que en el mes de marzo lleva una media de 11.4 tantos, 12 pases gol y 4.3 tableros.

Tuvo performances extraordinarias como ante los Chicago Bulls, a quienes les marcó los 32 puntos, 10 rebotes y 15 asistencias. Un día después siguió su faena ante los Pistons con 35 tantos, pero fue el primero de los 5 partidos al hilo de Boston perdería en febrero. También logró una actuación sublime el pasado 4 de marzo ante los Knicks al cosechar 18 tantos, 17 tableros y 20 pases gol. Por suerte para todos los ciudadanos de Boston, este líder y crack que es Rajon Rondo no fue absorbido por el mal momento del equipo y las locuras dirigenciales. Seguirá vistiendo la histórica casaca celta por un tiempo más, y seguramente será uno de los encargados de sacar el equipo adelante.



San Antonio envía un mensaje
Publicado por Sebastián Ciano 24 de febrero

Hay momentos dentro de una agitada temporada como la que ofrece la NBA en las que aquellos equipos que son tendidos en cuenta como candidatos a pelear por la obtención del anillo de campeón no deben atender cuestiones basquetbolísticas solamente.


El bahiense Manu Ginóbili estuvo cuarenta días y veintidós partidos inactivo.
Ron Turenne - NBAE via Getty Images
En determinadas ocasiones y momentos del año, junto a lo deportivo aparecen situaciones que para un plantel son tan determinantes como las anteriores y toman relevancia semejante en pos de continuar con una racha positiva. Mantenerse “sano” psicológicamente es fundamental, sostener el rendimiento ante éstas cuestiones o las lesiones se convierten en un condimento que no muchos traen consigo, y que no se practica.

Enero fue uno de “esos” momentos en la vida de los San Antonio Spurs dentro de la 2011/12. El año les dio la bienvenida de la peor manera posible cuando visitaron a los Minnesota Timberwolves en el Target Center, apenas dos días dentro del flamante calendario. Aquella noche Emanuel Ginóbili, buque insignia del conjunto texano, debió abandonar el rectángulo de juego a falta de 2:38 para el cierre de la primera mitad se quebró el quinto metacarpiano de su mano izquierda, su mano (más) hábil, al intentar robarle el balón a Anthony Tolliver.

El bahiense estuvo cuarenta días y veintidós partidos inactivo. En ese lapso, más precisamente el 10 de Enero en la derrota ante los Milwaukee Bucks por 106 a 103, Gregg Popovich también perdía a T.J Ford, su base suplente, quien hasta ese momento estaba cumpliendo una tarea para nada despreciable como relevo de Tony Parker.

Por ende, los Spurs se quedaban sin su máxima figura y con la media cancha debilitada ante la ausencia de dos de sus piezas. A raíz de este inconveniente “Pop” debió recurrir a los jóvenes del banco como Gary Neal - fue titular -, James Anderson y Danny Green, que saltaron a la cancha y cumplieron su rol a la perfección.

Y así fue que de a poco, a medida que el equipo se fue acomodando ante las ausencias, los Spurs encontraron el funcionamiento al contrario de lo que todos pensábamos que podía llegar a ocurrir con Manu sentado en el banco, vestido de civil. Es que las estadísticas a veces engañan, pero no mienten: Desde la temporada 2002/2003 (la primera de Ginóbili en San Antonio) los dirigidos por Popovich habían obtenido el 71% de las victorias con el argentino en cancha hasta la lesión en su mano, mientras que el porcentaje baja al 61% sin él.

No obstante, estos Spurs de alguna manera están refutando esos guarismos, ya que sin su principal figura solo perdieron 7 de 22 encuentros; De hecho, Ginóbili se “subió” al equipo dentro de una marcha triunfal que incluía 6 triunfos consecutivos y que llegó hasta 10, cuando volvió a lesionarse ante los Clippers.

Luego San Antonio ganó un encuentro más (Utah) y cedió su invicto de 11 partidos ante Portland, porque Popovich fue coherente con sus ideales y le dio descanso tanto a Parker como a Duncan, sin importarle la racha ni la posibilidad de terminar la gira del rodeo por primer vez sin perder. “Hemos tenido la misma meta durante 15 años: Ser el mejor equipo posible de cara a los playoff. Tony y Tim necesitaban descanso”, sentenció el gran “Pop”.

