Blog Squad: Isabel Tabernero

Bienvenidos a la sección de Blog Squad en Español, una colección de artículos de opinión, de periodistas, artistas y especialistas en básquetbol alrededor del mundo, quienes han querido compartir sus pensamientos acerca de la NBA. Aquí podrás consultar las columnas de opinión de cada uno de nuestros invitados especiales.

Los puntos de vista expresados en Blog Squad en Español representan únicamente la visión de quienes escriben en ella. No representan la posición de la NBA.com/español, de la NBA o de alguno de los equipos de la liga.


Isabel Tabernero Huguet | EMail | Twitter: @itabernero
Periodista española especializada en NBA
Vinculada a la Revista Oficial NBA de España primero como redactora y actualmente como columnista desde hace más de diez años, así como colaboradora eventual en otras webs de baloncesto. Blog en www.nba.com desde 2007.



Hello, Goodbye
Publicado por Isabel Tabernero 28 de noviembre del 2013

Miami Heat Champs
NBAE via Getty Images.

¿Por qué decir adiós? Porque se acabó. Las cosas tienen un principio y un final. Ha llegado el final de este blog, que llevo escribiendo desde hace 8 años. Ha sido una experiencia genial poder cruzar el inmenso charco que a muchos nos separa a través de la palabra y compartir ideas, pasiones, encuentros y desencuentros con el mejor basket del mundo como nexo y mucha, mucha afición a la polémica y a las emociones. Todos los que hemos pasado por aquí tenemos en común esa bendita adicción a la NBA, que no tiene por qué curarse nunca.

Probablemente preferiría estar escribiendo ahora un post que probablemente titulara 'El penúltimo palo de Rose', en el que me preguntaría si el jugador será capaz de superar este -horrible- nuevo revés en su carrera, y si los Bulls van a repetir la heroicidad del campeonato pasado. Pero no toca. Lo que toca, después de mucho pensarlo, es poner final a esta etapa, muy bonita, como blogger de nba.com, y dejar paso a la siguiente fase. Camina o revienta, que se dice.

Agradezco a los responsables de la web su ayuda a que cruzar ese charco fuera posible durante todos estos años.

Agradezco a todos los que me habéis hecho llegar lo que pensábais de mis escritos y sobre todo, de la NBA. Todo suma, nada sobra.

Me gustaría seguir hablando de NBA, por supuesto. Buscadme, de momento, en la Revista Oficial NBA y en @itabernero En breve volveré a la carga. Ya he dicho que NBA no tiene cura.

¡Hello, Goodbye a todos!

"I don't know why you say Goodbye', I say 'Hello'..." (The Beatles, 'Hello, Goodbye').



10 preguntas NBA obligadas tras el inicio de la Liga 13-14
Publicado por Isabel Tabernero 10 de noviembre del 2013

Miami Heat Champs
NBAE via Getty Images.

Me reservaba una segunda tanda de preguntas a que hubiesen transcurrido los primeros días del campeonato. Escribo este post cuando muchos equipos han jugado ya 8 partidos, se han producido las primeras sorpresas y voy confirmando viejos interrogantes. Los resumo en estas 10 preguntas sin respuesta, o con respuesta en fase de construcción.

1. ¿Confirmará Indiana las expectativas creadas en el inicio?

A favor: Lo que está claro es que es el equipo más en forma en el arranque. Invictos tras 15 días de competición (8-0) no sorprenden, confirman, lo que ya mostraron el año pasado en temporada regular y sobre todo, en Playoffs.

En contra: Unas Finales de Conferencia con Miami ahora mismo se antojan como unas finales adelantadas. La competencia en el Este será feroz, y mantener el nivel, difícil.

2. ¿Estamos en el fin de la era Pau Gasol en la elite?

A favor: Hace años que los achaques, las circunstancias de los Lakers, cierta desconcentración y los años están pasando factura al ala-pívot de los Lakers. No es extraño pensar que ya haya enseñado sus mejores cartas en la NBA. En contra: El ahora comentarista Chris Webber puso en duda la condición de jugador dominante de Gasol (y además lo llamó Paul, no Pau, después de 12 años de carrera NBA aún no se ha aprendido su nombre) y no será el único. Gasol sigue siendo el cabeza de turco perfecto para tapar lo que muchos vemos como la gestión más desastrosa de los últimos tiempos en la NBA, la del hijo de Jerry Buss al frente de los amarillos. Es innegable el mal comienzo del catalán pero no tengo dudas: se recuperará y volverá a enseñar el juego dominante que Webber no ve en él.

3. ¿Seguirá Carter-Williams batiendo récords toda la temporada?

A favor: Lo más grande ya lo ha hecho en su primera semana, pero sí, esa impresión da, puesto que la NBA le va incluso más que la NCAA. En mi columna del próximo número de la Revista Oficial NBA hablo de este jugador, de su vida, su condición de 'amado' u 'odiado', sus raíces y su gran baza: la obsesión con el baloncesto, que en parte le viene de familia y en parte de su empeño por hacer bien "esas pequeñas cosas". En contra: La denominación 'rookie wall' existe por algo. Además, los Sixers, que 'aspiraban' este año a ser uno de los peores equipos, comenzaron con 3-1 pero ya van 4-4. Philly lo va a pasar mal y MCW no podrá llevar siempre el peso. 4. ¿Cómo volverá Kobe? ¿Servirá de algo en los Lakers?

A favor: El impacto de Kobe no sólo afecta al juego del equipo, sino a la tensión y concentración del grupo. Dudo mucho que Bryant consienta a Gasol sin picarle 'despistes' como los que se le han visto al español en este inicio de Liga. Si a eso le sumas que pueda volver a un nivel parecido al de los últimos años, el casillero amarillo de victorias ha de crecer por simples matemáticas. En contra: Que no vuelva tan bien como él quiere hacer creer, que sus movimientos sean más lentos, que la dinámica perdedora de los Lakers sea imparable, que la actitud de la plantilla un año más no acompaña, que Nash no está, que D'Antoni sí está...

5. ¿Hemos enterrado a los Celtics antes de tiempo?

A favor: La lógica y los cambios se traducen, en teoría, en que Boston no debería aspirar este año a nada. En contra: El 'orgullo celtic', los milagros de la NBA, los aires nuevos del nuevo y joven técnico, Brad Stevens, de 37 años, el rendimiento de Avery Bradley, el buen entendimiento con Crawford, Green u Olynyk.

6. ¿Es Kevin Love el MVP de la temporada?

A favor: Sus cualidades y cómo ha comenzado, un campeonato más. Pero sus números cantan, más que hablan: 26.4 puntos, 15 rebotes y sobre todo, 5 asistencias (3 más que el año pasado) y 84,5% en tiros libres y 46,7% en tiros de campo (por el 70 y 35, respectivamente, del último campeonato).

En contra: Además de su pasado de lesionado, la actitud de los Wolves, que siguen siendo muy jóvenes. Minnesota sigue perdiendo duelos que no debería (5-3 de balance en el momento del artículo) y la rivalidad, en el Este y en el Oeste, es grande. Pero para mí Love es desde hace años cuando juega, el MVP, además del jugador que probablemente más me gusta ver jugar hoy.

7. ¿Se confirmará el fiasco de Dwight Howard?

A favor: Su cabeza, su inmadurez, que no es tan bueno como su físico y números dicen, el bochornoso precedente reciente en los Lakers. En contra: Que con el cuerpo que tiene, con poco que haga, ya es mucho. Que como dice Daimiel, con un buen entrenador (como lo fue Van Gundy cuando le dirigió en los Magic) todo es posible.

8. Stevens, ¿mejor entrenador de la Liga 13-14?

A favor: Se habla estos días de la buena gestión de Stevens en Boston, Vogel en Indiana y de Adelman en Minnesota, pero yo destacaría más la labor del GM de los Sixers con su personal y arriesgada apuesta por MCW, que, cuando menos, multiplicará las expectativas de marketing de la franquicia de Philly.

En contra: La juventud y los arranques de Liga. Cuando de verdad se puede juzgar la labor de un entrenador (si es valiente, resolutivo, con ideas...) es a partir de la segunda mitad de la campaña, con los escollos ya en el camino, y en Playoffs, donde, por cierto, nunca se premia a los banquillos aunque todos recordamos pifias inolvidables de técnicos en la fase decisiva del campeonato.

9. ¿Será éste el peor campeonato de la historia de Utah? ¿Lo tirarán por la borda para pescar al nuevo LeBron?

A favor: El inicio, de 0-8. A mí, personalmente, que siempre he simpatizado con Utah (por su ex entrenador, su dueño ya fallecido, sus peculiaridades, jugadores como Raúl o Deron Williams, que han vestido esa camiseta, la injusticia histórica de tener que toparse con los Bulls de Jordan...), me duele en lo que se ha convertido.

En contra: No tienen tan mal equipo como pueda parecer (Biedrins, Jefferson, Hayward, Favors...) y les sobra orgullo como para tirar el año en noviembre, aunque con las expectativas del próximo Draft, nunca se sabe.

10. Los 92 jugadores internacionales de este año, ¿son la prueba de que el éxito de la NBA reside en sus foráneos?

A favor: Esta pregunta casi que sobra. Entre los pesos pesados de la NBA actual hay que citar a Nowitzki, Parker, Gasol o Ginóbili, por citar sólo a cuatro nombres muy obvios, pero hay muchos otros destacados, como Hilario, Delfino, Varejao, Bargnani... La cifra de récord de extranjeros es sólo circunstancial. Hace tiempo que la NBA es una liga donde la única barrera o frontera es la calidad. Si eres muy bueno, lo normal es que juegues allí.

En contra: A veces escucho declaraciones como las de Webber acerca de Pau y me pregunto si aún tratan diferente a los extranjeros... pero enseguida me quito pensamientos de este tipo de la cabeza: me distraen de lo bueno.

Hasta aquí mi selección de preguntas sobre la Liga 13-14. Para hacer y responder sobre otras como la gestión del nuevo Comisionado me reservo tiempo y un posible post entero. Por ahora, lo que quisiera saber si tus preguntas y tus respuestas coinciden con las mías. Escríbeme a @itabernero o a taberneroisa@hotmail.com



10 preguntas NBA obligadas antes de la Liga 13/14
Publicado por Isabel Tabernero 29 de Octubre del 2013

Miami Heat Champs
NBAE via Getty Images.

La NBA empieza hoy y no puedo evitar que 10 preguntas inmediatas sobre 10 realidades de la Liga NBA 13/14 surjan casi sin pensar.

1. ¿El primer año de Jason Kidd como entrenador de los Brooklyn Nets supondrá la suma de esta franquicia al selecto grupo de las grandes?
A favor: Tiene personalidad y criterio, o al menos así era como jugador y es lo que parece transmitir desde el banquillo. En contra: Demasiado pronto para cambiar el balón por una pizarra, ¿no? Además, los primeros partidos no se podrá sentar en el banquillo por sanción, tras haber dado positivo en un control de alcoholemia. No es la mejor forma de empezar.

2. ¿Es este el último año de LeBron al calor de Miami?
A favor: Lejos de desmentir los incesantes rumores de vuelta a casa la temporada que viene LJ se niega a dar una respuesta sobre su futuro, por lo que se intuye que quiere, al menos, dejar la puerta abierta a volver a Akron. Sería un gran regalo para la afición 'cav', que convertiría rápidamente el odio hacia 'The King', si es que lo hay aún, en amor.
En contra: No sabemos si LeBron piensa que puede ganar títulos también en Cleveland pero si no resulta fácil siquiera con el equipazo y la experiencia de los Heat, en los Cavaliers se antoja mucho más complicado.

3. ¿Tercer título consecutivo en Miami?
A favor: El gran equipo que tienen, que mantiene además su núcleo fuerte más o menos intacto. Las ganas, también intactas, de seguir ganando, de sus tres líderes.
En contra: El año pasado se lo pusieron muy difícil en casi todas las eliminatorias. Hubo elementos 'fortuitos' que dieron partidos y series a Miami, y se espera cuando menos la misma competencia.

4. ¿Serán los Bulls más favoritos con Rose de vuelta?
A favor: Definitivamente, eso parece. Ha parecido muy recuperado en pretemporada y los Bulls le esperan, le veneran y le necesitan.
En contra: El equipo se acostumbró a jugar en equipo, y con Rose se rompe, inevitablemente, esa situación de igualdad que los hizo grandes también sin él. Pero no parece que eso les preocupe demasiado.

5. ¿Tienen algo que hacer los Lakers este año?
A favor: Las ganas de Gasol de hacer un gran campeonato. Afronta su último año de contrato y está descansado y motivado.
En contra: Todo lo demás, la plantilla, aparentemente, ha perdido con la marcha de Howard, está por ver cuándo y cómo vuelve Kobe y también cómo responde Nash físicamente. Eso para empezar, sin entrar a valorar detenidamente plantilla y cuerpo técnico.

6. ¿Será éste, por fin, el año de Carmelo?
A favor: Lo de siempre, su calidad, pero añadamos una temporada más a su espaldas de madurez y recordemos que su pasada campaña ya fue de MVP.
En contra: Las comparaciones son odiosas. Por eso, teniendo a LeBron como compañero de generación, por muy bien que lo haga, siempre sale perdiendo.

7. ¿Y los españoles? ¿Llegó la hora de Ricky Rubio?
A favor: En principio, todo está dispuesto para que sea al menos, un gran año para él. Tanto su condición física como la de Kevin Love no parten con problemas en principio. Comienza su tercer año NBA. Los tiempos de novato hace mucho que quedaron atrás. En contra: La competencia del Oeste, así como que el tiempo que han permanecido los Wolves mermados se traduzca en pérdida de química. Se teme también que el desgaste dl Europeo pase factura.

8. ¿Seguirá perteneciendo Kobe a la elite de la Liga?
A favor: Su tenacidad, que se crece en las dificultades, su talento natural, su capacidad de trabajo, su competitividad, la presión, que siempre saca lo mejor de Bryant.
En contra: Su edad, la gravedad de la lesión, su obsesión por volver cuanto antes, su físico renqueante, su cabezonería, los precedentes.

9. ¿Regresarán de nuevo más jóvenes los Spurs?
A favor: Parker acaba de ganar el Europeo, lo que, sin duda, le habrá subido la moral tras la durísima derrota en las Finales. Se da por hecho que Manu responderá cuando toque y que Duncan este año cumplirá 30, como máximo.

10. ¿Mantendrá esta temporada el altísimo nivel de la última?
A favor: Que casi todo sigue igual, y lo que ha cambiado favorece la competitividad de la Liga.
En contra: Que el pasado fue un año muy difícil de olvidar, por su calidad pero también porque mantuvo la emoción (aunque al final ganaran los esperados), y para que el nivel se repita la suerte es un factor decisivo.

Éstas son las primeras preguntas que me hago antes de que arranque la Liga. Tengo muchas más en la cabeza, pero me reservo una segunda tanda de cuestiones (con o sin respuesta) hasta pasados los primeros días. ¿Cuáles son tus preguntas? ¿Y tus respuestas?



Preparados, listos, NBA
Publicado por Isabel Tabernero 2 de Octubre del 2013

Estrellas NBAl
NBAE via Getty Images.

Ya está aquí. El descanso ha sido largo pero ha merecido la pena. Para vivir una liga tan intensa como la NBA y tan sacrificada (en horas y sueño, sobre todo) es necesario parar, cargar pilas, volver.