Tanto Parker como Duncan están pasando un buen momento, que además es el que su equipo necesita. Con Manu otra vez afuera - seguramente por dos semanas más - el francés y el oriundo de Islas Vírgenes lograron sobreponerse a la historia que dice que los Spurs no son lo mismo sin el liderazgo de Ginóbili sobrevolando el flotante. Sus números son buenos: El base encabeza a San Antonio con 19.5 puntos por partido, al tiempo que también promedia 7.9 asistencias y 1.09 robos. Por su parte, el ala pivot tiene una media de 13.9 tantos y 8.6 rebotes por juego, al tiempo que en 10 partidos disputados en Febrero asciende a 16.2 ppp y 10.9 rpp.

A los San Antonio Spurs solo le queda un solo encuentro perteneciente a la dura gira del rodeo y luego volverá al AT&T Center para jugar siete partidos al hilo ante su público. Hasta el momento, el equipo texano está dejando un mensaje muy claro a toda la NBA: Todavía tienen hilo en el carretel y están construyendo una madurez que los puede convertir en un equipo aún más duro.



Ricky: Alto impacto en Minnesota
Publicado por Sebastián Ciano 06 de febrero

“Bienvenido a los aficionados de los Minnesota Timberwolves”, se puede leer en la home de la nueva página oficial de los T’Wolves en español. Si, el tradicional equipo de Minneapolis acaba de inaugurar la versión en castellano de su sitio web y gran responsabilidad que ésto haya ocurrido, además de la contratación de José Juan Barea, es de Ricky Rubio.

A Rubio, nacido el 21 de Octubre del año 1990 en El Masnou, un municipio situado a 17 kilómetros de Barcelona, le tomó muy poco tiempo adaptarse al ritmo NBA. Lleva 24 partidos siendo un T’Wolve y hace 14 que es titular, impone el ritmo de las ofensivas - con los errores lógicos de un novato -, muestra una capacidad extraordinaria para leer el juego y actuar en consecuencia, al tiempo que intenta calibrar la mira (38,9% de cancha).

Sin embargo, hasta el momento lo suyo trasciende la tarea de anotar puntos (le vendría muy bien al equipo) para cumplir por encima de las expectativas su rol de armador y guía del equipo. Ricky se encuentra quinto en puntos entre los debutantes (11.4 ppp), al tiempo que es primero en asistencias (8.9) y robos (2.33). Asimismo, sus números de pases gol y recuperos lo sitúan en el cuarto y tercer puesto de toda la NBA, respectivamente. Su nivel lo ha llevado a ser elegido como el novato del mes de Enero de la conferencia Oeste.

Está provocando un alto impacto en el público de Minnesota, ávido de los días de mayor entusiasmo que terminaron con la partida de Kevin Garnett a Boston. La gente está llenando el Target Center para verlo jugar, se para de sus asientos ante cada pase suyo, deliran con los alley-oops y ven que el equipo puede progresar de la mano de su dupla con Kevin Love, el jugador franquicia.

Desde muy chico desplegó su estirpe de “crack” por los “pabellones” de la liga ACB: El 15 de Octubre de 2005, con tan solo 14 años, 11 meses y 24 días, Aito García Reneses lo hizo debutar en el primer equipo de Juventut (2 puntos y 1 asistencia en 5 minutos ante Granada), por lo que se convirtió en el jugador más joven en hacer su presentación en la competencia más jerarquizada a nivel FIBA, y desde ese momento nunca dejó de crecer como jugador.

Con la camiseta del histórico club de Badalona cautivó al mundo del básquetbol; En 2006 ganó la FIBA Eurocup ante Khimki de Rusia; Dos años más tarde llegó el éxito en tierra propia al conquistar la Copa del Rey nada menos que ante el TAU Cerámica, y ese mismo año también logró con “La Penya” la ULEB Cup tras derrotar a Akasvayu Girona.

Más tarde llegaría el salto al grande de Cataluña, el poderoso Barcelona. Allí sus números quizás no fueron brillantes pero se convirtió en la manija de un poderoso a nivel europeo, y los resultados no se hicieron esperar. En su primera temporada con la casaca “blaugrana” (la 2009/2010) ganó nada menos que la Euroliga al vencer en la final a Olympiakos. Ese mismo año alzó la Copa del Rey (la ganó también en 2011) y la Supercopa ACB, título que ya había ganado una temporada antes.

Su talento y madurez llevaron a Rubio a codearse con la elite del básquetbol mundial siendo parte de la selección española. Comenzó a deslumbrar a los 16 años en los equipos menores para luego llegar a la “Ñ”, con la que se colgó la medalla de plata en Pekin 2008, y las de oro en el Eurobasket de Polonia (2009) y Lituania (2011).

En estos momentos la carrera de Rubio está tomando un vuelo diferente, se ha refundado. Parecía que la “joya” había tocado su techo o, al menos, que su progreso permanecía enredado en una meseta. Pero llegó la NBA, y con ella la explosión. Tras ser drafteado por los Timberwolves en 2009, Ricky no pasó inmediatamente a jugar en los Estados Unidos sino que continuó en la ACB un par de años más y, así, llegó a Minnesota con una experiencia más marcada y siendo un jugador más asentado.

Hoy es, junto a Kyrie Irving, el principal candidato a ser galardonado con el premio al rookie del año. De un momento a otro, los T’Wolves dejaron de ser aquel equipo “fácil” para cualquiera que se pusiera en su camino y mutó es una franquicia con futuro, que intenta transitar su presente con la mayor altura posible.

La gente de Minnesota esperó el inicio de la temporada con muchas expectativas. Kahn optó por rescindir el contrato de Kurt Rambis tras una magra cosecha en la 2010/11 y adquirió al experimentado Rick Adelman, quien venía de dirigir a los Houston Rockets.

Con la llegada del ex técnico de Portland, Golden State Warriors, Sacramento cambió la mentalidad de los Timberwolves, así lo afirman quienes siguen al equipo desde cerca. Y la diferencia no solo se nota dentro de la cancha, sino que - cuentan - Adelman introdujo modificaciones fuera de la misma; Le imprimió al equipo su visión de cómo deben actuar cuando la bola no está en el aire, algo que viene siendo reconocido en todos los estamentos de la franquicia: Jugadores, dirigentes, periodistas e hinchas.

Minnesota alterna buenas y malas, se nota que es un equipo que recién ahora se está gestando. Con récord de 12-12 iguala en el décimo puesto del escalafón del Oeste con los Memphis Grizzlies, y se sabe que una clasificación a la postemporada sería festejada como un título. Para alcanzar ese objetivo todavía les queda mucho camino por recorrer; Ya le renovaron a Love, una de las estrellas que tiene la liga, y ahora les toda disfrutar de todo el talento de Rubio. Todos confían en él.




Los errores de los Knicks
Publicado por Sebastián Ciano 19 de enero 2012

Para los New York Knicks la 2011/12 es otra temporada que trae consigo un par de elementos que son bien disímiles entre sí a la hora de hablar de básquetbol. Uno es la ilusión, propia de todo equipo que consigue tener jugadores de peso y renombre y así augurar un buen desempeño a lo largo del año; El otro son los problemas, los de un proyecto que no está bien encaminado como parece ser el del equipo de la Gran Manzana.


La 'Melo-dependencia' está matando a los Knicks
Nathaniel S. Butler/NBAE via Getty Images

Toda eventualidad que ocurra en cualquier momento no explota de la misma manera en New York que en otro equipo que esté incluido en el denominado “mercado chico”. Las luces de la Quinta Avenida iluminan a una franquicia que por años a tratado de encontrar la gloria, pero lejos de hacerlo, deambuló en lo más bajo de la NBA, hace ya casi 40 años que no consigue un campeonato y ahora que parece haber encontrado la puerta correcta, se tropieza con sus propios pasos.

Ante el fallido intento por contratar a LeBron James durante el verano de 2010, los Knicks dieron con otro jugador de gran calidad que necesitaba cambiar de aire y que tiene las espaldas para ser etiquetado como un jugador franquicia: Amare Stoudemire. Con el ex ala pivot de los Phoenix Suns entre sus filas, el equipo neoyorquino creyó en sí mismo y comenzó a pensar que un cambio era posible, sobre todo tras haber clasificado solo una vez a la postemporada en los anteriores nueve años.

El equipo empezó a “volar” de la mano de Mike D’Antoni y su “uptempo offense”, con jugadores muy atléticos, jóvenes y talentosos. No obstante, los problemas defensivos y la falta de regularidad provocaron que los Knicks no mantuviera el impacto de principio de temporada, y lograron arañar el séptimo puesto en el escalafón de la conferencia Este. Luego llegarían los playoff, y con Carmelo Anthony en el barco desde mediados de temporada (desarmaron la base del equipo), la superioridad de Boston lo devolvió a la realidad.

En 2011 las esperanzas renacieron tras el lockout. El equipo comenzó desde cero con la dupla Anthony-Stoudemire y a ella se le sumó nada menos que Tyson Chandler, uno de los pilares en el campeonato de los Dallas Mavericks que llegó para llenar el casillero que les faltaba a un conjunto flojo en defensa.