Preparados

Antes de centrarse en lo que viene, un vistazo hacia atrás para coger impulso. Tras un final de campeonato de alto nivel competitivo (y de muchos nervios) es casi necesario descansar, dejar pasar el tiempo, procesar lo ocurrido y finalmente, valorarlo con un poco de distancia, sin implicaciones. Pero aunque seguí el proceso habitual este año no cambió nada en mi cabeza: sigo pensando, como en junio, que el pasado campeonato fue uno de los mejores que recuerdo, sobre todo por la calidad de sus Playoffs, y uno de los más emocionantes. Reforzó bien la corona de un rey indiscutible (me inclino ante usted en la pista, LeBron James), contó con un gran campeón que sudó y sufrió muchísimo ante unos dignísimos rivales (Chicago, Indiana, San Antonio), hubo azar (tiros que entran, tiros que no entran), jugadores cuestionados con momentos inspiradísimos (Ray Allen), polémicas de pizarra, guerreros (me inclino siempre ante Duncan) y unas ganas de ganar increíbles. Fue maravilloso.

Listos...

En el largo y cálido veraneo la NBA que siguió la Liga no se tomó su tiempo, sin embargo, y nada más comenzar fue dejando titulares impactantes, algunos de los cuales, escuecen. La renuncia de Howard a los Lakers fue un bombazo que los amarillos deben entender finalmente como una bendición. Otro ex 'laker', Lamar Odom, sufrió una recaída de sus problemas con las drogas que puede acabar con su carrera NBA. Los Celtics se desmoronaron al despedir a tres de sus pilares, Rivers, Garnett, Pierce. Poco orgullo verde hay en esas decisiones. Entre medias, el sorprendente interés de Jordan en capar la atención de los medios, desempolvando polémicas cansinas con Kobe y LeBron como víctimas. Cada vez me gusta menos el Jordan de los despachos. El escolta de los Lakers, por cierto, más que responder se centraba en seguir acortando plazos en su recuperación. Paul George renovó con Indiana, los Grizzlies ficharon a Joerger como técnico, y Calderón se vistió de blanco para servir a los Mavs. McGrady se retiró, finalmente, sin anillo, y también dijo adiós un genio en apuros, Iverson. No les olvidaré, pienso, y tampoco olvidará Parker este verano, que inició con la derrota más dolorosa y que acabó con el título que le faltaba en su palmarés francés. El mejor base de la NBA.

... Listos...

Con estos datos ya estamos preparados, casi listos para, en poco más de 20 días, comenzar a 'perder' horas y sueño en este, valga la redundancia, otro sueño. Unas cuantas dudas en la línea de salida: ¿Volverá por fin Derrick Rose y sobre todo, habrá merecido la pena tantísima espera? ¿Tendrá Nash más días malos que buenos? ¿Acabará entrenando Phil Jackson por fin a algún equipo? ¿Será Kobe el mismo o al menos parecido al de siempre? ¿Ganará LeBron su tercer anillo para volver después, como hijo pródigo, a casa? ¿Progresarán los Cavs? ¿Darán la talla los rookies? ¿Seguirá siendo Duncan cada año más joven? ¿Notarán los Thunder la ausencia de Westbrook al principio? ¿Tendrán algo que hacer Lakers y Celtics en esta Liga? ¿Será este el año de los Nets con Kidd sentado al otro lado del banquillo? ¿Y los Warriors? ¿Y los Pacers? ¿Volverá la magia de Love y Rubio?

Ya.



Un respiro
Publicado por Isabel Tabernero 19 de Junio del 2013

Marc Gasol
James vs Duncan una de las mejores batallas de la historia. NBAE via Getty Images.

Después de unas de las mejores Finales que recuerdo el cuerpo pedía a gritos un descanso. Demasiadas emociones, partidos igualados, noches sin dormir y ¡tampoco había ganas de dormir! El séptimo duelo entre Miami y Spurs me dejó agotada, como a muchos.

Agotada, satisfecha y hasta con ganas de desconectar unos días de la NBA. El nivel de los Playoffs ha sido en general altísimo y en particular las Finales de leyenda. Todo: los piques, la emoción, los errores, los héroes diarios, las remontadas, los finales de los encuentros, las pizarras, la entrega de LeBron James, la segunda juventud de Duncan, las genialidades de Parker, a ratos de Wade, a ratos Allen, la inspiración de Battier... Por encima de todo imborrable la madurez, el dominio del juego y de las situaciones al límite de un James genial, humano y sublime cuando hacía falta, que hará que estos Playoffs no se olviden.

Me encuentro en período de descanso, procesando todo esto tras casi un mes de infarto de partidos cuando me topo con varias sorpresas, y algunas desagradables, para las que no estaba preparada. El desmantelamiento de los Celtics, la confirmación de Kidd como técnico de Nets, la salida de Howard de los Lakers y su refuerzo de los Rockets, el traspaso de Calderón a los Mavericks. No hay tiempo para procesar ni para reposar en esta Liga, el verano ha comenzado con varios bombazos y alguno, ya lo he dicho, no me ha gustado nada...

Me refiero al adiós de Rivers de Boston (ahora en Clippers), Pierce, Garnett (más Jason Terry). Los verdes se quedan sin pilares y sin referente, Paul Pierce, al que no creo que la franquicia haya tratado justamente. Me hubiera gustado que el '8' hubiera terminado su carrera en su franquicia, como Nowitzki en Dallas, Kobe en L.A. o Duncan en San Antonio. Puede que sea exceso de sentimentalismo pero esta Liga es grande también gracias a ese sentimiento. Desde el punto de vista deportivo, además, pienso que con Rondo en buenas condiciones y algún refuerzo joven este equipo podrían haber dado aún mucha guerra. Ya no podrá ser y escuece. Por supuesto, los nuevos Celtics acabarán desarrollando el orgullo que va inherente a vestir esa camiseta pero a día de hoy aún cuesta asumirlo.

El verano comenzó con un bombazo doloroso y siguió con otros sorprendentes: Kidd se retira y se convierte en entrenador en cuestión de días. Aunque no lo vea nada claro, estoy deseando comprobar cómo se las gasta el base haciendo de jefe. Expectante es la palabra y sabiendo que probablemente, va a sorprender.

Otro fichaje, el de Howard por los Rockets, ha sido sonado. El pívot (hasta que demuestre lo contrario, bastante sobrevalorado) se ha permitido decir 'no' a los Lakers, lo que muchos ven como una buena noticia para los amarillos (me incluyo) y también para Gasol, que debe aprovechar la oportunidad. El traspaso de Calderón a los Mavericks es otra gran noticia. Su juego encaja a la perfección con el de Nowitzki y hay mucho interés por ver a esta pareja ya en acción. Habrá baloncesto del bueno en Dallas la próxima temporada.

Con bombazos como estos nada más acabar la Liga es imposible descansar y desconectar. Eso sí, el cambio más demandado sigue sin producirse. D'Antoni continúa en Los Angeles Lakers. Me pregunto cómo le sentará al técnico el respiro, o si debería tomárselo de forma permanente...



Qué noche la de aquel día
Publicado por Isabel Tabernero 19 de Junio del 2013

Marc Gasol
LeBron y Manu disputando el sexto juego. NBAE via Getty Images.

Primer tiempo. Miami aguanta a tirones, pero la impresión es clara: San Antonio campeón.

Tercer cuarto. Sigue la pájara de los Heat, encabezada por la peor versión de LeBron. San Antonio gana de 13. A lo campeón.

Último cuarto. Los texanos van a sumar otro anillo esta noche. Seguro, ganan de 10. Lo tienen.

A dos minutos del final. Miami se pone por delante. No se sabe qué ha pasado. LeBron se ha quitado la cinta y se ha vuelto loco y ha puesto el choque patas arriba. Es increíble, el anillo se dirige hacia Florida por tres puntos.

Segundos para el final. Parker ha comandado la remontada. Los Spurs ganan de cinco. Anillo texano. Casi lo pueden tocar.

Final. Prórroga! Allen, James, Miller... Favorito de nuevo Miami.

Dos minutos. San Antonio domina juego y marcador a poco más de tres minutos. El anillo es suyo... otra vez.

Final. Los Heat se han llevado un partido imposible y ahora sí, son muy favoritos para ganar el tercer anillo de la historia de la franquicia.

¿Qué demonios pasó anoche en el American Airlines Center? Es lo que se preguntaba en twitter un periodista americano de ESPN la mañana siguiente de un encuentro loco, mágico, sin duda, legendario, lo que allí conocen como 'Instant Classic'. Nunca mejor dicho: ¿qué pasó anoche? Muchos nos preguntábamos lo mismo en la resaca de un duelo que nos tuvo taquicárdicos a todos los que lo seguíamos en directo y no podíamos dejar de comentarlo en esta red social, que tuvo mil dueños, un ganador, varios héroes, otros tantos anti héroes e incluso quienes cambiaban de papel, de héroe a antihéroe y viceversa, según el minuto, ¡qué digo minuto! Según el segundo del choque.

Entre los héroes, Tim Duncan, Ray Allen, Kawhi Leonard, Boris Diaw. Entre los antihéroes, Manu Ginóbili, Danny Green, Gary Neal, Dwayne Wade, Chris Bosh. Y luego están los que fueron a ratos héroes y a ratos antihéroes, LeBron James, Tony Parker, Dwyane Wade, Popovich.

Anoche muchos sentimos y compartimos (benditas redes sociales, esto no se puede vivir solo en el sofá, esto hay que compartirlo y saber qué piensan otras superestrellas que lo están siguiendo en su sofá, como tú) la emoción de ser testigo en directo de un duelo que, eres consciente, va a hacer historia, es leyenda ya, en cada jugada, cada instante. Que yo haya vivido, sólo es comparable a los partidos más increíbles de Jordan o al relativamente reciente de los 81 de Kobe. Pero la sensación anoche fue mucho más fuerte que aquella: demasiadas estrellas, demasiadas quimeras, demasiados aciertos de pizarra, fallos de pizarra, demasiados -insisto- héroes y antihéroes. Triples que dan la vida, remontadas imposibles, zapatillas que vuelan, jugadores que anotan descalzos, cintas que se caen, espectadores que abandonan la grada con minutos del cuarto período por disputar, frentes despejadas que dejan ver bien las entradas y con efecto de súperpoder, comentarios de Daimiel que no olvidarás sobre las órdenes de Popovich ("le ha dicho a Parker que deje hueco a LeBron y le ha funcionado"), sobre Ray Allen ("lleva viviendo de esto toda su carrera"), sobre la cinta y la zapatilla; decisiones que nunca entenderás (Popovich), los fallos arbitrales, grandes defensores en su peor día (Manu), grandes defensores (Diaw), viejos de 19 años (Duncan), el mejor base de la Liga (Parker), un mal tirador y algo chupón (Parker), un líder humano y frustrado (LeBron), el mejor del planeta, un animal (LeBron).

Recordaremos esto como los 81 de Kobe o la fiebre de 40 de Jordan, con nostalgia. Pensaremos, ¡qué noche la de aquel día...!



‘Charlas’ a pie de pista
Publicado por Isabel Tabernero 10 de Junio del 2013

Marc Gasol
Popovich con la tertulia a Parker. NBAE via Getty Images.

Decía el otro día Carlos Areces, uno de los protagonistas de la película ‘Los Amantes Pasajeros’, que su director, Pedro Almodóvar, es muy divertido cuando tiene un buen día pero incluso resulta más gracioso cuando le toca uno malo… siempre que no seas tú el que 'recibe', claro. Esa es justo la sensación que da Popovich, a quien resulta muy cómico observar cuando está enfadado, pero es probable que sus jugadores, pongamos por ejemplo a una de sus víctimas favoritas, Tony Parker, no opinen lo mismo.

Tercer cuarto del segundo partido de las Finales en Miami. Popovich sienta a Tony Parker y le suelta una de esas charlas que le gustan tanto al técnico de los Spurs y que son tan poco agradables para el que las recibe. El base francés aguanta el chaparrón, asiente, da explicaciones, promete enmendarse. Es lo que toca. Al menos no le pilla por sorpresa. A Popovich siente a menudo la necesidad de amonestar/educar/aleccionar a su base estrella y el francés sabe, por experiencia, que protestar/exaltarse/indignarse no le trae sino más problemas. Por eso, aunque no siempre lo consigue, é intenta, como hoy, aguantar la pertinente estopa con la esperanza de volver cuanto antes a la pista y alejarse del drama. Con suerte, hoy ya no habrá más.

Aunque no es frecuente este tipo de escenas con otro ‘spur’ ilustre, Tim Duncan, Popovich sí se enfada mucho con Parker, más incluso en los últimos años, en los que el base ha afianzado su papel de mejor jugador de San Antonio, de líder indiscutible, de jefe en la pista. El entrenador debe mucho al éxito actual de los texanos al ‘9’ y probablemente el incremento de ‘charlas’ tiene que ver con eso. Así es como funciona la mentalidad de Popovich en esta curiosa relación paternal que mantiene con su estrella, a la que lo mismo abronca y abochorna en público que reivindica como el mejor base de la NBA. Todo en el mismo día.

Estoy segura que no le falta razón a Popovich cuando Parker le hace enfadar. El francés comete en ocasiones errores en defensa que los Spurs pagan caro, se despista con los rivales, a veces es irreflexivo y toma malas decisiones por no pararse a pensar en la mejor opción y también peca de chupón en ciertos momentos en los que falla en su rol de distribuidor. Este tipo de cosas exasperan a su técnico. Pero con todo esto Popovich piensa que ahora mismo es el mejor de la Liga y lo deja caer siempre que puede. Yo también lo creo. Tony Parker es rapidísimo, muchas veces un tsunami imparable en ataque, un base que conoce y entiende a sus compañeros al detalle y saca partido de esta ventaja. Posee tiro y gran penetración, estilo y numerosos recursos. Es un jugador que nunca, nunca, se esconde y se crece como sólo los grandes lo hacen bajo presión, que se equivoca y trata de arreglarlo, que se siente ganador y sabe cómo contagiar ese espíritu al resto. Un líder imperfecto pero total.

En el duelo 2 de las Finales no ha tenido un buen día ni en tiro ni en distribución de juego. San Antonio ha perdido de 20, los Heat empatan la serie y para colmo, Parker ha mostrado alguno de sus defectos en pista. Le habrá caído una buena en el siguiente entrenamiento o incluso en el mismo vestuario tras la derrota. Pero una ducha y a volver a casa. Y en el partido 3, ya en territorio afín, volverá a saltar a la pista como líder de San Antonio. No se esconderá, leerá el juego con habilidad, correrá, anotará, contagiará a sus viejos compañeros a los que tan bien conoce y con los que tan bien se entiende. Y de vez en cuando, sobre todo tras hacerlo bien, mirará de soslayo al banquillo, buscando la aprobación de su técnico.



Hacer historia, crear leyenda
Publicado por Isabel Tabernero 22 de mayo del 2013

Marc Gasol
Memphis Grizzlies. NBAE via Getty Images.

Chicago, el equipo con alma. Miami, el de las estrellas. San Antonio, el clásico. ¿Y Memphis? ¿E Indiana? No son equipos sin alma, pero tampoco los que más venden. Digamos que de los grandes de la temporada 2012-2013, estas dos franquicias, ya oficialmente integradas entre las cuatro mejores del campeonato, son las menos mediáticas.