Todo comenzó con una “mini venganza” ante los Celtics en Navidad, día en el que dio inicio la vigente temporada; Luego llegaron dos derrotas consecutivas de visitantes y la ilusión volvió a florecer cuado encadenaron cuatro triunfos en forma consecutiva entre el 6 y el 11 de Enero, claro que tres vinieron ante un grupo de los peores equipos como Washington, Charlotte y Detroit (el otro fue Philadelphia), al tiempo que solo ganaron por tres ante los capitalinos y por cuatro frente a los Bobcats.

Ese momento no significó un despegue ni sirvió de espacio para que el plantel pueda encontrar la química que propone D’Antoni. Muy por el contrario, los Knicks comenzaron a adoptar una forma que seguramente nada tiene que ver con la que su entrenador tenía planeada desde un principio.

En la victoria ante los Sixers del miércoles 11 el equipo jugó bastante mal y solo se salvó por la jerarquía de sus nombres, sobre todo el de Carmelo Anthony, quien guió a sus compañeros con 27 puntos. Sin embargo se encendió la alarma, pero parece que nadie la escuchó.

New York continuó su marcha descendente en cuanto al nivel de su básquetbol, y cuando enfrente estuvo un equipo aguerrido y duro como los Memphis Grizzlies se lo hicieron pagar muy caro; Fue una clara victoria de los de Lionel Hollins aunque el 94-83 final no lo refleje en un partido en el que solo necesitaron de un afilado Rudy Gay.

Dos días después llegaría una vergonzante derrota ante los Oklahoma City Thunder que les marcó realmente lo lejos que están de un candidato serio; Llegaron a verse abajo por 31 puntos de diferencia, nunca dieron muestra de carácter ni de amor propio. “Nosotros tenemos un equipo nuevo, y ellos han estado juntos desde hace un tiempo”, resumió Stoudemire, quien al igual que sus compañeros solo pudo apreciar como se divertía el tridente Durant-Westbrook-Harden.

La tercera derrota en fila llegó en el Madison Square Garden ante otro equipo importante, los Orlando Magic de Dwight Howard, y la historia volvería a repetirse: Lanzaron para un 41,1% de cancha y permitieron que los del Reino Mágico acierten un 50,7%. Inadmisible.

Todas estas derrotas y aquellas victorias que arrojaron dudas hoy ponen la estructura de los Knicks en el ojo de la tormenta y tienen un común denominador: La alarmante falta de ideas.

Ante la imposibilidad de contar con Baron Davis (haría su presentación a fin de mes), Mike D’Antoni incurrió en la locura de jugar sin un base natural hasta que se decidió por incluir en su quinteto titular a Mike Bibby el pasado lunes.

Otro punto negativo se encuentra en su defensa, una características de los equipos del ex jugador y entrenador de Milan. Actualmente los Knicks son el octavo peor de la NBA en cuanto a porcentaje de cancha permitido (45.5%).

Además, gran culpa de la poca claridad en ofensiva que padece New York tiene que ver con su “Melo-dependencia”. No solo que el ex Denver (26,1 ppp y 42,7% en 34,8 mpp) nunca se ha podido adapta a jugar al lado de Amare, sino que siempre tiene el balón en sus manos y genera que los ataque sean muy previsibles. Sube la bola, le preparan un pick y lanza o intenta ir hacia el canasto. Muchas posesiones mueren con esa formula, que hasta ahora solo le dio dolores de cabeza.

Por otra parte, propio del desorden en el que están inmersos, surge la figura de Iman Shumpert con un papel preponderante, algo que rara vez ocurre con un rookie dentro de un equipo con grandes figuras alrededor.

El ex Georgia Tech fue resistido por los propios hincha de los Knicks al momento del draft, pero fueron ellos mismos quienes al verlo jugar corearon el “we want Shumpert” (queremos a Shumpert) cuando el novato no estaba en cancha y las cosas no funcionaban. Iman provocó impacto pero tomó más responsabilidades de las que debía – además jugaba de base y no lo es – sin que nadie, al menos evidentemente, se lo mencionara. Claro que, quizás, no haya que responsabilizarlo al él por eso.

Hasta el momento puede afirmarse que la campaña de los New York Knicks no es buena, combina derrotas con victorias que dejan más dudas que certezas y además no se vislumbra una mejoría a corto plazo. Necesita imperiosamente el debut de Baron Davis, como así también convencer a Melo y Amare que son ambos los que tienen que tirar del carro, y al resto que no deben dejarlos solos. La historia está en sus manos.



El Thunder llegó para quedarse
Publicado por Sebastián Ciano 30 de diciembre 2011

Hasta la temporada 2007/2008 en la NBA todavía existían los Seattle Supersonics, una franquicia con mucha tradición en la mejor liga del mundo que llegó a ganar el campeonato de 1979 y estuvo cerca un año antes como así también en 1996. Aquel sería el último de la franquicia de Washington.

En 2006, el grupo que por entonces era dueño del equipo - liderado por el magnate Howard Schultz, CEO de la firma Starbucks - decidió venderlo a la firma Professional Basketball Club LLC luego de que las negociaciones con los gobernantes del estado de Washington no llegaran a buen puerto con el fin de financiar una remodelación del Key Arena, la casa de los Sonics.

Detalles mediante (los nuevos propietarios se habían comprometido a no trasladar la franquicia en el corto plazo, algo que nunca cumplieron) los Seattle Supersonics, tras una temporada para el olvido (récord de 20-62) se transformaron en los Oklahoma City Thunder. Un nuevo proyecto nacía en la NBA.

Cuatro años después de aquel traslado y refundación de un equipo, hoy vemos que la criatura creció y maduró a pasaos agigantados; Ahora nos damos cuenta que el Thunder llegó para quedarse.

“Creo que estoy madurando como jugador. El año pasado me hubiese dejado afectar por un comienzo frío de partido. Pero ahora trato de mantener la compostura, creer en mi mismo y sé que trabajo duro y que los tiros que estaba fallando van a empezar a entrar”, dice Kevin Durant tras haber sido figura en la victoria ante Memphis (arrancó 1 de 6 de cancha y luego metió 9 de 10). Es líder absoluto de un grupo de jóvenes que están dando qué hablar desde hace unos años. El dos veces consecutivas máximo anotador de la NBA crece no solo como jugador sino también en su estirpe de estrella, de su grupo en particular y de la liga en general.

Su arribo a la NBA fue en 2007. El debate de aquel año estaba planteado en si Portland - dueño de la primera selección del draft - debía escoger al alero de la Universidad de Texas o al imponente pivot Greg Oden, llamado a ser un jugador franquicia desde el primer momento. El destino no estuvo del lado de los Trail Blazers, quienes se quedaron con el producto de Ohio State y no hicieron otra cosa que padecer sus continuas lesiones (jugó solo 82 partidos en 4 temporadas).

En cambio, el camino de Durant fue otro; En su primer año, con los por entonces Supersonics, promedió 20.3 puntos por partido y ganó el premio al rookie del año. Desde ese momento, su carrera no tuvo otro sentido que el ascendente.

Oklahoma City Thunder decidió que él sería su imagen y eje dentro del rectángulo de juego, y comenzaron a crear un proyecto con gente joven. Todavía en Seattle, le dieron el puesto de General Manager a un poco experimentado Sam Presti, quien hoy transita su quinto año dentro de la organización, y su buen trabajo le valió una extensión de contrato en 2010.

Asimismo, una vez despedido P.J Carlesimo por malos rendimientos le llegó la hora al novato Scott Brooks. El ex base lejos estuvo de tomarse un largo período de aprendizaje al frente de un equipo NBA; Inmediatamente el grupo comenzó a encontrar la química: La primera temporada en OKC (2008/2009), el Thunder terminó con récord de 23-59. Al año siguiente el equipo pegó un gran salto de calidad y finalizó con un registro de 50 victorias y 32 derrotas, lo que generó que el joven coach fuera galardonado con el premio al entrenador del año.

La temporada pasada no solo continuaron progresando (55-27) sino también avanzaron hasta las finales de la conferencia Oeste, instancia en la que cedieron ante los Mavs en cinco partidos.

Con objetivos a largo plazo, el Thunder llegó a la posición en la que se encuentra en estos días, dejando atrás la época de ser la “sensación” de la NBA para pasar a ser uno de los equipos más respetados y candidato al título.

El arranque de la 2011/12 es casi perfecto: Por primera vez desde que abandonaron la ciudad de Seattle sumaron cuatro victorias en igual cantidad de partidos, aunque su juego mostró diferentes matices y no siempre fue óptimo. En el debut navideño maniataron a los Orlando Magic, primero con la defensa - un aspecto en el que Brooks deberá trabajar – (el año pasado terminó 18º con un promedio de 101 pts en contra), y luego con un gran segundo cuarto de Durant con el que comenzaron a edificar la diferencia que terminó siendo de 97-89.