La primera de ellas, Indiana Pacers, es el típico caso de grupo que va progresando año a año, sin superestrellas pero con un puñado de buenos jugadores, en una ciudad menos popular para los aficionados pero con una gran tradición de baloncesto, sin entrenadores ‘zen’ o con anillos pero con un técnico con personalidad y buenas maneras, un sistema bien aprendido, ganas, ímpetu, apoyo de la grada, ejemplo de buena gestión. Comandados por David West, Paul George, George Hill y Roy Hibbert como referentes del éxito ‘pacer’, el año pasado fueron capaces de arrebatar dos victorias a los Heat en segunda ronda antes de ser eliminados por los de Florida, y esta campaña, con siete triunfos más en Liga regular y unos Playoffs muy serios, celebran todos el logro de llegar por primera vez a una Final de Conferencia (los 71 segundos simbólicos de Ian Mahinmi no cuentan) ante el mismo rival que les apeó el año pasado. Los superfavoritos, para hacer la proeza aún más inalcanzable. No parece, en principio, que las Finales peligren para LeBron y compañía, pero el hecho de que ellos, el equipo de las estrellas, se enfrenten a la antítesis de lo que representan, si a alguien beneficia es a Indiana. Tendrán que sudar.

El otro equipo que se ha colado en las finales de conferencia, Memphis Grizzlies, es un caso muy parecido al de los Pacers, pero con más trabajo para llegar a la Final del Oeste tras sus tropiezos iniciales ante Clippers y Thunder y por tanto, más mérito. Para ser justos, también parece algo más mediático que Indiana, sobre todo después de lograr el reconocimiento por parte de la Liga y la prensa americana a su magnífica labor defensiva, que acabó con Conley, Allen y Gasol en los dos quintetos defensivos del año y premió a Marc como Mejor Defensor. Si alguien me llega a decir en los tres campeonatos consecutivos en los que los Grizzlies liderados por Pau pagaban la novatada y eran incapaces de ganar un solo partido de Playoffs, que siete años después sería su hermano Marc uno de los protagonistas de la, ahora sí, gloriosa historia de la franquicia de Tennessee, jamás lo hubiera creído. Y menos después de traspasar a su estrella, Rudy Gay, tan sólo unos meses antes. Los Grizzlies eran carne de ‘Go Fishing’ (en la jerga deportiva americana es estar de vacaciones por haber perdido).

Estaba viendo anoche el segundo duelo entre San Antonio y Memphis y me detenía, nombre a nombre, en los mimbres de estos Grizzlies con madera (es en serio) de campeones. Un base nada mediático (Mike Conley), jugadores que prometen, pero que están creciendo (Pondexter), mucho peón (Allen , Bayless, Prince, Arthur) y poco rey (Zach Randolph). Estrellas que no van de estrellas (Marc Gasol) y poco recambio. Eso sí, sobre la cancha, todos iguales: concentrados, determinados, trabajando, remontando, peleando y sufriendo. Sin hablar de más ni correr de menos. Equipos que te dejan alucinado. Equipos que además de hacer historia, crean leyenda.



El equipo con alma
Publicado por Isabel Tabernero 8 de mayo del 2013

Marc Gasol
Chicago Bulls. NBAE via Getty Images.

Pongamos que en la Liga hay dos tipos de equipos: los que tienen alma y los que no la tienen. Esta división en la NBA funciona muy bien porque la diferenciación suele ser clarísima: Miami, con alma. San Antonio, con alma. Boston, con alma, Milwaukee, sin alma, Atlanta, sin alma, Lakers, sin alma (y si la tienen, está maldita este año), Warriors, con alma... Chicago, el equipo con más alma. Con ese derroche de corazón a falta de condiciones hemos alucinado muchos este campeonato, enganchados a su tirón emocional ante los correosos e irregulares Nets y ante los insuperables Heat, más que a su nivel real de juego, no porque Chicago sufra un déficit de calidad. Su problema es más bien de suerte y recursos. Lo de Rose es un tema aparte.

Derrick Rose: el peor golpe de mala suerte para los Bulls hace un año y hoy un Expediente X en toda regla. Los aficionados ya no se emocionan con el larguísimo anuncio del MVP de 2013 en el que promete volver más fuerte, mejor jugador, más estrella. A los sufridos seguidores de Chicago ya no les hace gracia ese mediático anuncio, les molesta, les cansa y les enfada. Los medios se posicionan también a favor de la grada, e incluso crearon espacios para que pudieran expresar cómo se sentían ante la decepción de no afrontar el inicio de postemporada con Rose. Contra pronóstico, en Playoffs no les ha motivado el regreso de su base, en Playoffs les ha motivado hasta ahora Joakim Noah. El silencio de la súperestrella, el alta médica -hace meses-, sospechas de cierto miedo a volver (parece que que en esta eliminatoria jugará por fin en algún partido), sus calentamientos previos a los encuentros delante de la grada -que algunos tomaban como provocación- aparentando estar listo para jugar, las precarias condiciones de los que sí estaban en primera y segunda ronda, las urgencias de los Bulls, de nuevo, la mala suerte.

Porque si lo de Rose parece una broma, lo de las lesiones parece otra más macabra. El problema es que las dos son reales. Hinrich, lesionado en el gemelo, baja en el momento clave ante los Nets. Luol Deng, enfermo, incluso se hizo pruebas para descartar una meningitis. Robinson y Gibson, muy debilitados por un virus de estómago. Noah, lesionado en la planta de pie, pero presente, jugando incluso cojo, ganando, dejándolo todo en la pista. Y ni un rebote ofensivo se permitió ahorrarse para poder vencer a Brooklyn y poder medirse ante los Heat. ¿Tanto esfuerzo para un barrido ante los ultrafavoritos? “We’ll see” (“Ya veremos”), respondía sonriendo Joakim Noah tras derrotar a Brooklyn cuando se le preguntó por Miami.

La sonrisa prometía que al menos lo iban a intentar y lo que se vio en el primer duelo de semifinales de Conferencia se ha convertido en un clásico inmediato que los entrenadores pondrán sin duda una y mil veces a sus jugadores para explicarles, de manual, cómo se defiende a un jugador indefendible (Butler, Robinson, Belinelli, Noah) pero yo se lo pondría sobre todo para explicar que con el corazón también se puede ganar. Es lo que hacía Jordan con 39 de fiebre. Es lo que hacen los equipos con alma.



Apellido ilustre y personalidad propia
Publicado por Isabel Tabernero 29 de abril del 2013

Marc Gasol
Marc hace historia a su estilo, con personalidad propia.

He aquí un repaso-homenaje a la trayectoria de un jugador al que nadie le ha regalado nada, de apellido ilustre y personalidad propia.

Marc no lo tuvo nunca tan fácil como su hermano Gasol. No tenía las cualidades, el físico, la cabeza o los centímetros (aparentemente) de Pau. En principio su papel en la película NBA era de soporte familiar a su hermano, al que acompañó en su aventura en la ciudad de Elvis sólo como secundario. Era, como sus padres, parte del despliegue de apoyo familiar, que ayudaría a Pau a sentirse ‘en casa’ y le sería más fácil lo que vino a hacer: historia. Iba al instituto Lausanne, tenía sobrepeso, era adicto a la Coca-Cola. Se lo pasaba bien, jugaba al baloncesto en sus ratos libres, animaba a Gasol en la grada de los Grizzlies. No era la misma vida que llevaban sus amigos de Sant Boi del Llobregat (Barcelona), pero, aún en Estados Unidos, era bastante normal y feliz. Podía haberse quedado en esto, una experiencia juvenil al otro lado del charco. Pero los entrenadores y el propio Marc pronto vieron que podía dar más. Sin presión.

Un último estirón hasta los 2,16 actuales (oficiales), cambio de dieta, sacrificio, entrenamiento, experiencia, confianza, cualidades baloncestísticas como ‘cinco’ inteligente, harían de Marc un jugador con posibilidades en la ACB. Con estas bases llegarían el Barcelona, los fundamentos, la oportunidad, el Akasvayu Girona… y la confirmación. Fue Pepu el que apostó por él en la selección para el Mundial de Japón de 2006 y se ganó por ello ser acusado de elegirle por el apellido cuando había otros jugadores más cualificados. Pero Marc, ajeno a las críticas, devolvió la confianza y realizó un Mundial a un nivel excepcional que le encumbró a nivel internacional. Elegido con el número 48 por los Lakers en el Draft de 2007, el destino querría que acabara jugando en la ciudad donde había cursado el instituto, donde tan cómodo se sentía y sobre todo, donde había empezado a amar el baloncesto: Memphis. Esa misma campaña se vio envuelto en el traspaso de su hermano a L.A. y un año después, se atrevió a probar suerte. Lo que en su día se llamó ‘el traspaso más descompensado de la historia’ y que puso de los nervios a Popovich (quien acusó a la NBA de haber desequilibrado el campeonato), ha resultado con el tiempo no serlo tanto. Resulta curioso, en cualquier caso, que desde que Marc llegó a la Liga ni un solo día se cuestionó su valía, cosa que en España sí se hizo (y aún se hace con Pau).

La carrera del pívot tiene similitudes con la del -aún- ala-pívot de los Lakers, pero no es igual. Son dos personas y dos jugadores muy diferentes. Fuera de la cancha no es tan medido o diplomático, y por eso a veces pierde los nervios, se enfada y mete la pata hablando de más en los medios. Eso jamás lo hará Pau, que controla cada palabra que dice (para desesperación de los periodistas). En la pista, sin embargo, sí es bastante cerebral, como su hermano, inteligente y sobre todo, un seguro para Memphis en la pintura. Mucho más físico y agresivo que el ‘16’, que para algo juega en la posición de pívot, en cinco años en Memphis ha visto su camiseta retirada del 'high school', apenas se ha perdido partidos por lesión, se ha lucido en Playoffs, se ha metido en el bolsillo a la afición de forma unánime y se ha involucrado hasta el punto de ser el nombre con más peso de la plantilla, aunque muchos pensáramos erróneamente en su día que ese era Rudy Gay y que sin él los Grizzlies no iban a ningún sitio. Además de sus buenos porcentajes en tiro, sus 14 puntos y sus 4 asistencias de este año, tienen más peso sus cerca de 8 rebotes, 2 tapones y 1 robo, sus pocos problemas de faltas, su defensa individual, su agresividad, su gran responsabilidad en que los Grizzlies estén luchando ahora mismo por todo en Playoffs. Estos tangibles e intangibles le han permitido ser nombrado el Mejor Defensor del Año, galardón codiciado por muchos y que concretamente siempre ha obsesionado a Kobe Bryant y ahora también a LeBron James (quien, de forma no demasiado elegante, ha declarado que él se lo merecía más).

Personalmente, sigo pensando que Marc tendría que haber estado en el All Star. Era uno de mis deseos para 2013 y como tantos otros, no se ha cumplido. Pero no me quejo. A cambio, l Liga ha permitido que Marc regale un pedacito más de conquista para el basket español al otro lado del charco. Él hace historia a su estilo, con personalidad propia.



Honestidad brutal
Publicado por Isabel Tabernero 13 de abril del 2013

Kobe Bryant
Kobe sufre la peor lesión de su carrera

Este va a ser un post especial. Quizá más personal y sentido de la cuenta. Espero que los que lo lean perdonen cierto exceso de sentimentalismo. Hoy no me sale hacerlo de otra forma y yo siempre escribo lo que me sale, y me sale de las tripas. Allá voy.

Impotencia, dolor, rabia, cabreo, indignación. Pena, arrepentimiento, frustración. Y también admiración, emoción y agradecimiento. Son muchas las sensaciones, se mezclan todas, unas horas después de levantarme de la cama, literalmente, con la lesión de Kobe.

Anoche no me quedé a ver el partido. Llevaba todo el día en una boda y a las dos de la mañana no era capaz de vencer al sueño. Por supuesto había dejado el partido grabando en casa… esperaba despertarme con una hazaña como la de los 47 puntos de un par de días antes. Resuelta la Liga regular hace tiempo, los últimos días, los últimos meses, los esfuerzos épicos de Kobe Bryant por alargar este calvario que ha sido la temporada de los amarillos, por no estar de vacaciones en abril como un perdedor, por dejarse la piel en su, podría ser, penúltima temporada, habían logrado mi admiración y captado mi interés más allá de los retos deportivos de los anillos (para esa meta en concreto hay otros equipos con más… digamos… posibilidades). Me consta que ese empeño irracional, visceral, lo reconocen y valoran este año incluso muchos no simpatizantes de Kobe. Y es que Bryant no es el mismo de los 81 puntos, es mucho más comunicativo, entregado a la gente y sacrificado, pero determinado y competitivo como siempre. La meta este año no era el anillo, pero el caso es que había meta. No quedar fuera de Playoffs era lo primero y a partir de ahí, quién sabe lo que pasaría por su cabeza.

Pero vuelvo al tema del día. Un amigo me escribió un mensaje poco antes de las 9 de la mañana que me despertó: “Kobe se ha roto el tendón de Aquiles. Pensé que debías saberlo”. Rabia, impotencia, desconcierto. “¿No es una broma? “Yo no bromeo con la salud”. Bajón, decepción, pena. ¿En serio? "Sí, sé que te gusta estar informada". Sí, claro, gracias. Ea, y ahora a empezar el día.

Un rato después ya estoy al tanto de todo. Había visto la jugada, leído reacciones, investigado la lesión y visto el video en el que Kobe atiende a los medios sin disimular las lágrimas mientras respondía a todas las preguntas de los periodistas, sin prisa por ducharse, sin prisa ninguna por quitarse la camiseta. “Sé que se ha roto”. La resonancia no hace falta. “Es lo peor que he vivido en mi carrera deportiva de lejos”. “Sé perfectamente que otros jugadores que han tenido estas lesiones ya mayores nunca han vuelto a ser los mismos”. Dolor, pena, dolor… ¿Has pensado en la retirada?, le pregunta un periodista con la sensibilidad de un iceberg. “Are you kidding?” (¿me estás tomando el pelo?), responde Bryant. Pues eso. Are you kidding?

La noche es larga. A la mañana siguiente las pruebas confirmarán lo que él ya sabe porque la sensación que se siente cuando pasa por lo visto es muy clara. Sensación de que ya no está. Kobe no puede dormir y avisa por twitter que las lágrimas son de "devastación" pero que se mezclan con "determinación y voluntad". Más tarde lo explicará. En las horas que transcurren sin noticias leo mil mensajes de apoyo. Me emocionan especialmente cuatro: uno de LeBron, uno de Pau, otro de Phil Jackson y el último de Derrick Williams.

LeBron: "Maldita sea, me siento mal por Kobe. Pero si hay alguien, insisto, alguien que puede volver, ese es él". LeBron nunca ha ocultado sus admiración por Bryant y siempre se ha mostrado humilde ante él, un rasgo que ahora que lo pienso es de los que más me gustan de él.

Gasol: "Le quiero y le tengo más respeto sí cabe después de lo que ha hecho hoy. Es la persona más entregada a su trabajo que conozco. Y ha tenido el coraje y la fuerza para hablar con vosotros. Sé que yo no hubiera podido". Pau como siempre, un jugador increíble y mejor persona.

Phil Jackson: "Kobe no iba a permitir que los Lakers se perdieran los Playoffs. Le vimos tres jugadas raras, la última devastadora. ¿Que qué hubiera pasado si se hubiera ido al banquillo después de la segunda? Nunca se sabrá. Quizá la realidad no sea zen". Como acostumbra a hacer Jackson, podemos todos leer entre líneas y sacar conclusiones (la primera de ellas es que con Phil en el banquillo no habría jugado 48 minutos cada noche, y esto no le hubiera pasado...), pero Kobe seguirá lesionado igual entre 6 y 9 meses.

Y el último, de Derrick Williams: "Ese post en facebook de Kobe... No tiene por qué gustarte ni ser fan suyo, pero sí respetarle y reconocer su grandeza".

Estas palabras son básicamente las que mejor resumen lo que hizo Bryant después de lesionarse, después de atender a la Prensa, después de ducharse, medicarse, llegar a casa y tratar, sin éxito, de dormir: compartir con todo el mundo un estado emocional en sus horas más bajas. Y el post al que se refiere deja frases como esta "Todo el esfuerzo por la ventana por un movimiento que he realizado un millón de veces! La frustración es tremenda", o ésta ¿Ahora se supone que tengo que volver de esta y ser el mismo jugador o mejor a los 35? ¿Cómo se supone que voy a hacerlo? No tengo NI IDEA. Puede que este sea el final de mi libro. Puede que el Tiempo me haya derrotado..." Y sobre todo ésta: "¡Pero no! Son las 03.30 de la mañana, mi pie no pesa, mi cabeza no para de dar vueltas por los calmantes y estoy muy despierto. Perdonad que me desahogue, ¿pero qué finalidad tienen las redes sociales si ofrezco una imagen NO real de cómo soy? Sienta bien desahogarse, dejar que salga todo, porque tras desahogarme tengo una perspectiva real. Hay cosas y retos más importantes que romperse el talón. Deja de compadecerte, encuentra la parte positiva y ponte a trabajar con la misma creencia, convicción y ganas que siempre"*. Emoción, orgullo, admiración, agradecimiento. Sobre todas las demás ahora son esas las sensaciones que mandan en mi cabeza tras este derroche de honestidad brutal que lo hace tan humano.

Habrá tiempo para analizar la gestión cobarde, interesada y con cero inteligencia del peor técnico que los Lakers hayan tenido jamás. Habrá tiempo para entender que algo así tenía que pasar estando sentado D'Antoni en el banquillo y no Phil Jackson, por ejemplo. Pero no me apetece que hoy sea ese día. Hoy me apetece homenajear a un jugador enorme, increíble, que me ha hecho disfrutar este año más que en los de los anillos, que me ha conmovido con su entrega en los buenos y en los malos momentos y que además ha decidido compartir sus experiencias con la gente, en lo bueno y en lo malo. Hoy estoy enfadada, disgustada y triste por perderle de vista en la cancha tanto tiempo pero esperanzada y orgullosa de haberle visto jugar y sobre todo, estoy pensando ya en su regreso. Porque este jugador volverá, y enseñará de nuevo, que nadie lo dude, su grandeza en la pista, pero nunca mostrará tanta grandeza como ha hecho hoy.



Los Indestructibles
Publicado por Isabel Tabernero 28 de marzo del 2013

LeBron James
Miami sigue mereciendo el sobrenombre de Indestructibles

Los Indestructibles*. Es el nombre que Miami Heat se ha ganado con justicia durante la racha de 27 victorias seguidas, y aunque los Bulls acaban de poner fin a los sueños de récord histórico el sobrenombre sigue siendo más que merecido para los de Spoelstra. Después de ver el partido ante Chicago de Los Indestructibles quedan claros dos conceptos: que los Heat podían haber protagonizado otra remontada como tantas otras se les ha visto durante este récord y puede que no se materializara por cansancio, pérdida de motivación o hastío, y dos, que da la sensación de que la Liga que tiene dueño claro. Y ahí surgen una serie de preguntas que trato de responder y de transmitir a continuación y que muchos nos planteamos estos días con cierta preocupación.

Preguntas con y sin respuesta**.

¿Está la Liga sentenciada en el mes de marzo?
Me da la impresión, y no me gusta nada, de que Miami es el campeón de 2013 (y no me gusta nada esta idea no por Miami, sino por la falta de emoción que parece tener este campeonato). Ahora mismo cualquier otro resultado se antoja como una hecatombe pero bien es cierto (muchos años viendo Playoffs impiden dejarse llevar por la eforia 'heat' actual) que en postemporada todo puede pasar y lo normal es que el campeón sorprenda. La dureza de las fases de Playoffs, el cansancio, los equipos que se crecen en esta época del año, las pizarras, las lesiones.... tendrán mucho que ver. Y también tendrán mucho peso las ventajas de campo, las plantillas, la experiencia. Y en estos factores Miami gana o arrasa.

¿De verdad no hay nadie que pueda hacer sombra a los de Florida?

Es posible que en las Finales, y dependiendo del rival que se encuentren entonces. Se dice, se comenta, se piensa, que los Spurs en la final pueden hacer retrasar el cumplimiento a LeBron de la promesa de los infinitos anillos. Yo también comparto esta idea, al menos hasta el punto de plantarles cara y que haya pelea, duelos, emoción y espectáculo, que es al fin y al cabo lo que nos engancha a este juego.

¿Está LeBron en el mejor momento que le vamos a ver en su carrera?
Creo sinceramente que sí, que nunca le vamos a ver jugar mejor que desde finales del campeonato pasado y esta temporada, porque creo que está tocando su techo en el que sólo caben más y más anillos, como él mismo garantizó con chulería el día de su presentación.

¿Depende de él y sólo de él que los Heat ganen otra vez?
Sí. Su superioridad en la cancha es tal que hay aspectos de su juego en los que no se repara hasta que ves sus estadísticas y te das cuenta de que no hay 'peros' en su juego. Sus 7.3 asistencias no permiten hablar de egoísmo alguno aunque a veces ni nos percatemos de esos pases, su 58,8% en tiros justifica el número de intentos, sus 1.7 robos y 8.2 rebotes dicen cosas buenas del LeBron defensor, y además mete cerca de 27 puntos cada noche (cuarto máximo anotador de la Liga) en 40 minutos de juego. No se borra de los encuentros, se ha convertido esta campaña en un experto en remontadas, mantiene al grupo unido y le sobra plantilla por todos lados para descansar cuando lo necesite. Con esta actitud y recordando al James de los últimos Playoffs, el camino hacia el segundo título, efectivamente, parece llano, llano, llano...

Esta sensación de tener campeón tres meses antes del final quita interés por el campeón de Liga, pero siempre surgen nuevos elementos que emocionan y enganchan, focos alternativos, podrían llamarse: los mejores partidos de su carrera de James Harden y John Wall, los intríngulis del "tormento" de los Lakers (como ha definido Gasol este año angelino), las noches mágicas de Ricky, la batalla de Marc Gasol, el sufrimiento de los Celtics, las dudas de Oklahoma y los achaques texanos, las meritorias campañas de Pacers, Knicks, Clippers, Nuggets, Nets... otra batalla que todos estos equipos y otros que no se esperan darán en Playoffs y que harán, seguro, que 2013 merezca la pena con o sin campeón establecido.

* 'Los indestructibles' es además de mi sobrenombre favorito de los Heat este año, el título de una canción maravillosa del grupo español La Habitación Roja, que le recomiendo a todo el mundo.

** Podéis llevarme la contra o darme la razón a través de twitter (@itabernero).



La (vieja) escuela de Popovich
Publicado por Isabel Tabernero 1 de marzo del 2013

Spurs
A pesar de sus achaques los Spurs lideran la Liga con cerca del 80 por ciento de victorias

Son viejos, tienen achaques constantes y les dan un par de años más de supervivencia como mucho... desde hace más o menos diez.

Su entrenador es un cascarrabias, alguna de sus estrellas no es ni sombra de lo que fue, hay quien está pasado de peso, a otro le falta sangre en cancha, uno de los buenos ni juega de titular.

No son demasiado populares, no dan récords de audiencia, más bien batacazos de audiencia. No son los Celtics. No son los Lakers. No triunfan en las apuestas. Su fórmula está agotada hace tiempo... pero lideran la Liga con cerca del 80 por ciento de victorias, han convertido su cancha en un fortín donde no gana casi nadie y además hacen buen baloncesto. Vuelve el extraño fenómeno San Antonio Spurs. He aquí las viejas y poderosas razones de su éxito.

Popovich. 64 años (parece más mayor). 17 años en la Liga y 17 años en San Antonio. Se enfada con razón y con facilidad, y gana los partidos también sin problemas. 70 % de victorias en Liga y 60 en Playoffs en su carrera.

Duncan. 36 años. 16 años en la Liga y 16 años en San Antonio. El mejor 'cuatro' de la historia venido a menos hace tiempo ya, sigue siendo, sin duda, uno de los mejores ala-pívots. Un jugador del futuro en el presente.

Ginóbili. 35 años. 11 años en la Liga y 11 años en San Antonio. El jugador sin ego o el factor microondas que hace lo mismo cada noche y cada noche le sale bien.

Parker. 30 años. 12 años en la Liga y 12 años en San Antonio. El mejor base de la NBA en estos momentos, opinión de Popovich (y de quien escribe). El líder.

Los que rotan, los que suman. Danny Green, DeJuan Blair, Kawhi Leonard, Thiago Splitter, Stephen Jackson, Boris Diaw, Gary Neal y hasta Matt Bonner.

Con estos mimbres y el apoyo incondicional de ese pabellón, el AT&T Center, los Spurs juegan bien y ganan pese a luchar contra los elementos: las lesiones, la edad, lo injusto del calendario, lo limitado de la plantilla, la superioridad (pura matemática, pura física) de otras franquicias como Miami. Popovich se enfada con la Liga, ironiza, reserva jugadores, pierde los papeles, pero gana, casi siempre gana. Los jugadores tienen el sistema tan bien aprendido que las posibilidades de fallo son escasas y así, pese a los elementos, lo normal es que ganen. Sobre todo si juega Tony Parker (y hasta ahora no falla), base que además de crear y repartir juego, nunca se esconde, progresa cada año, es una gran opción ofensiva, la primera, y se crece en los momentos decisivos. 21 puntos, casi 8 asistencias, 53,4% en tiro (del 48% de la temporada anterior) y 38% en triples (respecto al 23% de 2012), 3 rebotes, 1 robo. Puede que no sea, o puede que sí, el mejor base de la Liga, cuestión de gustos, pero de lo que no hay duda es de que es el más ninguneado, como su equipo. Y puede que ahí esté precisamente la clave del éxito de los texanos. "Nunca dan un peso por nosotros", dijo hace pocos días Manu Ginóbili. "Lo que toca es seguir siendo humildes", añade. La lección de Popovich bien aprendida. Normal, este equipo ha ganado tres y cuatro anillos haciéndole caso.



Jugadores en color
Publicado por Isabel Tabernero 13 de febrero del 2013

Spurs
Damian Lamonte Ollie Lillard, o para los amigos, Damian, auténtica sensación de la Liga.

Rutina baloncestística de sillón. Uno enciende la tele, pone un partido y a esperar a que empiece el espectáculo. Es decir, se sienta a ver lo que las súperestrellas de la Liga tienen que ofrecerle. El resto también distraen, pero no tanto como para convencer de la pérdida de sueño. Unos pocos elegidos, sí. Suelen ser máximo dos, tres, cuatro por cancha y se les distingue rápido, porque brillan. Vale, puede que no brillen literalmente, pero eso es lo que parece, frente al resto de nombres en la pista, que roban más o menos planos, pueden tener mejor o peor día, pero no juegan en color, sino en gris difuminado. O así es como los percibe el cerebro.

Esto es lo que suele pasar, pero a veces sorprende que el espectáculo de color suma un nuevo invitado, que se cuela donde no debería estar, donde no se le concebía, entre los grandes. Sólo pasa de vez en cuando, pero cuando sucede, no hay marcha atrás, el concepto de ellos cambia para siempre. Se sabe. Surge el hechizo. Es uno de los grandes. Tenga la edad que tenga y la experiencia que tenga, nunca se vuelve a ver en gris. A partir de ahora juega con el peto iluminado de LeBron. Así sucedió con Kevin Durant una noche cualquiera de un partido cualquiera en su primer año de carrera. Así repitió mi cerebro hace poco con Damian Lamonte Ollie Lillard, o para los amigos, Damian, auténtica sensación de la Liga.

La noche era grande. Ante los Heat. Rutina baloncestística activada. Ver a todos pero observar y admirar sólo a unos pocos. Los de siempre, LeBron, Wade, poco más. Y, de repente, vi en color a Lillard, metiendo un canastón con una seguridad impropia de un rookie. Recordó a Bryant, y hasta los comentaristas lo mencionaron. Su forma de mandar y dirigir, y de no consentir que los Blazers se fueran del partido, contagiando incluso a Aldridge y Batum, atrajo por completo la atención de todos. Una cosa es ser favorito a rookie del año, y otra liársela a LeBron. Y así lo hizo una y otra vez hasta el final.

Como se intuía que no podía ser de otro modo, la provocación al ‘Rey’ surge efecto y James acabó ganado el partido para los Heat a lo MVP (sin discusión, esta vez), pero el base novato californiano de 22 años y 4 de experiencia como ‘wildcat’, dio emoción al duelo hasta el último minuto, que es, al final, lo que le pides a la madrugada. Que un jugador sea firme candidato a rookie del año no significa que se convierta en uno de los elegidos que ves ‘en color’, sólo garantiza buenos mimbres y buenas estadísticas (18.4 puntos, 6.6 asistencias, 3.3 rebotes y 1 robo). El resto lo dan la clase en pista, la genialidad innata, la actitud, la competitividad. El cerebro de cualquier buen aficionado percibió bien estas cualidades en Lillard durante esa y otras muchas actuaciones del primer año de la sexta elección del Draft de 2012. Todo el mundo estará pendiente de él en el fin de semana de las estrellas, donde también participa en el concurso de habilidades. Y los que le vemos en color, sabemos por qué.



No es un cuento para no dormir, es una historia real
Publicado por Isabel Tabernero 23 de enero del 2013

Spurs
Ver a Gasol en el banco de suplementes es algo dificil de aceptar.

La siguiente narración podría ser un cuento para no dormir pero es una historia real, que tiene como protagonistas a dos malos y a un chivo (expiatorio), y de la que aún no se ha escrito un desenlace. Hay dos caminos posibles para el desenlace de la historia: la vía del adiós a los malos o la vía del adiós al chivo. La opción de que todo siga igual no se contempla. Lo que sí es posible y parece que se asume es el adiós de los Lakers a los Playoffs. Y con esta plantilla y siendo los Lakers hay que frotarse los ojos para creer que estamos hablando de una historia que existe, está sucediendo.

El chivo

“Verdadero o Falso. ¿Recibe Pau Gasol más faltas de respeto que ninguna otra estrella en la Liga? Lo digo por los comentarios de blando y por lo de ahora, siendo relegado al banquillo”. Esta pregunta no me la he hecho yo, aunque no niego que no lo haya pensado varias veces desde que Gasol aterrizara en la NBA y especialmente en los últimos dos años. Esta reflexión se la hace el jugador de los Suns, Jared Dudley en su twitter, en los días más penosos y duros del catalán desde que viste la camiseta de los Lakers, y suma ya unos cuantos, tantos como para pensarse seriamente pedir un traspaso. Las palabras de Dudley son un buen termómetro del sentir generalizado actual de la Liga en el tema Gasol, que no es el mismo que el tema Lakers, mientras que la prensa también parece empezar a señalar a otros culpables de los desastres de los amarillos, sobre todo después de que el catalán se perdiera 8 partidos por una fascitis plantar, con récord sin él de 3 victorias y 5 derrotas, y otros 5 encuentros de baja por un conmoción cerebral, y el balance sin él fuera de 2-3). Reconociendo un bajón de su rendimiento el año pasado y este, hay que tener en cuenta que este bajón de juego no se está produciendo en circunstancias ‘normales’. Basta ya con el cuento de que Gasol es el malo de esta historia, Gasol es el chivo expiatorio de esta historia. Ahora que ya lo reconocen abiertamente Kobe, Los Angeles Times, la Liga, ESPN y hasta Magic, podemos dejar de hablar del tan recurrente chovinismo y desearle a Gasol un futuro mejor en otro sitio*, y que el cambio se produzca cuanto antes, para que cesen las fasltas de respeto y las humillaciones. Él, por su parte, también parece haber dicho ‘hasta aquí’ y ha dicho abiertamente que no se ve saliendo de suplente y sobre todo, que no se ve sentado en los minutos finales y decisivos de los partidos.