Luego sufrieron hasta la última bola para sacara un valioso triunfo de Minnesota ante los T’Wolves por 104 a 100. Con otra destacada actuación de “KD” llegó una nueva victoria ante lo siempre difíciles Memphis Grizzlies, por 98 a 95, y el espectacular tiro ganador ante los campeones Dallas Mavericks (104-102).

Los primeros cuatro éxitos de Oklahoma City tuvieron un común denominador: Durant cerró su planilla personal con 30 o más puntos (promedio de 31.3 ppp), con un 57.3% en tiros de campo, incluido un 47.4% en triples. Impresionante.

Claro que el oriundo de Washington D.C no está solo; La maquinaria del Thunder funciona con todos y cada uno de sus integrantes: Russell Westbrook es el motor del equipo. Si bien no está teniendo el mejor arranque de temporada por su 33.3% de cancha y las 6.5 pérdidas de promedio (pero 15.5 puntos, 5 rebotes y 5.5 asistencias por noche) gran parte de las ofensivas parten de sus manos, con rapidez para ir al canasto.

El juego de pick and roll que propone Brooks alimenta la potencia de piernas de Westbrook, que tiene mucha capacidad de penetración. De la misma manera provoca la generación de espacios ante alguna ayuda defensiva para que el armador descargue tanto para el corte de los internos como para un tiro cómodo desde el perímetro.

Si de internos hablamos, OKC cuenta con verdaderos “perros de presa”. Kendrick Perkins y Serge Ibaka componen un binomio muy poderoso que brinda mucha presencia - sobre todo defensiva - bajo las tablas. Desde el banco saltan el aplicado Nick Collison y Nazr Mohamed para continuar con la “faena” de desgastar a los grandotes rivales.

No obstante, el Thunder posee una pieza fundamental para su estructura: James Harden. El barbado escolta de la Universidad de Arizona State viene siendo el segundo máximo anotador del equipo (17.5 ppp), y es un verdadero “todoterreno”: No solo suma un buen caudal de puntos saliendo desde el banco, sino también aporta en categorías que no suman en la planilla como la defensa, la inteligencia a la hora de elegir y su visión de juego. También promedia 5.8 rebotes y 3 pases gol.

Con Harden el Thunder eleva su nivel. Cuando ingresa y comparte la cancha junto con Durant, Westbrook, Perkins e Ibaka OKC incrementa su capacidad goleadora de 100.8 a 112.7 pts, de 46.6.6% a 54.3% en tiros de campo, también eleva su porcentaje de triples (de 41.9% a 50%), lanza más tiros libres (de 31.8 a 39.7) y sube su porcentaje de rebotes de 48.8% a 54.3%.

Como fiel muestra de que todos saben qué es lo que tienen que hacer, su rol dentro del equipo, están Thabo Sefolosha, escolta titular cuya misión es perseguir al tirador rival; Asimismo, Eric Maynor otorga minutos de calidad cuando Westbrook se sienta, y Daequan Cook está si es que necesita gol de larga distancia (50% en triples).

La NBA está en presencia de una nueva corriente, un equipo que viene con mucha fuerza y se ganó la atención de todos. Los Oklahoma City Thunder crecieron de golpe y lejos de verse en la cúspide sin saber qué hacer, hoy marcan tendencia y están al nivel de los mejores de la liga.


Cinco puntos a tener en cuenta en Navidad
Publicado por Sebastián Ciano 14 de diciembre 2011

No tendremos que esperar hasta la mitad de la temporada para volver a ver el choque entre los últimos dos finalistas, ya que uno de los cinco encuentros que abrirán la “acotada” 2011/12 será el que ponga cara a cara a los Miami Heat con los Dallas Mavericks.
NBAE/Getty Images

Finalmente habrá temporada en la NBA. Atrás quedaron la lucha de egos y millones sobre los escritorios para dar comienzo a la 2011/12, con solo contará con 66 partidos pero no por ello será menos emocionante.

La acción comenzará con la Navidad, el próximo 25 de diciembre, y la liga decidió que sean cinco los partido que abran el fuego en la jornada inaugural. Aquí les dejo cinco puntos a tener en cuenta de cada uno de esos choques.

5) Los renovados Warriors y el reencuentro con Griffin

El año 2011 fue bastante agitado en la vida de los Golden State Warriors, quienes están iniciando una temporada inmersos en varios cambios. En primer lugar, el pasado 15 de julio se oficializó la venta de la franquicia por una suma récord para la NBA de 450 millones de dólares (la anterior marca fueron los 401 millones que Robert Sarver pagó por los Phoenix Suns en 2004) a Joseph Lacob y Peter Guber.