El culpable (1)

Olvidemos por un momento la falta de respeto de la oferta vista y no vista del banquillo a Phil Jackson cuando era el técnico favorito de la plantilla, de la grada y “los medios aseguraban que iba a ser el entrenador al 95%”. Ese es otro cuento para no dormir pero vamos con otro más nuevo. A comienzos de este año 2013 entrevistaron a Jim Buss en una radio californiana. Estas son algunas de las perlas que soltó: “Nos gusta mucho este grupo, está hecho para ganar”. “Es un equipo muy, muy sólido”. “¡Si todavía no les hemos visto a todos jugar juntos durante varios partidos!”. “No consideramos la posibilidad de romper con todo”. “¿Por qué romper algo que tiene futuro?”.

Diez días después de aquella optimista entrevista, los Lakers tienen un récord de 17-24 (y empeorando), están con los dos pies fuera de Playoffs, Mike D’Antoni ha demostrado que no sabe jugar con Gasol y Howard juntos y casi se podría decir que tampoco sabe sacarles rendimiento usándoles por separado. El equipo podría ser sólido, como dice Buss, pero ni funcionó con Brown ni lo hace con D’Antoni. Si en algún momento de esta temporada ha jugado más o menos bien ha sido con Bickerstaff por aquello del ‘laissez faire, laissez passer’ (dejad hacer, dejad pasar). Y desde luego lo que no ha sido ‘sólida’ ha sido su gestión y la de Kupchack, empezando por la contratación de Brown, siguiendo por su no despido tras la decepción del año pasado y siguiendo con el fiasco de D’Antoni.

El culpable (2)

El único mérito que se le puede reconocer a D’Antoni esta temporada es haber hecho posible lo que parecía imposible: que se eche de menos a Mike Brown. Tras el naufragio de los Lakers con el primero, el ex de los Suns sólo ha conseguido asegurar casi el hundimiento del barco amarillo. D’Antoni ha demostrado ser muy mal entrenador porque en vez de sacar partido de los buenísimos jugadores de los que dispone (recordemos que los amarillos eran máximos favoritos al título antes de empezar la campaña) lo que ha dejado claro es que sólo sabe jugar su sistema que, por cierto, depende de un jugador desconocido este año, Steve Nash, que también se ha visto afectado en el hundimiento y ha bajado su rendimiento. Tiene la mejor pintura de la Liga y no la aprovecha: a Pau lo desaprovecha forzándole a jugar de ‘3’ y lo hace responsable públicamente de las derrotas con el banquillo, las suplencias y las mentiras del Pacto del Petros; a Howard lo desperdicia haciendo que tire cinco veces en un partido. Y en medio de todo esto los que hayan visto los Lakers de D’Antoni (12-19 de récord al frente del banquillo de Lakers) sabrán bien que esta plantilla no juega a nada.

Con estos tres protagonistas, como señalé al principio, esta historia real con tintes de pesadilla tiene dos posibles desenlaces. En uno de ellos Pau sale estos días de la franquicia que le ha hecho ganador de dos anillos, por la puerta de atrás, pero para afrontar una nueva etapa sin humillaciones y con baloncesto en un equipo con aspiraciones (¿Chicago?). Su marcha de los Lakers da pena pero este final suena bien y tiene posibilidades de ser reales si el ala-pívot pide el traspaso o igualmente lo cambian estos días. El otro final tiene a D’Antoni cesado sin esperar más derrotas, antes del All Star, y se opta por la continuidad de Bickerstaff a ver si puede salvar los muebles logrando la presencia de los Lakers en Playoffs, aunque sea testimonial. Mi deseo número 13 para 2013 incluye a Phil Jackson pero eso es mucho soñar (ver blog anterior). El final de Pau fuera es el que tiene más visos de cumplirse. En ese caso la historia real no habrá acabado. Seguro que da para escribir otro capítulo antes de que acabe la temporada.



Trece deseos para 2013
Publicado por Isabel Tabernero 7 de enero del 2013

Spurs
Marc en el juego de las estrellas le daría un plus de atractivo a ese fin de semana.

Vaya por delante que lo que voy a escribir son deseos y los deseos son personales e intransferibles, a veces equivocados y siempre discutibles, pero son los deseos de uno y escritos desde la óptica de lo que más le conviene a esta, nuestra Liga.

1. El MVP para Carmelo. El alero de los Knicks ha cambiado mucho. Ya no es Carmelo contra el mundo o el mundo contra Carmelo, como lo veía él. Los tiempos de las peleas, los enfados y la ausencia de reconocimientos y de aspiraciones deportivas han terminado. A sus 28 años, gracias a un inmenso talento (que va a más) y a una cabeza más centrada, este está siendo un año que sólo LeBron o Durant pueden evitar que acabe con un galardón más en su palmarés, el grande, el que debe tener.

2. All Star para Gasol. Y me gustaría referirme a los dos hermanos Gasol, aunque que Pau vaya, por cortesía de Brown y D’Antoni, es imposible. La que no es imposible aunque está difícil es la presencia de Marc, con los Grizzlies cuartos en el Oeste y subiendo. Sus medias (casi 14 puntos y 8 rebotes, 4 asistencias, 2 tapones, 1 robo) y su récord le colocan como el español mejor situado. Un jugador nacional en el partido de las estrellas le daría un plus de atractivo a ese fin de semana.

3. Que no se le acabe la paciencia a Calderón. “#Paciencia #Positivo”. Así suele terminar sus mensajes en twitter José Manuel Calderón, que no lo está pasando nada bien este año y cuya estancia en los Raptors, de los peores equipos de la Liga, se ha extendido más allá de lo necesario. Urge traspaso a un equipo con aspiraciones para el base. Sus actuaciones impecables y sus promedios (12 puntos y 8 asistencias y 44% en tiro en 28 minutos) le avalan.

4. Que vuelva la magia de Ricky y Love. El regreso de Ricky trajo la magia de vuelta (como la de la misma noche de su vuelta) a Minnesota pero en pequeñas dosis y sin apenas haber podido disfrutar de su química con Love. Que el 2013 sea bueno, deje a un lado los rumores de traspaso y sobre todo, las lesiones de ambos, y nos regale noches de ensueño de esta pareja. Este deseo es más bien imposible teniendo en cuenta que Love se acaba de lesionar.

5. Unas Finales Lakers-Knicks. Por Carmelo, por Kobe, por Pau, por el fin de la maldición de los Knicks, por las audiencias, porque la vida podría ser maravillosa con 7 partidos de estas dos franquicias míticas en horas bajas (una más tiempo que la otra).

6. Que reverdezcan los Celtics. Las cosas no van como tienen que ir en la NBA y en la vida si Boston está… como está este año (octavos y dando gracias, porque el juego es lamentable). La edad, la mala gestión de fichajes, la pérdida de Allen y de la unidad, la decepción de Rondo. No importan los problemas, importa la solución, como canta Calamaro. O sea, que se mueva la directiva y que lo haga ya para evitar el hundimiento de los Celtics. Una NBA sin Boston en primera fila significa que algo no funciona.

7. El regreso, ya, inmediato y para siempre, de Derrick Rose. Ha comenzado a viajar con el equipo, que se ha portado muy bien sin él. Quintos del Este y jugando de notable. Sólo hay que esperar que la adaptación sea más fácil de lo que se supone y que la Liga vuelva a disfrutar del jugador como si no hubiera faltado nunca.

8. Brooklyn Nets entre los mejores. Deron Williams como líder de un equipo con aspiraciones. Es uno de mis deseos desde hace años y por fin se puede cumplir. Ahora hace falta ganar regularidad y dar más espectáculo en la Gran Manzana. Demostrar que hay vida NBA más allá de Manhattan en New York.

9. Que Nowitzki vuelva a su nivel y con él, los Mavs. El alemán ha vuelto con miedo tras su lesión y ha perdido su don. De momento. Porque no creo ni quiero creer que los 10 puntos y 4 rebotes de promedio duren mucho. Pero que se dé prisa porque de momento los Mavericks van aún peor que los Lakers y ya es decir.

10. Regalos del Rey. Rey sólo hay uno y ese es LeBron James. Si me regala unas Finales y unos Playoffs como los del año pasado le perdono todas las tonterías que desgraciadamente, van con su persona. Ya lo hice el año pasado y me encantaría volver a hacerlo.

11. Más noches grandes de Pau y Kobe. Como aficionada al baloncesto y a Pau Gasol, me duele lo que le está pasando. Mi deseo con respecto a él en 2013 es que, sin moverse de los Lakers, no sufra más humillaciones de banquillo, encuentre su sitio en cancha, se mantenga centrado, trabaje duro y tenga más noches de mates decisivos y subidores de moral, como ante los Knicks. Y con respecto al ‘24’, como se encarga él de recordar demasiado a menudo, no le queda mucho tiempo en la Liga así que, ¿otra noche de 81 es mucho pedir?

12. Una NBA grande. Que la Liga en 2013 siga siendo grande en espectáculo, en audiencias, en sorpresas, en competitividad. Que el concurso de mates no sea un bluff, que mejoren los arbitrajes, que surjan nombres que no esperamos, que los que esperamos nos sorprendan, que tenga una noche como la de los 81, que más gente pueda ver más partidos en tiempos de crisis a los que la Liga (y sus retransmisiones) deberían adaptarse y aún no lo han hecho. Que vaya a más, nunca a menos.

13. Dentro Jackson. Fuera D’Antoni. Si alguien esperaba que no hubiese deseo para el banquillo de los Lakers, se equivocaba. Es de lo que más se habla este año y motivo de gran exasperación de muchos, así que ahí va el deseo final. Ya que la directiva de los Lakers (véase, Jim Buss) se dio tanta prisa en despedir a Brown (este campeonato, no el pasado) y tuvo tanta prisa también que no esperó ni la respuesta de Phil Jackson, confío en que, puesto que parece imposible que él mismo, Jim Buss,se vaya, lo siguiente: viendo que los Lakers se han convertido en el hazmerreír de la Liga, que está seriamente en juego no llegar ni a Playoffs, que Mike D’Antoni humilla a sus estrellas, desaprovecha la mejor pintura de la Liga, tira de un jugador nuevo en la franquicia, lesionado y de 38 años, no logra que el equipo juegue a nada, desaprovecha uno de los últimos y mejores años de Kobe Bryant, ¡y todo esto ¡perdiendo!, se dé también prisa en despedirle y puestos a pedir imposibles, en contratar a Phil Jackson, que no sé si podrá arreglar algo a estas alturas pero seguro que no desaprovechará al menos a las estrellas del equipo. Y además, no se merecía ese trato.

Estos son mis deseos. ¿Y los vuestros? taberneroisa@hotmail.com o en twitter, @itabernero.



Otra vez hablando de Lakers
Publicado por Isabel Tabernero 12 de Diciembre del 2012

Spurs
D’Antoni parece empeñado en demostrar en L.A. que como entrenador de elite deja bastante que desear.

¿Qué vende más, que los Lakers ganen o pierdan? Me pregunto mientras me preparo para escribir el que me parece que es mi enésimo artículo sobre los amarillos en estos meses. No tengo nada claro que unos Lakers campeones den más juego que los que ahora luchan por lograr la cuarta y última plaza de Playoffs en la división Pacífico, cuyas meteduras de pata y desastres encadenados de gestión me crean la obligación moral de seguir hablando de ellos, aunque haya otros temas atractivos para tocar como la vuelta de Ricky, alimentar el debate de quién es el mejor cinco de la Liga, Kevin Love o Marc Gasol, analizar los pros y los contras de los Knicks con y sin Amaré, llevar a examen el liderazgo de Deron Williams en los Brooklyn Nets, o presentar mis candidaturas para el MVP 2012-2013… pero no. La actualidad manda y la marca una vez más los desastrosos Angeles Lakers que son un día sí y al otro también trending topic en twitter… por malos.

Y, ¿quiénes son los malos de esta película? Tenemos dos o tres actores protagonistas y un malo malísimo en la sombra. Primero está el Culpable Oficial, como lo bautizó con gran acierto Jesús Sánchez en Marca (se puede leer aquí), que ha tenido que lesionarse y dejar de jugar para quitarse el estigma de que todo lo malo que le pasa a los Lakers tiene que ver con él. Durante unos días ha podido contemplar las derrotas de los amarillos desde el banquillo en vez de en la pista, y dejar de ser señalado como el único responsable. En esta costumbre, que va camino de tradición en L.A., hay que incluir a Kobe Bryant, que, en un calentón, le dijo tras un partido: “Yo tengo 34 años y muevo el culo por la pista, sé un hombre, ponte los pantalones y deja de quejarte”. Después se arrepentiría y repetiría que es su “hermano” y que es “imprescindible” pero el tirón de orejas ya había dado pie a varios debates en ESPN. Meterse con Gasol vende mucho. Lo alucinante de los medios americanos es que, estando Pau lesionado, le han dedicado artículos en los que se plantean “¿Hay que castigar a Gasol con el banquillo a su vuelta”? El culpable oficial seguía siendo, aún sin jugar, el culpable oficial.

Después está el tema del entrenador. Al final no llegó Phil pero sí D’Antoni, que se antojaba como una solución menos buena que el Zen, el favorito de todos, incluido los jugadores, pero mucho más positiva para los amarillos que Mike Brown. Pues bien, D’Antoni parece empeñado en demostrar en L.A. que como entrenador de elite deja bastante que desear. Me explico: desde que ha llegado a los Angeles ha dejado claro que no iba a cambiar ni un ápice de sus ideas tácticas. Hasta ahí, correcto. El problema es que para ejecutarlas depende de forma enfermiza de un jugador que a mí me gusta denominar fantasma, puesto que de los dos días que lleva en Lakers, ha jugado exactamente 0,001, y a sus 38 años, diría que lleva unos 8 jugando tocado o sin jugar, por estar lesionado del todo. Lo que quiero decir con esto, sin menospreciar a Nash, es que el jugador fantasma es la gran esperanza de los Lakers de D’Antoni, mientras ignora que posee, por ejemplo, el mejor juego interior de la Liga (porque la gente está muy entretenida hablando de Gasol pero, ¿y Howard? Ante Utah 10 tiros de campo y 11 puntos). Yo no digo que D’Antoni tenga que renunciar a sus principios baloncestísticos, pero que la grandeza de un entrenador se demuestra también con la capacidad de adaptación a lo que tiene. Y no lo ha hecho ni parece dispuesto.

Y llegamos al malo malísimo en la sombra de esta película, papel que -parece- representar Jim Buss, dado que Mitch Kupchak -parece, igualmente-no tiene demasiada autoridad en Lakers (más allá de rechazar ofertas por Gasol). Pocos tienen dudas de quién manda en la franquicia hoy, y no es otro que el hijo de Jerry Buss, quien fue el artífice del Showtime, y que ahora, por sus problemas de salud, no puede ocuparse. Jim fue quien decidió traer a Mike Brown en lugar de mantener a Brian Shaw, como aconsejó Phil Jackson, con quien no mantiene una buena relación desde aquellos tiempos. Jim Buss es también el autor de varios traspasos frustrados, la persona que decidió no contratar a Phil Jackson (no quería darle poder de decisión en los despachos, de dinero no llegaron a hablar), justo después de ofrecerle el banquillo de L.A., para traer a D’Antoni, y en sus manos estará, me temo, el traspaso de Pau. La temporada de Lakers, pese a tener una de las mejores plantillas, la mejor, decían numerosos expertos en agosto, la dan casi todos por perdida. Sea lo que sea, por qué venden tanto los Lakers perdedores, me sigo preguntando… Por favor, dadme respuestas.



Tres entrenadores y un destino
Publicado por Isabel Tabernero 20 de Noviembre del 2012

Spurs
La marca Lakers fue motivo de un vendaval noticioso con tres entrenadores como protagonistas.

Una semana después, la tormenta ha pasado y toca pensar, valorar, alabar o reprobar con un poco de distancia. El vendaval, que ha servido para recordar lo que vende la marca Lakers en todo el mundo (incluso fue portada de las noticias deportivas en alguna cadena de televisión española) se ha llevado tras de sí el trabajo de Mike Brown, los sueños de reencuentro de los aficionados con Phil Jackson, un récord negativo preocupante y el baloncesto ‘defensivo’ de los Lakers de los últimos tiempos. Los Lakers comienzan a marcar las pautas de una nueva etapa, con D’Antoni y sus ataques de 5 segundos al frente. Y pensándolo bien, la nueva era se ha creado sobre algunas decisiones afortunadas y otros cuantos errores clamorosos… no sólo de cálculo.

1. Bye, bye Mike

No había otro destino posible para Brown. Acierto, por tanto, su cese, aunque llevado a cabo tras un error clamoroso, y no hace falta ser General Manager para saberlo. El técnico debía haber abandonado el cargo de entrenador en mayo del año pasado (ver blog en el que pedía justo eso, su cese, allá por entonces). El proyecto deportivo fracasó, no sintonizó con los aficionados y el rendimiento de los jugadores (no sólo el de Pau, pero su caso fue el más preocupante) disminuyó escandalosamente. No se tomó la decisión entonces, cuando había 8 meses por delante y al comenzar esta temporada con un balance negativo que iba camino de colarse en los libros de récords, llegaron de repente las prisas.

2. We Want Phil!

Error imperdonable. No se molesta a un técnico con 11 anillos (5 de ellos en los Lakers), se le dice que es la primera opción de la directiva, se escucha el clamor de la afición que grita que quiere su regreso a la silla adaptada a sus maltrechas caderas, se le concede el fin de semana para que se lo piense pero sabiendo que el Zen está deseando volver a al banco angelino... y después no se le da la opción ni de contestar. Por lo visto no ha sido una cuestión de dinero ni de exigencias (se rumoreaba que había pedido todo el control deportivo y no viajar en alguna gira) sino de la presencia de Nash en la plantilla y cómo condiciona eso el juego de los amarillos. Más allá de lo razonable o no de tener tan en cuenta a un jugador que hasta ahora apenas ha jugado y tiene 37 años, las formas cuentan y han sido muy malas. No, no debía ser este su destino.

3. D’Antoni

Magnífico entrenador con estilo ofensivo más acorde con el Showtime de unos Lakers que con él ganan. Brilló en los Suns y patinó en los Knicks pero con una plantilla como la que tiene, una pizarra inteligente y un sistema bien aprendido en el que no se desaprovechen jugadores (ahí está el reto) cuesta pensar en un fracaso como destino de este técnico. El anillo debe ser para él el único objetivo.



Calderón, un jugador afortunado, pero…
Publicado por Isabel Tabernero 1 de Noviembre del 2012

Spurs
Calderón cumple su octava temporada en la Liga, todas en los Raptors. Pero le vendría bien cambiar.

Calderón es un tipo afortunado. Es uno de los mejores bases de la historia del baloncesto español, al que las lesiones han fastidiado pero nunca podido con él, que con la selección lo ha ganado todo, para ser exactos, casi todo, y que una vez que se atrevió a dar el salto a la NBA, llegó, vio y triunfó en los Raptors.

Se ganó un buen contrato y de hecho en Toronto es el que más cobra este año, según ESPN, con mucho trabajo, humildad y saber estar en esta Liga (y saber estar incluye no quejarse aun cuando sobran los motivos), hasta ganarse la confianza de los americanos, y hoy es considerado un base excelente también al otro lado del charco. Además, ha tenido la suerte de formar parte de la mejor generación de jugadores de baloncesto españoles, con los que todavía puede ganar algunos torneos más, que para eso tiene 31 años aún.

¿Dónde está el ‘pero’ que se intuye desde el principio, se preguntarán algunos? Pues el primer ‘pero’ -que nunca lo pondría él, no es su carácter- está en que en el campeonato 2008-2009 debió ser ‘all star’ porque hizo una temporada sensacional, de All Star. Pero jugar en Toronto y no en los Knicks, por poner un ejemplo que se entienda, no le ayudó. Ese año y puede ser que incluso el siguiente, el base de los Raptors fue uno de los diez mejores de la Liga sin ninguna duda y se quedó sin un reconocimiento que le hubiera venido muy bien entonces, y sobre todo después. Sí, ya sé que han pasado tres o cuatro años de aquellos, y que su nivel, aunque siga siendo alto, no le da ahora para el partido de las estrellas, pero algo me dice que si en las estadísticas de ‘Calde’ se pudiera leer hoy que ha sido ‘all star’ su salida de Toronto se hubiese producido hace tiempo.

Y hay va mi segundo y último ‘pero’. Vale que el extremeño juega en la NBA y ha demostrado que tiene nivel de sobra para ser base titular de la Liga. Esa meta, que cuesta (que para eso otros con mucha clase, como Sergio Rodríguez, por ejemplo, no lo pudieron lograr) está bien para las primeras temporadas. Vale que siempre consigue colar su nombre en los primeros puestos del ranking de máximos asistentes y eso se traduce en prestigio y respeto de compañeros y rivales. Pero no vale, al menos a mí ya no me vale, que Calderón se vaya a pasar otro año en un equipo que no aspire a nada. No vale que dos buenas actuaciones en dos primeras rondas de Playoffs hace cuatro o cinco años vaya a ser todo lo que me va a ofrecer en el mejor momento de la NBA, la postemporada, este grandísimo jugador despercidiado en Toronto (pese a que estará y debe estar muy agradecido a esta franquicia). No vale que ni siquiera empiece como titular este campeonato.

Decía Marc Cuban el otro día que en Dallas habían intentado ficharle. Dallas sería un buen destino para Calde. Y los Lakers, y los Nuggets, y los Blazers, y los Bulls, Grizzlies o Wolves, o incluso los Knicks. En realidad, lo que quiero decir es que hay muchos equipos, la mayoría, que serían un buen destino para él ahora. Este año. Ya.



Recapitulando…
Publicado por Isabel Tabernero 17 de septiembre 2012

Spurs
Antes del borrón y cuenta nueva del nuevo campeonato, unos apuntes de lo que ha sido (y pudo haber sido) este verano olímpico.

LeBron, el oro, los SúperLakers, el anillo, los Juegos, Rose, Gasol de amarillo, Finales, dos, Nash, Durant, Miami Heat, Ray Allen, traiciones, oportunidades perdidas, incógnitas, esperas, regresos. NBA. Come back.

Como cada año y coincidiendo con el parón de la NBA me obligo a dejar descansar el blog para volver con la Liga empezada o a punto de comenzar. Pero el final precipitado del campeonato, el cargado verano olímpico y las noticias, buenas noticias ‘obligan’ a unos cuantos apuntes necesarios de los tres últimos meses para dar zanjada la larguísima temporada 2012-2013 y formarse unas primeras ideas de lo que viene.

Año II. Anillo I. Dinastía James: Vaya por delante que esperaba que ganara Goliat, y así lo hizo. No me impresionó la victoria de los Heat sobre los Thunder pese a que estos últimos eran, supuestamente, los favoritos. Me lo esperaba. Pero sí me impresionó este jugador, James, por hacer un planteamiento de los Playoffs y de las Finales prácticamente perfecto, mostrando una superioridad física y a veces también mental de las situaciones límite y erigiéndose como un líder para nada parecido al que solía ver (y criticar) en los últimos años en la Liga. Menos poses y más determinación, mejor selección de tiro, responsabilidad, generosidad, valentía… le han dado como premio el primero de los ‘infinitos anillos’ que va a lograr en la Liga. Ya veremos en cuánto se queda. El primero fue incontestable.

Segundos de oro… olímpicos: Cuatro años esperando ese momento, la final, ante Estados Unidos, y como si hubiese sido fácil el camino (como si hubiese sido un camino recto sin derrotas, sin críticas al juego de la selección española, sin dudas, sin lesiones), de repente me vi sentada ante la tele como cuatro años atrás, viendo cómo Pau, Navarro, Calderón o Felipe intentaban la proeza ante Kobe, Durant, Melo, LeBron, Williams, Paul…Demasiado para una ÑBA en horas bajas. La selección americana era demasiado buena como para pensar en una opción esta vez, sin Ricky y con dudas. Pero por la grandeza de unos Juegos y de unos jugadores que siempre aparecen cuando tienen que estar sí que la hubo, esa opción, y a mí el partido (no el campeonato) de los españoles me dejó la sensación de que se podía haber ganado, y sigo, meses después, sin entender por qué faltando casi un minuto y a una distancia asequible de USA se empezó a rendir homenaje a los suplentes españoles sacándoles a la pista en vez de morir matando. He visto pocas menciones a sensaciones parecidas a la mía así que dentro de un tiempo, cuando ya no duela, repasaré esos minutos finales que valieron un oro.

Los SuperLakers: Bryant manda todo tipo de mensajes cariñosos a Pau (“mi hermano”) durante los Juegos. Me hacen pensar que el eterno traspaso de Gasol de Los Angeles nunca se producirá pero no me fío del todo. Tiempo después leo a Daimiel que Kobe pidió/exigió tras acabar la temporada a Jerry Buss en una reunión privada la permanencia de Gasol, el fichaje de un base y un súper clase. La directiva amarilla cumple lo pactado en aquella reunión y da un golpe de efecto en la Liga (enmendando la nefasta gestión de la plantilla las últimas temporadas) y ficha a uno de los mejores bases de la historia, Steve Nash, de deshace de Bynum pero llega a cambio (y por fin) Dwight Howard, confirmando además que Pau es intocable, al menos por ahora. Dice una voz autorizada como la de James Worthy que el fichaje del año no es el pívot, sino Nash. Estoy de acuerdo. Veamos y disfrutemos viendo de qué son capaces. Una cosa está clara: Lakers favoritos.

Traiciones: Más allá de los Lakers, ha habido pocos movimientos sonados (hasta ahora) en la NBA. El más llamativo, la marcha de Ray Allen de los Celtics a Miami Heat, más que por lo que suponga al equipo de Wade y compañía, por lo que significa para el orgullo ‘celtic’ el portazo de un Allen herido en su amor propio a Boston. El alero no se sentía querido y va en busca de cariño y anillos al vigente campeón, que además lleva dos años eliminado a los Celtics en Playoffs. Morbo de ver cómo recibe la afición verde al último traidor.v Regresos ilustres: Además de que apenas quedan quince días para que los equipos empiecen la pretemporada, por lo que el síndrome de abstinencia está casi superado un año más, esta campaña supondrá el regreso a la competición de Ricky Rubio, que ha dicho estos días estar muy motivado e ilusionado y no tengo dudas, su futuro va a ser historia de la Liga. Un poco más adelante, volverá a las pistas también Derrick Rose, uno de mis jugadores favoritos, tal y como ha anunciado hace poco muy emocionado (y para el año siguiente, Brandon Roy), Ya queda menos para verlos de nuevo. De momento, me conformo con pensar que esta temporada vuelven, aunque el de Chicago sólo pueda estar unos cuantos partidos y Rubio no pueda debutar con Minnesota. Ya es sólo cuestión de tiempo.

Después de estas reflexiones ya estoy lista. Hablemos de NBA.



Durant contra Goliat
Publicado por Isabel Tabernero 11 de junio 2012

Spurs
Llega el momento más importante de la temporada y los dos mejores del año se ven las caras en la pelea directa y última por el anillo.

Llega la final de la NBA y es la que muchos esperaban en diciembre o en marzo aunque en abril y en mayo surgieron otros potentes candidatos, como fueron San Antonio y Boston, a los que los años les apartaron sin piedad de la lucha final por el anillo. Muchos hablan de encuentro sospechoso porque el duelo Thunder-Heat es el que más vende pero el que haya visto las series entenderá que los errores arbitrales no han decidido las eliminatorias.

Por eso, con justicia, disputan el anillo el equipo de las estrellas ante el equipo de los novatos, la plantilla de las Finales (perdidas, el año pasado) frente a la plantilla de las finales de Conferencia (perdidas también, el año pasado), los pobres contra los ricos. Los Heat vuelven a responder a las expectativas y los Thunder dan un paso más en su progresión, el penúltimo antes del anillo, que permitirá ver la pelea más emocionante del año en el momento más importante: Durant contra Goliat.

Y es que Goliat, o sea, LeBron, ha sido el MVP de la temporada, pero si el premiado hubiese sido Durant, nadie se hubiese sentido ofendido. Es decir, estamos ante los dos mejores jugadores del momento y el que logre el anillo confirmará su reinado en el mundo del baloncesto.Por una vez, sólo esta vez, en mi opinión, la ventaja de campo no es tan decisiva, puesto que los favoritos son los Heat, por experiencia y por plantilla, pero los Heat de Goliat en las Finales, hasta que se confirme lo contrario, pierden, y Goliat, en los finales de los partidos, se pone nervioso y, hasta que se demuestre lo contrario, no toma buenas decisiones. Por su parte David, o sea, Durant, vivirá ese nivel de tensión que sólo se siente en unas Finales por primera vez este año y su respuesta, pese al excelente rendimiento en Playoffs y el factor cancha a favor, es una incógnita.

Muchos otros en el pasado me hicieron desconfiar de los novatos en las Finales. Su pelea con LeBron, perdón, Goliat, será una lucha de clase frente a fuerza, del jugador elegante que todo lo puede frente a una bestia a quien nadie puede parar.

Para muchos Durant es ya el mejor del mundo pero lo justo sería decir que el puesto está, justo estos días, desierto, y que se va a decidir en función de lo que demuestren ambos en la pista, sin ningunear al resto de protagonistas y entrenadores que, por supuesto, tienen mucho que decir también.

Una única cosa tengo clara en estas Finales: nada ni nadie puede evitar que el anillo se quede en el Este si Goliat irrumpe en la cancha como lo hizo en el sexto encuentro ante los Celtics. Son las leyes de la naturaleza y sus códigos.



Los pecados de Mike Brown
Publicado por Isabel Tabernero 21 de mayo 2012

Spurs
Los Lakers han perdido el rumbo y entre los muchos culpables, hay uno que destaca Mike Brown. La gestión del equipo en
postemporada ha hecho imprescindible un cambio de banquillo. L.A. no se ha adapta bien al perfil de Brown.

Escribo esta entrada del blog sin saber aún si los Lakers han sido barridos por los Thunder en el quinto partido de una eliminatoria curiosa, estresante y decepcionante para los que esperábamos algo más de los amarillos. Lo que quiero escribir no tiene que ver con si arreglan el tema a estas alturas de la temporada sino con la pieza clave en el desbarajuste que ha resultado ser Mike Brown.

Mis disculpas por adelantado a los que estén hartos de que se le dé demasiada atención a los Lakers. Sólo decir que una vez zanjado este tema me pondré enseguida con los atractivos de estos Playoffs, que, sorprendentemente, están siendo muchos.

Pero antes, un inciso necesario. Mike Brown no me gustaba en Cleveland aunque le reconozco la habilidad de armar un buen equipo en torno a la figura de LeBron James y de resignarse a convivir con el circo que se montó allí los años que el ‘23’ jugó al lado de casa. En los Lakers tampoco me ha gustado, y además me ha parecido terrible.

Como todo esto es cuestión de opiniones, habrá quien a esto me responda que no tengo ni idea, que el equipo defensivo que ha montado ha sacado oro donde sólo había carbón, que el problema de los Lakers es el puesto de base, que la culpa la tiene Kupchack, que la culpa la tiene Buss (hijo), que sin la pizarra de Brown la campaña californiana habría sido mucho peor… Admito todo, menos lo de la pizarra.