Asimismo, una de las primeras medidas que tomó el nuevo binomio propietario de los Warriors fue nombrar a Jerry West, gloria de los Lakers, como asesor, al tiempo que también posee una parte minoritaria de la franquicia.

Mientras tanto, en el plano deportivo, llegó la elección del nuevo entrenador para este proyecto, y sorpresivamente el elegido fue Mark Jackson, quien jugó 17 temporadas en la NBA.

Jackson, quien cambió los sets de televisión (fue analista de TV) por las “X” y las “O”, no tiene experiencia alguna al frente de ningún equipo de básquetbol ya que los Warriors serán su primer equipo ¿Cuál será el estilo que encarne el ex base de los Knicks, Clippers, Pacers, Nuggets, Raptors, Jazz y Rockets?

Hace unos días atrás Larry Riley, General Manager, dijo que el problema de los Warriors radica en la defensa, y desde allí surgieron los rumores que indicaban que estaba dispuesto a traspasar a Monta Ellis. Quizás desde este punto de vista que arrojó el dirigente se puede desprender que lo que buscan con Jackson es ese tipo de perfil.

Claro que inculcar la defensa le puede costar mucho, ya que los Golden State Warriors se han caracterizado por su juego vertiginoso, con la búsqueda del tiro en los primeros segundos de la posición, y de marcadores altos. Lo que en Estados Unidos conocen como “uptempo offence”.

Sea como sea, el objetivo de los Golden State Warriors será volver a los playoff, instancia a la que llegaron una sola vez (temporada 2006/2007) en los últimos 17 años.

Del otro lado estarán los Clippers de Blake Griffin, un jugador al cual estaremos gustosos de ver crecer. Luego de no poder jugar la 2009/10 por lesión, el ala pivot debutó un año después y deslumbró a todos con su increíble potencia y sus números (22.5 ppp y 12.1 rpp). Esta temporada deberá afirmarse como el líder de un equipo que busca crecer y demostrar que su techo está mucho más lejos.

4) OKC – ORL: Del reinado a la incertidumbre

El de Oklahoma City Thunder con los Orlando Magic será otra gran propuesta de la NBA en su jornada inaugural: Dos equipos protagonistas de la última temporada que intentarán continuar por el mismo camino en la 2011/12 que se nos viene.

OKC viene de ganar 55 partidos el año pasado - el registro más alto de sus últimas 13 temporadas - en épocas donde todavía se vestían de verde y blanco y se llamaban Sonics. Tiene un grupo de jóvenes talentoso liderados por Kevin Durant, una de las máximas estrellas de la liga y “Rey” de la tabla de anotadores las pasados dos campañas.

Si bien no está solo (forma una de las mejores duplas de la liga junto a Russell Westbrook), con apenas 23 años es el dueño del Thunder, la carta de triunfo. Dada su corta edad y carácter, su ascendencia como “gran” estrella dentro de la NBA es incipiente y no caben dudas que se trata de un jugar impresionante; Ostenta un promedio de 25.9 puntos por partido a través de cuatro temporadas en la NBA.

Por su parte, los Orlando Magic están viviendo diferentes sensaciones en la antesala de la 201/12, ya que el futuro de su jugador franquicia es incierto. La situación de Dwight Howard hasta el momento brilla por la incertidumbre y no sería descabellado pensar que pueda vestir otra camiseta en un futuro no muy lejano.

Cuanto más pronto puedan resolver esta situación en el Reino Mágico mejor será para el equipo que conduce Stan Van Gundy. Los jugadores de la NBA están acostumbrados a pensar pura y exclusivamente en jugar y no en factores externos que entorpezcan y perjudiquen el andar de la temporada. A medida que vaya pasando el tiempo y no aparezca una solución, los rumores de la prensa se harán oír y los protagonistas deberán aprender a lidiar con ellos en medio de la acción.

3) Boston Celtics - New York Knicks: Choque de dos “grandes”

Cuando se habla de un partido entre los Boston Celtics y los New York Knicks inmediatamente se viene a la mente la historia de dos de las franquicias fundacionales de la NBA, de hecho son los únicos dos equipos que todavía hoy mantienen el nombre y la ciudad de origen desde 1946.

Y esta rivalidad vuelve a nacer con un buen nivel de expectativa de acuerdo al presente de ambos conjuntos. Por un lado, los Celtics de Doc Rivers vienen siendo animadores de la NBA durante las últimas cuatro temporadas en las que alcanzaron dos finales de liga (consiguieron el anillo en 2008) y dos semis de conferencia. Por el otro, los “explosivos” Knicks de Mike D’Antonio la temporada pasada renovaron las esperanzas de volver a ser tenidos en cuenta con la llegada de Amare Stoudemire y Carmelo Anthony.