¿Sistema, qué sistema? ¿El sistema del desconcierto? ¿El de promover la pérdida de confianza de una plantilla (ya mareada desde antes de empezar el campeonato desde los despachos) a base de dar y quitar titularidades como el que reparte chicles? ¿El de ningunear a Gasol? ¿El de no saber aprovechar los tiempos muertos? ¿El diseño desastroso de los finales de los partidos? ¿El de la falta de autoridad? Aquí van las razones por las que veo claro, clarísimo, que a Mike Brown los Lakers se le quedan grandes.

Ninguneo a Gasol: Pau lleva el año entero deambulando por la pista sin saber muy bien cuál es su misión en estos Lakers. Para ser justos, en la postemporada del año pasado ya se le empezó a ver infrautilizado y perdido, pero Mike Brown ha llevado esta mala costumbre a un grado extremo. El error de Gasol ha sido dejarse arrastrar por esa dinámica. Ahora ya es tarde y sólo cabe desearle a Pau un nuevo mejor destino en la Liga pero duele ver cómo no se aprovecha la inteligencia, el potencial ofensivo y la superioridad física de uno de los mejores jugadores de la NBA.

Falta de autoridad: Sale Andrew Bynum enfadado tras una derrota estúpida y pone a parir el sistema y la franquicia, y no pasa nada. Ni sanción ni obligación de rectificar alguna de las múltiples rajadas del pívot hacia su técnico y la directiva este año, ni pérdida de titularidad ni castigo en forma de minutos en el banco. Cuando tus jugadores te pierden el respeto difícil solución.

El juego: Dejando a un lado que el estilo sea más o menos bonito (en fin), se dice que ha convertido a los Lakers en un equipo especialista defensivo. Yo más bien lo veo como un grupo que juega a no jugar a nada (y luego, si esto funciona, que se la tire Kobe), que le falta fluidez, recursos, entendimiento y confianza.

Rectificaciones: Esto también me pasaba con Jackson. Los Lakers parece que tienen el control de un partido y en un momento dado lo pierden. Muy mal los jugadores pero… ¿soluciones? Ni una acertada cuando las ha habido, lo que no ha sucedido siempre. La polémica de Ramon Sessions y Steve Blake es un ejemplo. Aparte de volver a todos locos con sus preferencias, parece que ni cuando fallan descaradamente es capaz de tomar decisiones coherentes sobre uno o otro. Prefiero éste o éste. ¿Tan difícil es?

Desconocimiento: Por mucho que Popovich diga de él en estos días inciertos para Brown que está haciendo un gran trabajo en L.A., estas palabras suenan más a capote del maestro al discípulo en apuros. Básicamente, no puedo concebir a Brown como un buen entrenador cuando no es capaz de darse cuenta de algo tan obvio como que los Lakers son un equipo ofensivo, por tradición (que cuenta en la NBA más de lo que podría pensarse) y por plantilla también, y que no van a ganar mientras no basen su juego en lo que mejor se les da, el ataque. Por todas estas razones espero que Brown tenga los días contados en L.A. y busque un trabajo más acorde a su perfil.



Los 10 mejores (II): Un año de lobos
Publicado por Isabel Tabernero 19 de abril 2012

Spurs
Rubio y Love son dos de los jugadores damnificados pero aparte de las lesiones, ellos han sido los mejores

Con la Liga terminada, o a falta de algún partido que ya no me hará cambiar de opinión, es el momento de hacer un ránking de mis mejores de la temporada, esto es, un listado subjetivo de mis jugadores preferidos de la versión reducida de campeonato que hemos vivido en la campaña 11-12, basado en su aportación al equipo, impacto y méritos añadidos. Echando un vistazo a la tabla de mitad de temporada y a los lesionados desde entonces, resultó ser un tanto gafe. Rubio y Love son dos de los jugadores damnificados pero independientemente de lesiones, ellos han sido los mejores. 1. Kevin Love. Para mí ha sido el MVP de la temporada. Sus números son impresionantes y su liderazgo de los Timberwolves, total, le falla el récord del equipo, pero para mí en este aspecto también ha hecho milagros. Protagonista de la temporada hasta que un codazo inoportuno frenó su mejor año, el ala-pívot ha tenido tiempo para todo: noches de 50 puntos, de 30 rebotes, de jugadas para recordar, victorias históricas, de espectáculo y magia con su recién encontrado aliado para volver a hacer de Minnesota un equipo grande, Ricky Rubio, mi número 2 de la tabla.

2. Ricky Rubio. Está claro cuál ha sido el equipo revelación para mí este campeonato, tanto por el MVP como por el base español. Candidato a rookie del año, sexto en la clasificación de máximos asistentes y compitiendo con Nash o Paul muchas noches por el podio de pases de canasta, no sólo los españoles hemos alucinado con él, los americanos también han caído rendidos al encanto de Ricky. Las numerosísimas y espontáneas lamentaciones de las estrellas de la Liga en twitter tras conocerse su grave lesión y el adiós a la temporada (LeBron, Wade, Durant, Paul, Love…) o el homenaje de George Karl, que se puso la camiseta del Barça en homenaje al catalán, sirven para callar a los que me vayan a acusar ahora de chovinista. El año que viene más lobos y menos lesiones, espero.

3. Kevin Durant. Una de mis debilidades, y candidato claro al MVP 2012 (suena como máximo favorito). Líderes del Oeste junto con San Antonio, el mérito del Artículo 35, que apenas ha fallado algún partido esta campaña, es total: 28 puntos, 8 rebotes, 3.5 asistencias, más de 1 robo y 1 tapón, con 50% en tiro de campo y más del 85% en tiros libres. No se le pueden poner ‘peros’ y sólo hay que esperar a ver si Durant se convierte en leyenda. Pero eso es cuestión de Playoffs, y los Playoffs son otra cosa.

4. Andrew Bynum. Criticado, ‘cuasitraspasado’, infravalorado y a veces infrautilizado. El pívot de los Lakers convierte los escollos en motivaciones, como ya demostrara hace unos años en un pique en un partido con el añorado Shaquille O’Neal. Ahí demostró que está hecho de otra pasta, que es valiente y tiene orgullo, además de talento, y de estas tres cualidades y de alguna más ha echado mano este año para: 1) reivindicarse como uno de los mejores ‘5’ de la Liga, 2) recuperar su etiqueta de indiscutible en los Lakers, 3) ser decisivo en el récord de los angelinos, 4) sacar partido de la amistad y los consejos de uno de los jugadores más inteligentes del mundo, Pau Gasol. El paso definitivo, el título.

5. LeBron James. Sus números son tan buenos como los de Durant (27 puntos, 8 rebotes, 6 asistencias, casi 2 robos, más del 50% en tiro…) pero con el mérito añadido para mí de sumarlos teniendo como compañeros a Wade y a Bosh, aunque Flash no haya jugado parte del campeonato. Madurez, dominio del juego, líder indiscutible de unos Heat que optan al título este año sí o sí. Candidato al MVP, le falta mejorar en los finales decisivos de los partidos y ganar naturalidad, sobre todo sin balón.

6. Jeremy Lin. Diluido en la segunda parte de la temporada hasta su lesión, nadie puede negar que su progresión ha sido impresionante. Habrá que esperar para comprobar si lo del chino fue un espejismo o fue real pero, por el momento, ha sido elegido el personaje más influyente del año según la revista Time. Ahí queda eso.

7. Tony Parker. Selecciono al base de los Spurs porque sus números son mejores y ha sido más constante pero Duncan y Ginóbili también lo merecen. La campaña de San Antonio, el equipo de los viejos, ha ido como siempre de menos más, pero es que el más ha sido el liderazgo (o casi) del Oeste. Nadie apuesta por ellos en Playoffs porque dicen que llegarán cansados. Yo no tengo tan claro que se vayan a desinflar si están sanos.

8. Kobe Bryant. Otro de los que empezó la campaña mejor de lo que la ha terminado. Candidato al MVP en la primera mitad y máximo anotador durante todo el campeonato, su ausencia por lesión en los últimos duelos de los Lakers incluso ha venido bien al resto del equipo.

9. Marc Gasol. Ha sido ‘all star’ este campeonato y con eso queda mucho dicho del pívot de los Grizzlies, equipo al que seguiré atentamente en Playoffs (el año pasado fueron revelación) porque es de los que más me gustan cómo juega. Marc garantiza más de 15 puntos, 9 rebotes, 1 robo, 2 tapones, 3 asistencias… ataque y defensa, la pintura es suya.

10. Pau Gasol. Un ejemplo de inteligencia, profesionalidad, talento, motivación y espíritu de equipo. Corriendo el riesgo de nuevo de ser tachada de chovinista, incluyo al catalán en mi ránking porque ha terminado el año en su mejor momento, ha dado victorias decisivas a su equipo con la ausencia de Kobe, ha establecido y ayudado a crear una sociedad con Bynum de la que se beneficia el equipo, ha superado las críticas, la presión y algunas injusticias

Suplentes: Rose (demasiadas lesiones), Calderón (demasiado malo el año de Toronto), Griffin/Paul (demasiado tarde)

P.D. También sobra gente para la lista de fiascos de la temporada.



Ginóbili… presente, Duncan… presente, Parker… presente
Publicado por Isabel Tabernero 26 de marzo del 2012

Spurs
El trío de los anillos, presente.
NBAE/Getty Images

¿En qué año estamos? Me pregunto con ironía cuando voy a la tabla de clasificación de la NBA. Podríamos estar en 2002 pero estamos en 2012, me digo mientras veo que San Antonio Spurs es segundo del Oeste con treinta y tantos partidos ganados, lo que en esta Liga recortada significa más del 70% de victorias. Podríamos estar hablando, efectivamente, de hace una década, época de anillos en años impares con tres jugadores que siguen haciendo casi lo mismo. Me detengo en el ‘roster’ y examino, uno, por uno, las piezas que funcionan en el ensamblaje texano. Paso lista y no me fallan: Tim Duncan… presente. Tony Parker… presente. Manu Ginóbili... presente. Gregg Popovich… presente también. Estos nombres me hacen tener inmediatamente un déjà vu en el que se mezclan títulos, piques, Finales, balances aplastantes en Liga regular, veteranos, épocas, sistemas rácanos, palos, series históricas de Playoffs… Salvo porque en la foto ya no salen ni Eva Longoria ni Bruce Bowen y en que esta temporada los Spurs son los cuartos de la Liga en puntos por partido y sextos en asistencias, nada parece haber cambiado, aunque esta ya no sea la Liga de San Antonio desde hace tiempo. Y volviendo a la lista, a la pizarra y al balance, me pregunto, ¿y por qué no va a ser esta la Liga de San Antonio? Porque el año pasado fueron campeones del Oeste, por ejemplo, y cayeron en primera ronda, responderán algunos con buen criterio. Pero yo sigo a lo mío, a los nombres.

A ver, Ginóbili, está. Lesionado gran parte del año, sí, con problemas para encadenar dos partidos seguidos bien físicamente, sí, pero afinando la forma para la parte clave de la temporada, y cuando está, omnipresente como siempre, con sus 12 puntos, 4.6 asistencias y más de 3 rebotes de media y subiendo y actuaciones eléctricas. Tim Duncan, está. Esta semana lo han dejado fuera de la lista en un encuentro por ‘viejo’, dicen, pero el que se discute si es el mejor ‘cuatro’ de la historia no está teniendo un mal año de lesiones y promedia 15 puntos, 9 rebotes, 2.5 asistencias, 46% en tiros de campo, números a los que ya estamos muy acostumbrados, aderezados con actuaciones en cancha que ganan partidos casi sin sudar (ya saben, con la aparente tranquilidad de Siglo XXI).

Tony Parker, está, casi, mejor que nunca. 20 puntos, 8 asistencias, 3 rebotes, grandes porcentajes… el base es el que más responsabilidades asume por la edad o las lesiones de los otros tres referentes de este equipo histórico, candidato al anillo, por qué no, un año más. Quince años Duncan, once el francés, diez el argentino. Quince años también un entrenador con unos números impresionantes (en torno a 400 derrotas y camino de las 850 victorias siempre con los Spurs, el 70% de triunfos) Dejuan Blair, Gary Neal, el rookie Kawhi Leonard, Jackson, Splitter, Bonner Diaw… conforman el resto de la pieza que Popovich tiene bien encajada para arrancar la verdadera pelea por el campeonato en buena posición. Útiles elementos para ir a por el anillo siempre y cuando no fallen ninguno de los tres, Parker, Duncan, Manu aunque lo cierto es que ellos no están en las quinielas. Por cosas de la edad, los tiempos de favoritos ya pasaron. Y no tengo ninguna duda de que ellos saben que la ausencia de presión les va a beneficiar. Son muchas batallas ya.



Las semanas que dan o quitan el MVP
Isabel Tabernero Huguet 12 de marzo del 2012

Rose
LeBron, Durant y Rose, destacan como favoritos para el MVP
NBAE/Getty Images
Rose, LeBron, Durant. El orden de los candidatos no altera el valor de los favoritos a MVP… por el momento. Porque en las próximas dos o tres semanas se decide el premio al Jugador Más Valioso de la Temporada y estos son los tres nombres destacados en la carrera por el premio. Depende del día, y del analista, el favorito es uno u otro, quedando relegados Chris Paul y Kobe Bryant al cuarto y quinto puesto en las quinielas, en las que también se ha colado el nombre de Kevin Love.

Analicemos lo que ha hecho hasta ahora cada uno de ellos.

LeBron: Es -ligeramente- el más favorito, o esa sensación he tenido en los últimos días. Su equipo era a falta de veintipocos partidos el segundo mejor de la Liga, él ejerce su liderazgo por delante de Wade y Bosh de forma más destacada que otras temporadas y sus números son como siempre, impresionantes. 28 puntos, 8.5 rebotes, 6.6 asistencias, casi 2 robos y casi 1 tapón, con un 55% en tiros de campo. Estas estadísticas parecen irrebatibles. En contra tiene la presencia de las otras dos superestrellas, clave del récord de Miami, que ya posee 2 MVP y que sigue ganándose antipatías fuera de la cancha con su peculiar forma de comportarse sin balón.

Durant: A favor de KD están la progresión de los Thunder de los últimos años, que es el mejor equipo del Oeste y el segundo mejor de la Liga con unos números casi tan impresionantes como los de LJ: 28 puntos, casi 8 rebotes y 3.4 asistencias, 1.5 robos y 1 tapón, con un 50% en tiros de campo. En contra, casi nada, quizá algo menos de atención mediática a los Thunder que a Heat y Bulls.

Rose: Le beneficia pertenecer al mejor equipo de la NBA liderándolo con 22.5 puntos, 8 asistencias, cerca de 3.4 rebotes y de 1 robo y 1 balón, con 45% en tiros de campo. En contra, sus números son más discretos que los de el Artículo 35 y el ‘6’ de los Heat, que los Bulls tienen un buen equipo, compensado, además de que ya lo ganó el año pasado.

A los otros tres candidatos a MVP les sobran también los motivos para ser o no ser. Kobe es el máximo anotador (29 puntos, 6 rebotes, 5 asistencias) pero sigue siendo criticado y discutido por algunas decisiones en los partidos, además de que la temporada de los Lakers está siendo pasable, no notable. Chris Paul (20 puntos, 8.5 asistencias y casi 2.5 robos) no sufre la animadversión de su colega de pabellón Bryant pero aunque su llegada a L.A. ha supuesto una mejoría clara en los Clippers, queda eclipsada por el juego y récord de Oklahoma en el Oeste.