Ambos equipos serán, si lugar a dudas, dos de los principales candidatos a quedarse con el trono de la conferencia Este, sobre todo los neoyorquinos, quienes pretenden armar su propio “monstruo de tres cabezas” si logran convencer a Chris Paul que se mude a la Gran Manzana.

Boston es otro de los que pretenden hacerse del todavía base de los New Orleans Hornets, y a cambio estarían dispuestos a deshacerse nada menos que de Rajon Rondo. Por lo pronto, si bien el talento está intacto, da la sensación que los Celtics necesitarán una dosis de sangre joven para mantenerse vigentes.

2) Miami Heat – Dallas Mavericks: Se reedita la final

No tendremos que esperar hasta la mitad de la temporada para volver a ver el choque entre los últimos dos finalistas, ya que uno de los cinco encuentros que abrirán la “acotada” 2011/12 será el que ponga cara a cara a los Miami Heat con los Dallas Mavericks.

¿Será ésta una buena noticia en cuanto a lo que pueda ofrecer el espectáculo en lo deportivo? Quizás lo ideal habría sido tener la posibilidad de ver el enfrentamiento con el calendario más avanzado y los equipos más rodados (igualmente volverán a verse las caras el 29 de marzo), sin embargo un duelo de estas características siempre posee el cartel de “imperdible”.

A la “armada” del Heat le quedó la espina clavada, y este año volverán a ir por todo; LeBron James soportó críticas por doquier luego de haberse ido de los Cavaliers para juntarse con dos superestrellas como Wade y Bosh, lo que añadió aún más presión sobre sus hombros. Con muchos vaivenes en su rendimiento, Miami logró encaminarse y llegar al objetivo que eran las finales; Sin embargo, el oriundo de Akron continúa siendo un rey sin corona.

Hay una gran incógnita alrededor de cuál será el equipo que Erik Spoelstra y sus muchachos tendrán delante suyo. Los Dallas Mavericks son uno de los más convulsionados a la hora del armado de su plantel, o mejor dicho del “desarme” del mismo.

Tyson Chandler, pieza clave del campeonato, es agentes libre y puso en duda su continuidad a partir de esta temporada, lo mismo que José Juan Barea. Además, otra de las figuras del equipo texano que puede emigrar es el alero Caron Butler. Todos ellos son agentes libres restringidos; Ante éste panorama es difícil hacer futurología.

1) Chicago Bulls – L.A Lakers: Mike Brown toma la “silla caliente”

Los Lakers siempre han estado en el centro de todas las miradas a lo largo de su historia; Los grandes jugadores que pasaron por sus filas, junto con los logros obtenidos provocaron que la franquicia californiana se convierta en uno de los referentes de la NBA por los siglos de los siglos.

En esta 2011/12 la historia no será distinta para el más famoso de los conjuntos angelinos, ya que todos los ojos del mundo NBA estarán posados en lo que haga su nuevo entrenador, Mike Brown, quien no solo estará al frente de uno de los equipos símbolos del deporte de los Estados Unidos, sino que tendrá la difícil misión de suceder nada más ni nada menos que a uno de los más grandes de todos los tiempo: Phil Jackson.

La muy buena cosecha obtenida por Brown en su paso por los Cleveland Cavaliers, entre los años 2005 y 2010, fue lo que impulsó a la dirigencia angelina - con Micth Kupchak a la cabeza - a tomar la decisión de que sea él quien dirija desde el banco los destinos de los Lakers.

Brown llegó a los Cavs y de inmediato comenzó a dejar su huella. Fue galardonado con el premio al entrenador del año en la 2008/2009, temporada en la cual sus dirigidos lograron terminar con la mayor cantidad de victorias (66) en la historia de la franquicia, al tiempo que se convirtió en el entrenador con mejor récord de la misma (59,2% de partidos ganados).

Alcanzó las finales de la NBA en 2007, las del Este en 2009 y las semis de conferencia en 2006, 2008 y 2010. Su marca distintiva fue la defensa, una de las razones por las cuales será el técnico de los Lakers.

Hay un elemento clave a favor de Mike Brown, y es que él ya sabe lo que es tratar con una superestrella de la NBA. En Cleveland contó con un LeBron James al que vio crecer y con el que no terminó en los mejores términos. Ahora deberá lidiar con los egos de gigantes como Kobe Bryant, Paul Gasol, Derek Fisher y compañía, todo un desafío.