Por último, aunque con pocas opciones de premio por el peso que otorgan los que votan al balance de las franquicias (con el que no estoy de acuerdo), está Kevin Love, que si no se lleva el MVP debería ganar al menos el de Mayor Progresión, por el crecimiento de Minnesota y personal suyo. Anota cinco puntos más que el año pasado (ahora que se ha quedado sin Ricky, veremos hasta qué punto influía la presencia del español) y sus promedios son de casi 26 puntos y 14 rebotes, 2 asistencias, 1 robo y 45% en tiros de campo. Además, los Wolves sólo lograron el campeonato anterior el 26% de triunfos y esta vez a falta de poco más de un mes de competición ya llegaban al 50%.

En estos días cada actuación de 40 puntos, récord de asistencias y racha de victorias y derrotas consecutivas cuenta. Cada actuación defensiva memorable o triunfo ante un equipo grande dará o quitará ese plus que es el que decidirá el MVP 2012. Yo de momento no me decido entre Durant o Love, pero sigo pensando que se lo llevará LeBron. ¿Cuál es vuestra apuesta?



Los diez mejores
Publicado por Isabel Tabernero Huguet Febrero 29


Kevin Love

Mi ‘top ten’ personal 2011-2012 tras el ecuador de la temporada

1. Jeremy Lin. Por darle un aire fresco a los Knicks, después de décadas de gafe encadenado y de gestiones pésimas que nunca han desanimado a los aficionados naranjas. Por desafiar las leyes del marketing, estudios genéticos, lógica y reglas no escritas y escritas de una Liga a la que le cuesta mucho quitar etiquetas (véase la de Pau igual a blando pese a su defensa a Howard en las Finales 2009, por ejemplo). Por ser capaz de eclipsar a la hasta entonces, sensación mediática de la NBA, Ricky Rubio, y de destacar en su equipo por encima de una superestrella, por encima de Carmelo.

2. Ricky Rubio. Por lograr que me alegre cuando descubro que la retransmisión del día cubre un partido de los Timberwolves. Por el descaro, la juventud, la ilusión y ese punto enorme de genialidad que los americanos nunca pusieron en duda, algo que en España sí sucedió. Por su empatía con sus compañeros, su humildad, descubrir tan pronto que en la NBA es clave para triunfar atreverse y tirar, atreverse y pasar, mucho más que atinar o encestar. Porque tiene la misma mirada pero desprende mucha más magia. Porque vive su sueño y su sueño es nuestro.

3. Kevin Love. Porque, y esto quizá gracias a que ahora presto más atención a los partidos de Minnesota, ha pasado de ser un jugador que me gusta a ser un jugador que me entusiasma. Un ala-pívot digno de ser comparado con Larry Bird y de ser ‘all star’, un tipo que, como es listo, ha sabido encontrar en Ricky y en Williams a dos socios para hacer posible, a medio plazo, la conversión de Minnesota en equipo grande.

4. Kobe Bryant. Porque es un depredador nato y ni las lesiones ni los años (que son 33, no 40) pueden frenar sus instintos. Porque suma récords con la nariz rota. Porque no se resigna a tirar por la borda la temporada y quiere su sexto anillo ya. Porque cuando habla, tiene sentido lo que dice. Porque sigue siendo el mejor.

5. Steve Nash. Porque es el líder de asistencias de la NBA por enésima vez en su carrera y acaba de cumplir 38 (y esos sí son bastantes años). Porque es un base irrepetible, generoso, entusiasta, inteligente y que -me obliga a tirar de tópico, cosa que odio- de los que siempre hacen mejores a sus compañeros. Porque con valores que no se estilan tanto en la Liga y en la vida muchos prefieren llevar su camiseta que la de Kobe o LeBron.

6. José Manuel Calderón. Porque aunque no se parece tanto a Nash, sus valores me recuerdan a él, y además es el tercero de la Liga en pases de canasta en un año infernal, otro más, en Canadá. Porque le acabarán traspasando, o eso confiamos, y en su siguiente destino tendrá su recompensa, como siempre le ha pasado en su carrera.

7. Kevin Durant. Porque el Artículo 35 ha orientado la reconstrucción de los Thunder hacia la candidatura directa al título (cinco triunfos consecutivos antes del All Star). Porque en su currículum ya pone que tiene un MVP del All Star y debe tener el mismo galardón de la Liga regular en breve, cosa probable este año, si Rose le deja.

8. Porque Derrick Rose, al que llaman el heredero de Bryant, parece que es el que más difícil se lo va a poner. Porque es el MVP vigente de la NBA y hace honor a su título cada noche. Porque con él los Bulls vuelven a ser grandes, y desde los noventa Chicago es un poco el equipo de todos, ¿no? Porque esta campaña tiene la oportunidad de vengarse de LeBron en postemporada, su bestia negra los dos últimos campeonatos.

9. LeBron James. Porque lideraba antes del All Star en una temporada de calendario loco una racha de 8 triunfos consecutivos para los Heat. Porque sus promedios (27-8-7) son impresionantes. Porque sigue siendo una bestia de la naturaleza pero cada año está más fino y lanza mejor, de dos y de tres. Porque asume la responsabilidad, quiere la responsabilidad de ganar o perder el título y eso garantiza espectáculo, que es lo que nos gusta.

10. Marc. Porque ya es un ‘all star’, y se ganó a pulso ese derecho en los pasados Playoffs, donde demostró que es capaz de hacer milagros en un equipo a la deriva con defensa, trabajo y dominio de la pintura, y niega así que su traspaso a Memphis a cambio de su hermano fuera el más desequilibrado de la historia, como dijo Popovich. Porque me gustaría volver a ver a los Grizzlies haciendo historia en Playoffs bajo su liderazgo.

(el 11 de este ranking es Pau, por seguir siendo un superclase con balón y, sobre todo, sin él)



Una pregunta incómoda (en L.A.)
Publicado por Isabel Tabernero Huguet Febrero 2

Es costumbre. No es que esté obsesionada con las estadísticas pero me gusta estar al día, así que cada cierto tiempo entro en www.nba.com y reviso quién manda y por cuánto en cada apartado e inmediatamente paso a buscar a mis favoritos de la temporada o de siempre, para ver dónde están colocados. Estar muy arriba es importante. Esta revisión periódica también me permite recordar que debo seguir la pista a algún jugador al que tengo más descuidado. Siempre he dicho que para mí las estadísticas sí que cuentan, sobre todo en la NBA.

Hoy, como cada tres o cuatro días, he comenzado mi repaso por la lista de máximos anotadores y me he sorprendido. Kobe Bryant es el líder en puntos, eso sí, con una cifra discreta, 30 de media, pero líder al fin y al cabo. Según la lógica siempre debe estar arriba, pero en el top no lo recuerdo desde hace bastante tiempo, así que como tengo curiosidad, investigo un poco y observo que el ‘24’ fue el máximo encestador en dos temporadas consecutivas, la 05-06 y la 06-07. Si mi memoria no me falla, y no me ha fallado esta vez, porque vuelvo a asegurarme, estamos hablando de la época en la que los amarillos ni siquiera se metían en Playoffs o de los años en los que cayeron ante los Suns en primera ronda pese a los intentos de remontada. Después vendría la época de las Finales y los anillos, con Pau, y después el varapalo del año pasado pero sin perder la categoría de grande.

Como no tengo muy claro cómo de mal colocados están los Lakers tras 22 partidos, miro la clasificación y veo que son sextos del Oeste, mientras que los Clippers ocupan el segundo lugar, y eso también me lleva de nuevo a aquellos años en los que los rojos eran el mejor equipo de Los Angeles. Además, Kobe ha hecho ya protagonizado ya varias gestas anotadoras y un partido de casi 50 puntos, cosa que celebro, igual que en esos años, y pese a las lesiones (que confío en que le respeten hasta verano, puesto que para mí sigue siendo el mejor del mundo) tiene las ganas y la competitividad de siempre. Es decir, nos quedan más gestas anotadoras, y yo lo agradeceré, por supuesto, ¿pero les queda a los Lakers también otro añito en el infierno? Esta es, sin duda, una pregunta incómoda en tiempos incómodos de malas decisiones de traspasos y gestión, que me ronda la cabeza y me lleva directamente al temor de ver desperdiciados años de competir por anillos mientras el tiempo vuela para todos, para Kobe y para Pau los que más. Y entonces me digo, como consuelo transitorio, que Gasol no estaba en ninguna de esas dos temporadas.




Ritmo loco, ritmo NBA
Publicado por Isabel Tabernero Huguet 30 de diciembre 2011

LeBron James
Kent Smith/NBAE via Getty Images

Los equipos apenas llevan unos pocos partidos disputados de esta Liga reconcentrada y súper ajustada en 66 duelos sin respiración, pero son suficientes para unas primeras cábalas, que cambiarán una y mil veces al ritmo loco de esta ‘regular season’, extraña todavía y apetecible, como siempre.

Lo que ha cambiado.

Boston. Menudo batacazo para empezar. No significa nada y ya sabemos que lo mejor de los Celtics suele venir en Playoffs pero mentalmente para un equipo enevejecido tiene que ser importante no descolgarse demasiado.

LeBron. Le veo diferente. Está más delgado que nunca, o eso me lo parece a mí, pero sin perder fuerza ni agresividad, muy serio y más fino en sus decisiones en pista. Un lujazo cuando la cámara le enfoca haciendo lo que se le da bien en pista. Su otro yo, el ‘showman’, parece haber contagiado a su compañero Wade, que acapara tantos primeros planos como La Bestia. Bosh nada a gusto entre estas dos aguas.

Minnesota. Los Wolves, o el equipo de Ricky y de Kevin Love (y de Derrick Williams, y de Barea…), se convierten esta temporada en uno de los que más me apetece ver. Su juventud les pagará con muchas derrotas pero espero que Adelman sepa encauzar pronto su rumbo. Mientras tanto, a disfrutar de la química del rookie más mediático de lo que va de temporada.

Lo que sigue igual.

Kobe. Su mirada no ha cambiado, y con eso me vale. Competitivo, anotador, problemas personales graves con los que lidiar… la presión crece y eso a Bryant le entona, y cuando Bryant se entona encontramos una u 81 razones para seguir admirando a este jugador.

Pau. Perdón por la doble mención a los Lakers, pero Gasol merece un especial reconocimiento. Podría sentirse ninguneado, podría haber perdido la confianza, podría haber reaccionado en plan Odom, pero no, gracias a un cerebro privilegiado, el catalán ha procesado la información negativa e intenta transformarla en positiva. Buenos números, alguna acción decisiva en alguna victoria, mirar para delante y confiar en que los Lakers vuelvan a ser lo que eran, los Lakers que transformó él en campeones.

Deron. El mejor base del mundo a la deriva en un equipo sin rumbo, en el que su propietario piensa antes en la carrera política que en los logros deportivos de los Nets. Un desperdicio que no esté vistiendo una camiseta con más aspiraciones. Aún no he visto hasta dónde puede llegar Williams en los Nets.

San Antonio. Más viejos, más sabios y comenzando con mejor pie que otros años. Volverán a estar entre los mejores en temporada regular, como siempre. ¿O este debería ser el año del batacazo ‘spur’? No creo que Ginóbili lo consienta.

Lo que está por venir.

Dallas. Quizá les dura el empacho del campeonato, quizá el calendario les pasa factura. Da igual, todo el mundo espera que los Mavericks pisen el acelerador y lo harán, seguro.

Griffin. Todavía no se habla mucho de él este año pero lo que Chris Paul y él pueden hacer en los Clippers seguro que sale en las mejores jugadas.

Knicks. Espero un paso más esta temporada de este equipo mítico liderado por un jugador increíble, Carmelo. Igual me decepciono como todos los años, pero de momento…

En enero, más cábalas y alguna primera conclusión. Hasta entonces, feliz año 2012, y que de verdad lo sea.




Sólo estaba dormida
Publicado por Isabel Tabernero Huguet 19 de diciembre 2011

Lamar Odom
NBAE/Getty Images

Este año la espera ha sido peor. Más tiempo de síndrome de abstinencia, menos deporte, más peleas, negociaciones infructuosas y la frustración de ver cómo la Liga se tambaleaba y no poder hacer nada para remediarlo más que seguir vía Internet, a veces con desidia, otras con frustración, enfado y con la sensación muy pesimista a ratos de que este momento no iba a llegar nunca.

Por eso, el día que David Stern atendió a los medios y más estresado que nunca anunció el fin de la guerra jugadores/dueños, mi cerebro empezó a volverse loco, tratando de recuperar el tiempo perdido: ¿cuántos días quedan para empezar? ¿En qué equipos me tengo que fijar? ¿Se precipitarán con los fichajes? ¿Se ha echado a perder la NBA 2011-2012? ¿Cuántos partidos pasarán hasta que llegue el primero que merezca la pena, de esos de grabar y rebobinar?

Se concentra todo en menos tiempo y crece la presión de que la mejor liga del mundo siga siéndolo pese a lo apretado de la temporada, de que las franquicias muevan sus fichas rápidamente y que no echemos de menos esos ensayos que faltan, esa preparación que se antoja poca incluso en las temporadas de 82 encuentros, que no se pierda la calidad, el espectáculo, en definitiva. No tengo las respuestas a estas preguntas y algunas me temo que confirmarán expectativas poco optimistas pero qué cierto es el tópico de que cuando algo te falta es cuando lo valoras y por eso agradezco enormemente, como mínimo, que haya postre NBA en Navidad, aunque no esté tan bueno como otros años.

Tantos meses tratando de evitar que el barco se hundiera, que la Liga siguiera viva, han provocado lo que me suponía: una avalancha de movimientos, el más sonado de todos, el superfichaje de Chris Paul, uno de los dos mejores bases de la Liga, por los Clippers, que convierte a la otra franquicia angelina en una de las más atractivas de cara a la nueva temporada. Con él y con Blake Griffin compartiendo balón sólo puede pasar una cosa: espectáculo.

Pero no ha sido este el único movimiento aunque sí el que se ha llevado más titulares. Algunos cambios se entienden y se aplauden (el refuerzo de Odom a Dallas), otros despiertan mi curiosidad por lo interesante de las nuevas alianzas (Nenê jugando con Rudy a las órdenes del sabio Karl), otros confirman lo que ya pensaba (Memphis atando a la gran actuación de los últimos Playoffs, Marc Gasol, y el objetivo más codiciado de las franquicias en esta mini pretemporada) y otros no los entiendo en absoluto (y entre los que no entiendo me refiero, concretamente, a las ansias de los Lakers de lograr a Chris Paul y a Dwight Howard a costa de sacrificar a Gasol, a Odom y a Bynum, para mí, un sacrilegio, un desastre en su resultado y lo peor, siguen necesitando un base como el comer).

Así, sin haber mirado con detenimiento las plantillas ni investigado bien a los nuevos, los favoritos de este año parecen volver a ser los Mavericks, que con poco que han hecho han sumado, no restado, no como los Lakers, que pierden opciones reales con la marcha de Odom y además ganan un ambiente enrarecido (hasta que el notición de algún fichaje o traspaso diga lo contrario).

Por su parte, no se han movido o se han movido poco ni Celtics ni Spurs, ni Heat (pero a ellos tampoco les hace tanta falta), y este año tengo verdadero interés en ver qué pueden hacer los Nuggets, los Thunder y los Clippers, Knicks, Hawks, Grizzlies y Warriors, además de una vieja debilidad, los Jazz, y una cuestión de fidelidad a Calderón (los Raptors). Todo esto, a la espera de bombazos que seguro se van a seguir produciendo en estos días en los que descubro que la Liga, que hace sólo un mes no parecía muy viva, sólo estaba dormida.